"Casi dos puntos y medio del tamaño de la economía española. Entre 10.000
y 20.000 millones de euros en ajustes en un solo ejercicio. Esta es la
dieta que Bruselas impondría a España de mantener los objetivos de
déficit actuales.
Un ajuste de este calado sería superior al cualquiera
que hayan hecho las cuentas públicas desde que arrancaron las políticas
de austeridad en 2010. (...)
Así, la reducción media del déficit en estos seis años de régimen de
austeridad ha sido de poco más (y menos) de un punto anual. Duplicar ese
objetivo es, según los economistas, imposible. Ni en el peor momento de
la crisis se ha conseguido. (...)
Los datos son los siguientes: España acabó 2015 con un déficit del 5,2% y
Bruselas dice que sigue empeñada en que cierre 2016 con un agujero en
las cuentas de 2,8%. A lo bruto, esa diferencia de 2,4 décimas se
traduce en 24.000 millones de euros.
A esta cifra habría que descontar
al menos 4.000 millones de euros en gastos no recurrentes, esto es que
no se van a repetir en 2016, lo que dejaría los ajustes en 20.000
millones de euros. La evolución de la economía reduciría de por sí el
tamaño del roto de las cuentas públicas hasta alrededor del 4%, según
los expertos consultados por este diario.
Pero aún sería necesarios al
menos un esfuerzo adicional de más de 12.000 millones de euros para
alcanzar el objetivo pactado en su día con Bruselas. Cabe recordar que
sin la rebaja de impuestos anunciada por Montoro a mitad de año, el
déficit se habría quedado en alrededor del 4,4%. (...)
Pero recortar los gastos o aumentar los ingresos (por la vía de subir
los impuestos) tiene un efecto en la economía que frenaría el
crecimiento. Es el pez que se muerde la cola. Así que de acometer un
programa de ajustes, la economía no crecería el 2,7% previsto por el
consenso de los economistas, y haría necesario recortes adicionales. (...)
Las posibilidades de abrir un proceso de medidas penalizadoras contra
España es muy elevado y a no ser que se dé una clara señal de buena
voluntad por parte del Ejecutivo entrante, en Bruselas harán sudar la
camiseta a los nuevos administradores de las cuentas públicas. (...)
"¿Cuánto del crecimiento del año pasado se debe
precisamente a que España no cumplió con la senda de ajuste?", se
pregunta Daniel Fuentes Castro, economista de AFI.
El
director del servicio de Estudios de Funcas (la Fundación de las
antiguas Cajas de Ahorros), Ángel Laborda, tiene calculada la respuesta.
Según Laborda, alrededor de cinco décimas del crecimiento del PIB del
año pasado se produjeron gracias a no haber cumplico con el déficit
pactado. Es decir, si España se hubiera abrochado más el cinturón, la
economía habría crecido alrededor de un 2,7%.
Así que
España, y la UE, tienen que elegir: o señalar a España como el país
-entre los grandes- que más crece, o dejar a España como el país que más
déficit tiene (a poca distancia de Grecia). El crecimiento y la
austeridad se han demostrado imposibles en un país que ha sido puesto
como ejemplo muchas veces por parte de los hombres de negro. (...)
Para el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País
Vasco, Ignacio Zubiri, el objetivo del 2,8% es inalcanzable y recuerda
que de acometer algún plan de ajuste, este se debería hacer por la vía
de los ingresos y no de los gastos para que no fuera tan contractivo.
Zubiri solo ve factible que con la situación actual Bruselas acuerde un
objetivo de déficit con el Gobierno entrante del 3,8%, aplazando al
menos un año más la idea de reducir el agujero de las cuentas públicas
por debajo del 3%. (...)" (Belén Carreño, eldiario.es, 03/04/16)
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