26.5.16

Dentro del euro apenas variará el escenario de sufrimiento para los parados en España y el resto del Sur de Europa

"(...) La realidad económica es tozuda y muestra que la economía española, pero también la europea, está condenada al estancamiento secular, como apunta el extremista Larry Summers

Otro comunista peligroso como Ken Rogoff nos recuerda que el exceso de deuda en algunos países europeos, como España, es una losa que no se podrá pagar, mientras que otros activistas radicales como Bernanke o Krugman, nos alertan de la situación de exceso de ahorro global y la existencia de lo que se denomina trampa de la liquidez que explica, entre otras razones, la baja inversión

Por lo tanto, tenemos una mezcla explosiva: por un lado, incapacidad para crecer por factores demográficos, de productividad y exceso de deuda. Pero, por otro lado, un exceso de ahorro personalizado en Alemania que atesora un 8% de superávit comercial, un consumo bajo mínimos y una tasa de inversión ridícula, que contradice a los que siguen defendiendo que el ahorro es condición necesaria y suficiente para que se relance la inversión. 

Los mismos que defienden que la economía crece no por el impulso del consumo, sino por la inversión, despreciando el papel de la demanda efectiva, de los salarios y por tanto del papel del sector público.

 En este contexto, la pertenencia al euro, y sobre todo la dictadura que ejerce Alemania y el BCE sobre los países más pobres, están condenando a gran parte de estas economías a la inanición, como se está viendo estos días en Grecia.

 Tras expropiar de facto los bienes griegos, con un trasvase de renta y riqueza hacia las aves de rapiña que esperaban a que la fruta estuviese madura, el Presidente del Eurogrupo se descuelga esta semana alertando que Grecia necesita una quita de deuda ya que no podrá pagar la enorme cantidad de deuda, tanto pública, como privada. 

Tal vez si hubiesen leído a economistas como Rogoff o Richard Koo, los burócratas europeos hubiesen ahorrado mucho sufrimiento a la población griega, a la que han lanzado en un viaje al pasado, quedando a merced de grandes fondos de inversión o entidades financieras para cobrarse las mejores piezas.

 Sin reglas propias de gasto, sin capacidad de alterar el tipo de cambio y sin política fiscal, estas economías del Sur no podrán aguantar el ritmo que exige Alemania y el BCE. Por eso cobra cada vez más fuerza el escenario de salidas del euro y de la UE de países tan dispares como Reino Unido o Grecia, o incluso, Portugal.  (...)

Por tanto, en una economía sin inflación, con tipos ceso o negativo, sin capacidad de gasto público, y con una economía central con superávit comercial y sin perspectivas de relanzamiento de la inversión, ¿Cómo se puede hablar de cambio en la política económica en España? 

En este sentido, el único partido coherente y honesto es el PP que promete más de lo mismo, es decir, restricción de gasto, cumplimiento estricto de la regla de déficit y mantenimiento de la reforma laboral, e incluso endurecerla aún más. Esta regla de política económica irá en la línea que defienden economistas como Rallo, es decir el progresivo desmantelamiento del Estado del Bienestar  (...)

No hay ningún margen de maniobra, salvo la broma del Plan Junker de infraestructuras, leyenda que suma dos y tres veces cantidades de fondos ya comprometidas, que apenas variará el escenario de sufrimiento para los parados en España y el resto del Sur de Europa. 

Está claro que sin capital físico nuevo no habrá mejora económica global, pero como ya he comentado en otros artículos, la caída de la tasa de inversión es estructural y el ahorro alemán también, por lo que ni los salarios subirán, ni mejorarán las expectativas de crecimiento europeo, pero tampoco lo hará la población.  (...)"         (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 15/05/16)

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