"(...) Desde ciertos círculos empieza a extenderse un frame o discurso
que nos vende la “nueva normalidad” en la “era de la austeridad”. Nos
dice que habrá un lento crecimiento económico dual basado en las
exportaciones y los bajos costes laborales. Pero sin necesidad de
recuperar gran parte de la demanda interna hoy famélica.
Se nos quiere
naturalizar y empotrar la dualización social como algo inevitable y
resignado que nuestro marco mental ha de asumir, especialmente si
vivimos en el Sur de Europa. El informe de la OCDE (2014) “Shifting Gear: Policy Challenges for the next 50 Years”, ya
da por descontada la continuidad de la era de austeridad haciendo
proyecciones de un débil crecimiento económico mundial entre 2010-2020
(3,6%) que irá progresivamente a la baja hasta la década 2050-60 con un
2,4%.
Además, dos tercios del crecimiento mundial se deberán a los
países emergentes. Las economías más desarrolladas, nos dice el informe,
tendrán un crecimiento muy débil acompañado de una mayor polarización
de las cualificaciones de la mano de obra. El resultado esperable es que
en 2060 los países europeos tengan el mismo nivel de desigualdad de
ingresos que tienen ahora los Estados Unidos. (...)
La dualización social no son sólo las cicatrices que nos dejará la gran
recesión. Es un nuevo modelo de estratificación y desigualdad que
consolida un descensor social masivo y resignado cuya intensidad puede ampliarse en caso de una nueva recesión global. (...)
En una reciente investigación para la Fundación Jaume Bofill hemos
analizado el impacto de la recesión en la estructura de clases y de
movilidad social y económica entre 2008-2012 en la sociedad catalana. (...)
El resultado más impactante es descubrir un 40% de descenso social entre
los adultos catalanes (entre 25 y 64 años) si consideramos el
desempleo en 2012 como una categoría de descenso.
Otro 25% es inmóvil,
reproduciendo la misma posición de clase que su padre y el restante 35%
ha experimentado ascenso social. El descensor social entre padres e
hijos pasa, así, a ser predominante por primera vez, agravado aún más
por la extensión de la precarización y los bajos salarios a partir de la
reforma laboral de 2012. (...)
El efecto devaluador y depresivo de la gran recesión y las políticas de
austeridad se salda con un desclasamiento masivo que afecta,
especialmente, a los mayores de 50 años con un tasa de descenso del 51% y
en menor medida a los jóvenes entre 25 y 34 años con una tasa del 36%.(...)
Una de las muchas cuestiones que nos plantea el descensor social en la
era de la austeridad es la configuración de un nuevo mapa de clases
sociales acompañado de nuevos mecanismos de cierre social que pongan fin
al mítico ascensor social conocido en la pre-crisis de 2008.
Un mapa
donde destaca la concentración más densa y hacia bajo de un gran
conglomerado de nuevas clases populares donde se suman las
clases medias-bajas, el precariado juvenil sobrecualificado y las clases
obreras que comparten una misma conciencia de devaluación y desposesión
injusta.
Está por ver si cristaliza, en suma, un nuevo conflicto
distributivo abanderado por ese conglomerado en triángulo, capaz de
exigir nuevas políticas redistributivas, predistributivas y laborales
para reactivar el ascensor social que la austeridad ha convertido en un
descensor masivo. (...)
No hay alternativa, nos dicen. Hay alternativa si se acuerda una
política fiscal europea conjunta. Hay alternativa si se reactivaran las
políticas de crecimiento y liquidez a través del Banco Europeo de
Inversiones.
Hay alternativa si se aprueba una tasa Tobin para recaudar
35.000 millones de euros gravando la movilidad de capitales. Hay
alternativa si se ataca la evasión fiscal que se esconde en paraísos de
la misma Unión Europea (entre 12 y 27 billones de dólares). Hay
alternativa si hubiera cambio de mayorías políticas.
Sin embargo no se
atisba por ningún lado una solidaridad europeísta y de izquierdas que
neutralice el poder de las fuerzas oscuras atrincheradas en la
tecnocracia comunitaria de Bruselas y Frankfurt. La era de la austeridad
no debe ser la nueva normalidad resignada y sin alternativa. (...)" (
No hay comentarios:
Publicar un comentario