"(...) Según datos del Bank of America, desde el año 2007 los Bancos
Centrales han creado 12,2 billones de dólares para comprar activos a
entidades financieras. El objetivo de esta política monetaria no ha sido
otro que tapar el gran agujero en el que se ha visto envuelto el sector
financiero.
Pero el parche no ha servido para reactivar la economía
mundial tal como se había pregonado. Los resultados saltan a la vista.
Todas las previsiones para este y los próximos años siguen siendo
pesimistas.
Los Bancos Centrales también han reducido los tipos
de interés hasta en 600 ocasiones con la intención de abaratar los
préstamos. Cada vez es más común observar a países con tasas de interés
negativas. Esta política tampoco ha dado sus frutos de cara a impulsar
un modelo económico productivo.
¿Por qué son insuficientes o
ineficaces estas políticas centradas en lo monetario para avivar la
economía mundial? La respuesta está en la propia raíz del orden
económico del capitalismo neoliberal. En tanto todas las fórmulas estén
centradas en la política monetaria, en salvaguardar a la banca, la
economía seguirá cojeando sin ningún tipo de indicio de recuperación. (...)
Mientras se llevan a cabo políticas monetarias expansivas, las
políticas fiscales son restrictivas. De nada sirve, implementar
continuamente políticas de relajación cuantitativa que imprimen más y
más billetes si la economía no está preparada para este nuevo escenario.
No están dadas las condiciones básicas de la economía real para
recuperarse únicamente porque un helicóptero siga lanzando dinero desde
el aire.
El dinero va a parar a unas pocas manos, que sanean sus
balances contables, mientras en el resto todo sigue igual, o peor. Los
estímulos monetarios entran en contradicción con las políticas de
austeridad impuestas desde lo fiscal y lo salarial.
¿Quién se atreve a
pedir dinero prestado para invertir en la economía real si no hay
demanda efectiva que garantice una tasa de retorno positiva y estable?
No hay demanda segura porque el empobrecimiento salarial del 99% de la
población explica la merma del poder de compra. Y ahora, a diferencia de
lo que sucediera en otros momentos históricos, tampoco hay capacidad de
expandirse más allá de las fronteras. (...)
El 10 de marzo pasado, Draghi, presidente del Banco Central Europeo,
decidió una especie de “super emisión” que incluía no solo a los bancos,
sino también la posibilidad de financiar las obligaciones societarias
de las grandes empresas industriales. Nuevamente, la ortodoxia monetaria
creyendo en los milagros económicos.
¿Será efectivo esto en
tanto Europa sigue sumergida en un mar de austeridad? La respuesta sigue
siendo negativa. El verdadero propósito de esta medida es cubrirles las
espaldas a las grandes empresas industriales (alemanas en su mayoría)
para que recuperen su tasa de ganancia por la vía exportadora.
La
demanda interna europea se recuperaría con mayor salario, con más
empleo, aumentando los niveles de productividad, con más inversión en
ciencia y tecnología. Pero no. Lo que se propone es conseguir más
mercados afuera para colocar todo lo que no se logra vender adentro. De
ahí, la importancia que tiene la reciente ola de tratados comerciales
promovidos desde Europa. No importa la política fiscal pero sí la
comercial.
Mientras la salvación económica sea limitada a lo
monetario, a lo financiero, y nos sigamos olvidando de la economía real,
estaremos ante un callejón sin salida.(...)" (Alfredo Serrano Mancilla
, CELAG, en Rebelión, 13/05/16)
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