2.3.16

“Están tratando de quemar al Partido Popular”... los del IBEX, porque en unas nuevas elecciones, Podemos llegaría a 90 diputados

"(...) “Existe actualmente un desajuste entre la clase (económica) dominante y la políticamente dirigente, algo que caracteriza a los periodos de Transición”. El escenario se completa con una crisis del sistema de partidos, motivado por la irrupción de Podemos. 

¿Qué significa, en la presente coyuntura, el acuerdo formalizado entre el Partido Socialista y Ciudadanos? “Se trata de organizar un nuevo pacto entre las clases económicas dominantes y estos dos partidos, que en todo caso resultan funcionales al Régimen”, responde el activista del Frente Cívico y colaborador de El Viejo Topo.

Así pues, “lo que el PSOE negocie con Ciudadanos realmente lo hace con Fedea, la patronal y el IBEX 35”. El objetivo es evitar, a cualquier precio, que se celebren de nuevo elecciones generales. 

De acuerdo con el análisis de Monereo, los empresarios rechazan esta posibilidad porque manejan encuestas de que unos próximos comicios apuntalarían la siguiente tendencia: un escaso incremento en el número de votos del PP (entre 15 y 20 diputados); un retroceso de Ciudadanos y la decadencia franca del PSOE, que se convertiría en la tercera fuerza política. 

En cambio, Podemos, que rondaría los 90 escaños, pasaría a ser la segunda formación política del país. “El coste para los empresarios sería enorme, Podemos se convertiría en la verdadera alternativa”, señala el politólogo antes de participar en un debate sobre “Democracia, soberanía y procesos constituyentes en Europa”, junto al europarlamentario de ICV Ernest Urtasun y la concejal y miembro del Observatorio Metropolitano de Madrid, Montserrat Galcerán.

Esta explicación dota de sentido al “goteo” de casos de corrupción que agitan los medios en las últimas semanas: “Están tratando de quemar al Partido Popular”. En las crisis de Régimen el aparato del estado pierde fuerza y unidad, incluso llega a actuar de manera autónoma. 

El objetivo es que el PP se abstenga o vote a favor de un acuerdo de gobierno entre el PSOE y Ciudadanos. Para ello, se trata de desestabilizar al PP. Gran parte de los escándalos de corrupción los están aireando medios de comunicación conservadores. Es la reflexión del autor de los libros “De la crisis a la revolución democrática” y coautor de “Por Europa y contra el sistema euro”, quien opina también que planea el miedo en las clases dominantes a que tras unos próximos comicios, gracias a la fuerza de Podemos, pueda abrirse el debate sobre un Proceso Constituyente. (...)

“Parece que se intenta desintegrar, incluso destrozar, al Partido Popular, al tiempo que se favorece la constitución de una nueva formación política de centro-derecha, formada por una parte del PP y Ciudadanos”. 

Precisamente pone el bisturí en la llamada formación “naranja”, a la que en ocasiones se define como de centro-izquierda. El politólogo andaluz subraya sus palabras: “No está bien caracterizado Ciudadanos”. 

Por un lado, “es el eslabón más débil porque si mañana se convocaran elecciones, su influencia menguaría en gran medida”. Pero también es la parte más consistente del Régimen del 78, “porque tiene un proyecto claro de país, lo que no ocurre con el PP y el PSOE”.

Aún más claramente, ¿qué es Ciudadanos? “Representa una especie de reformismo, de verdadera derecha neoliberal con un nuevo proyecto de país para una segunda Transición; Ciudadanos es el intelectual orgánico de la patronal, de ahí su tensión y pugna con el Partido Popular”. 

El distingo con el PP responde a una cuestión de fondo: no es lo mismo ser conservador (el PP) que neoliberal (Ciudadanos). Para la derecha económica, para el IBEX 35, el conservadurismo del Partido Popular, pero más aún, el actual “turnismo”, el sistema bipartidista, suponen un obstáculo para el proyecto de país al que el poder financiero aspira. 

 “Quieren romper con el modelo vigente e instituir un nuevo plan (neoliberal) de modernización capitalista”. Toda esta macroestrategia cuenta también con apoyos en un sector del PSOE. Si la idea cuaja y se materializa, el resultado será otro “turnismo”, basado en un partido de derechas y otro liberal (al igual que el Partido Republicano y el partido Demócrata en Estados Unidos).

Ésa es una de las claves de la batalla actual: “Que no haya izquierda”. A juicio de Monereo, “vamos hacia una norteamericanización de la vida pública, en la que se instale finalmente un Partido Demócrata sin izquierda ni relación con el movimiento obrero”.  (...)"         (Entrevista a Manuel Monereo, Enric Llopis , Rebelión, 29/02/16)

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