"¿Cuáles fueron las principales conclusiones del Comité de la deuda griega que usted dirigió?
La
deuda reclamada por la troika, que representa más del 85%, es ilegal,
insostenible, odiosa e ilegítima. Se trata de una deuda nueva contratada
después del 2010 bajo condiciones muy claras: políticas impuestas por
los acreedores y que violan tratados internacionales en materia de
protección de derechos humanos.
Y también son insostenibles desde un
punto de vista económico y financiero. Desembocaron en un fracaso
económico.
¿Pero qué ocurre con la deuda generada antes de 2010?
Se
transformó en deuda reclamada por la troika. Hemos analizado la deuda
antigua y también hay signos evidentes de ilegitimidad e ilegalidad.
Era
deuda con bancos privados generada en su mayoría mediante bonos
vendidos en los mercados financieros. Ahora bien, la importante es la
que Grecia está pagando ahora. A menudo, la deuda nueva es una forma de
blanquear deuda ilegítima e ilegal anterior.
¿Pero hay quiénes plantearan que si Grecia se endeudó, antes de la llegada de la troika, tendrá que pagarlo?
Si
la deuda anterior también es ilegal o ilegítima, no. Pero en este caso,
podemos además demostrar la ilegalidad y el carácter odioso de la deuda
actual. Ese argumento no tiene valor.
Señalaban ustedes en su informe que el endeudamiento griego no se debió a un excesivo gasto público, ¿entonces a qué?
Uno,
se debió a políticas fiscales que, como en otros países, redujeron los
impuestos sobre los ricos. Dos, a la entrada en la zona euro que
conllevó un flujo enorme de capital financiero proveniente de 15 bancos
franceses y alemanes que buscaron cómo colocar su liquidez en Grecia.
Es
lo mismo que hicieron los bancos alemanes con las constructoras y
bancos españoles más o menos en el mismo periodo. O con Portugal. El
tercer elemento son los gastos militares. Los griegos son,
proporcionalmente, los más elevados de Europa. Las empresas que vendían y
venden armas a Grecia son en primer lugar, alemanas, segundo, francesas
y luego, estadounidenses.
Los gobiernos de estos países presionaron a
Grecia para que mantuviese un gasto militar muy elevado. Además, la
participación en la OTAN es muy costosa, porque Grecia tiene que cumplir
una serie de misiones como país fronterizo de Oriente Próximo. Ha de
cuestionarse la participación griega en la OTAN.
Y cuarto, una política
de reducción de las cotizaciones sociales pagadas por los empresarios
que redujeron los ingresos del Estado. Se trata de una política
neoliberal generalizada en nuestros países, pero en Grecia se hizo de
manera muy agresiva. Esta reducción del ingreso fiscal tuvo que ser
equilibrada con más deuda.
¿Y qué papel jugaron grandes empresas como Siemens?
Se
ha comprobado que Siemens distribuyó sobornos por 200 millones de euros
en Grecia. Pero no es solo Siemens. También es Rhein Metal que abastece
en armas y material metalúrgico. O la estadounidense Martin Lockheed,
fabricante de los bombarderos F-16.
La corrupción ha sido masiva en
Grecia, pero la idea de que es un caso excepcional es una exageración.
Ustedes en España con el señor Rodrigo Rato y otras personalidades como
Botín, etcétera, saben algo de corrupción, desvío de fondos, acumulación
indebida.
Si en julio de 2015, el propio FMI declaraba que la
deuda griega era insostenible e impagable, ¿por qué entonces la
exigencia inamovible de pago por parte de la UE?
Cuidado, esa
exigencia también es del FMI, el cual no estaba dispuesto a una quita.
Es pura propaganda. Christine Lagarde es francesa, sabe muy bien que,
aunque le pida a Hollande y a Merkel que reduzcan la deuda griega, si el
FMI no lo hace, no habrá quita. El FMI es un organismo multilateral, en
el que hay presiones de los chinos, los rusos o los brasileños para
llegar a este tipo de declaraciones.
Si hay un cierto consenso
en que la deuda griega es insostenible e impagable, da la impresión de
que su no condonación es una herramienta política.
La cuestión
fundamental no es acumular beneficios a corto plazo, sino tener un
instrumento para disciplinar a un país. Y Grecia es sólo el ejemplo para
decir a los demás que también pueden hacerlo con ellos. Además, el BCE,
que tiene bonos emitidos por Grecia entre 2010 y 2012, se negó a
participar en la reestructuración de 2012, en la que se redujo un 53% el
valor de estos bonos.
El BCE cobra a Grecia el 6% y el FMI el 3%, a
pesar de que se financia a una tasa inferior. Ellos sí hacen un buen
negocio, desde 2010 están cobrando muchos reembolsos. Los demás
acreedores públicos, entre ellos España, están cobrando una tasa de
interés muy baja y además los verdaderos pagos no empiezan hasta el
2022.
En los seis primeros meses de gobierno de Syriza, cuando Tsipras
todavía se negaba a capitular, el BCE se negó a devolver a Grecia los
intereses abusivos que le cobraba. Después los devolvió con la condición
de que Grecia utilizase ese dinero para reembolsar al FMI. El cobro de
intereses es un arma de presión y chantaje. (...)
Grecia se afrentaba a la amenaza de la salida del euro, ¿es viable que un país salga de la moneda única?
Sí.
No hablo de esta posibilidad en febrero porque entonces Syriza tenía un
mandato para no salir del euro con el programa de Tesalónica, aprobado
por una mayoría del partido. Si se hubiese aprobado otro programa,
Syriza habría podido implementar una salida del euro después de las
elecciones.
En julio el 62% que votó en contra de las exigencias de los
acreedores sabía perfectamente que votar no tenía como probable
consecuencia la salida del euro. Tsipras tenía la legitimidad para tomar
esa decisión. ¿Por qué no sería viable salir del euro? Se pueden
implementar medidas de salida del euro para reducir los aspectos
desventajosos para el pueblo y contar con las ventajas del retorno a una
moneda soberana.
¿Cabe la posibilidad de que una vez que
terminen las actuales negociaciones entre los acreedores y Grecia haya
una reestructuración de la deuda?
Sí. Una quita es una
posibilidad, pero si se prolongan las políticas de ajuste estructural no
sirve de nada ni para el pueblo griego ni para la economía. Si los
acreedores quieren dar una compensación a Syriza por la capitulación,
tendrían que otorgar una quita, pero, tal vez, ni siquiera quieren.
A
veces, los vencedores quieren una derrota total. Una reducción puede
determinar un poco el futuro de Tsipras, pero no el del pueblo griego ni
el de Europa. (...)" (Entrevista a Éric Toussaint, exdirector de la Comisión de la Verdad sobre la deuda pública de Grecia, Amanda Andrades, ctxt, en Rebelión, 06/03/16)
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