"(...) Lo peor de la corrupción es precisamente ser estructural. Sin ir más
lejos, la crisis es resultado de corrupción sistemática, perpetrada por
las élites y sus servidores.
Esclarecedora muestra es la actuación de la
banca Goldman Sachs, que alteró y ocultó las cuentas reales de la
economía griega para que Grecia pudiera ingresar en la eurozona. Y ya
vimos que pasó después. Goldman Sachs fue denunciada también por la
Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos por vender títulos de
deuda con hipotecas que jamás rendirían beneficio alguno. Origen de la
crisis.
Consumada la estafa de títulos con hipotecas basura, se hundieron los
balances del sector financiero. La inyección de billones de dinero
público en el sistema evitó el desastre total. Posteriores
investigaciones demostraron que bancos y agencias de calificación
engañaron a sabiendas garantizando la seguridad de los títulos
envenenados con hipotecas incobrables.
En la misma línea corrupta cabe
recordar la fraudulenta venta de obligaciones preferentes en España,
apropiándose de los ahorros de cientos de miles de pensionistas. O la no
menos engañosa salida a bolsa de Bankia con falsa información sobre el
valor de sus acciones.
En Estados Unidos, hace más tiempo, la eléctrica Enron manipuló
precios, quintuplicó el valor de la electricidad y suspendió pagos
fraudulentamente. Shell contabilizó 7.400 millones de dólares
inexistentes para simular superior rentabilidad. La telefónica World Com
transformó pérdidas de 4.000 millones de dólares en beneficios para
aumentar el precio de sus acciones. Merck anotó 14.000 millones de
dólares de ingresos inexistentes.
Bristol-Myers manipuló precios de
productos farmacéuticos para aumentar ventas. La empresa de fibra óptica
Qwest simuló compras y ventas inexistentes para subir el valor de sus
acciones. Global Crossing, Adelphia, Tyco, Xerox, Parmalat, Deutsche
Bank… La corrupción siempre está ahí. Es parte esencial del sistema.
En el Reino de España, no acaba la corrupción que brota y crece como
setas tras la lluvia. Gurtel, Púnica, Pretoria, caso Palau, caso Pujol,
caso Bárcenas, caso Rato, tarjetas negras, ayuntamiento de Valencia,
Partido Popular de Madrid… Y más. Si ponen esas palabras en un buscador
de Internet se desplegarán páginas y páginas de corrupción, trampa,
timo, engaño, fraude, apropiación, soborno, saqueo y pillaje.
La corrupción es muy capitalista y la lista de sus partidarios que
vulneran la ley con trampas y robos de lo público es tan larga que
aburre. Porque el capitalismo lleva en su ADN quebrantar la ley. Lo
único que le interesa es aumentar más y más beneficios en poco tiempo.
Lo que se traduce en muy escasa voluntad política de acabar con la
corrupción. (...)
¿Cómo no habrá corrupción si el mismo FMI prestó a Rusia más de
20.000 millones de dólares en los años noventa sin control alguno de ese
capital? Quinientos de esos millones fueron a parar al entorno del
presidente Yeltsin. Al mismo tiempo, bancos estadounidenses aceptaban
depósitos de cantidades obscenas, ocultando origen y titularidad. Puro
blanqueo.
Como fueron blanqueadas y escondidas por muy respetables
bancos europeos y estadounidenses las inmensas fortunas corruptas de los
dictadores del siglo XX. Rosa Jansen, que fue vicepresidenta del
Tribunal de Utrecht de Holanda, afirmó hace años que “estamos ante el nacimiento de la corrupción supranacional”. Profético.
La corrupción está a gusto en los países ricos. Por ser otro modo de
acumulación de capital. Pero aún hay quien pretende que la corrupción no
es estructural, solo casos aislados.
No es así y recordad que todo el
dinero que se va por las cloacas de la corrupción es dinero que en
realdiad roban a la ciudadanía, al pueblo trabajador." (Xavier Caño Tamayo, Xacata, Attac Madrid, 08/03/16)
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