"(...) Europa se enfrenta a los cuatro caballos del apocalipsis, tres
internos y un cuarto externo, lo que es aún más siniestro. Todo esto se
está gestando y todas las probabilidades son contrarias al sueño de una
Europa integrada.
La primera es la línea divisoria entre el este y el oeste de Europa,
que viene después de la brecha Norte-Sur. La división Norte Sur fue más
austeridad que Alemania y otros países protestantes querían imponer al
sur católico y ortodoxo. El campo de batalla elegido fue Grecia y el Sur
perdió.
El rígido Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que incluso
llegó a vetar cualquier programa para el crecimiento en el último G-20,
acaba de declarar que Grecia, inundada de refugiados, “no debería
distraerse de su tarea de reformar su economía”. Alemania ha estado
bloqueando todo programa de solidaridad fiscal que pueda significar
cualquier contribución alemana.
Nada ha cambiado en este asunto. La única excepción se producirá en
los gastos de defensa y seguridad, después de la masacre de París. (...)
La marea de inmigrantes ha puesto en evidencia algo que todo el mundo
cómodamente pasó por alto: Europa del Este ingresó en las instituciones
europeas para tener beneficios, no obligaciones. Consideran que Europa
Occidental les debe dar los medios para eliminar la brecha económica y
social, creada por la cortina de hierro, pese a que si el dominio
soviético ha desaparecido, se debe a Estados Unidos y no a Europa.
¿Y de
repente, la UE les está pidiendo tomar refugiados que escapan de
conflictos con los cuales no tienen nada que ver, como Siria y Libia,
que son básicamente asuntos de europeos occidentales?
Lo que nadie quería ver es el viraje de Europa del Este hacia el
nacionalismo y la xenofobia, en contra de los valores fundamentales de
la integración europea. Primero fue el gobierno húngaro, declarando su
oposición a los valores democráticos de Europa.
Luego Polonia, el mayor
beneficiario de los fondos europeos de la historia, que votó por un
partido autoritario anti europeo, que está en contra de los homosexuales
y los valores no cristianos en Europa.
En toda Europa Centro-Oriental, tenemos una clara marea de revuelta
contra los que se presumen valores europeos: la solidaridad, la
democracia, la participación, la inclusión social. La OTAN es el punto
de referencia, ya que es una alianza liderada por Estados Unidos contra
una Rusia expansionista. Nadie advierte en el absurdo de invitar a
Montenegro, que tiene un ejército de 3.000 soldados, a hacer parte de la
Alianza. (...)
Pero la decadencia de la democracia es el segundo caballo del apocalipsis galopando por los cielos europeos. (...)
No hay ningún país europeo, con la excepción de Portugal y de España
–donde el Partido Popular de Mariano Rajoy logra abarcar todas las
posiciones de derecha–, en que la extrema derecha y los partidos
xenófobos no haya crecido desde la crisis de 2009 y que a menudo son el
punto de inflexión en los parlamentos nacionales.
Con elecciones
próximas, un cambio de la marea va a pasar por toda Europa. El cedazo
será el de la derecha, incluso en países que eran símbolo de tolerancia e
inclusión, como los nórdicos y Holanda.
Europa es ahora una simple recopilación de 28 países, cada uno con su
propia agenda nacional como prioridad. De forma individual, han
recurrido a una serie de medidas ilegales, como la construcción de muros
de contención y alambre de púas, sin ningún tipo de coordinación
europea. (...)
El tercer caballo es claro para todos. Europa debió torcer sus reglas
para acoger las excepciones exigidas por el primer ministro británico
David Cameron, para poder convencer a los ciudadanos británicos a
permanecer en Europa.
Está lejos de ser claro si esa maniobra tendrá éxito y Cameron ha
declarado que ya no aceptará más ningún el Tribunal de Justicia Europeo.
Él no reconoce que la UE tenga la competencia para asignar ningún
refugiado en el Reino Unido.
Pero si el referéndum para mantener a
Londres en Europa fuese un fracaso, esto sería la pérdida total de
legitimidad de Bruselas y las concesiones a Gran Bretaña abrirán un
precedente para cualquier otro país europeo…
En este panorama, existe una amenaza externa, el cuarto caballo del
Apocalipsis que está encima de los líderes europeos y de lo que es
Europa en el mundo. En 1900, Europa constituía 24% de la población
mundial. Al final de este siglo, será de 4%, hecho que por supuesto es
acompañado por una disminución de la relevancia europea en el mundo.
En Estados Unidos, se ha dado lugar al fenómeno sin precedentes de
Donald Trump. Aquí en Europa, con el crecimiento de la extrema derecha,
el discurso que gana es el de un ayer mejor…
Debemos volver a al tiempo en que fuimos poderosos y ricos… Vamos a
eliminar todos esos tratados que han reducido nuestro poder nacional y
me hacen depender de los banqueros, los burócratas y de los valores
externos… ¿Se trata de Trump? No, en absoluto, quien lo dice es la
primera ministra de Polonia, Beata Szydło…
El mundo, y especialmente Europa, está entrando en un período de
estancamiento económico, o sea que hay muy poco para distribuir, lo que
es la base de la socialdemocracia. El control de la crisis está en manos
de la derecha, como nos dice la historia.
La idea de una Europa integrada, con un fuerte componente social, de
alguna manera era una idea progresista. Pero el nacionalismo y la
xenofobia están regresando, gracias a la visión neoliberal, donde los
mercados son los únicos actores de las sociedades, con la imposición de
la austeridad y el fin de la solidaridad de los países europeos más
ricos." (Roberto Savio - ALAI, América Latina en Movimiento, en Attac España, 24/03/16)
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