"(...) Pero la bomba de relojería está en el impacto tremendo que la alianza
Podemos-IU tendría sobre la distribución de los escaños -y, en
consecuencia, sobre el mapa parlamentario y los escenarios de
gobernabilidad-.
Supongamos una participación del 69%, que es la
suma de quienes declaran intención de voto en la encuesta y la que la
mayoría de expertos consideran razonable, dadas las circunstancias.
Supongamos que el voto de cada partido se comporta territorialmente de
una forma parecida a como lo hizo hace seis meses: fuerte donde ya
estuvo fuerte y débil donde mostró debilidad. (...)
Sin embargo, en el escenario B (acuerdo Podemos-IU), el
centro-derecha quedaría limitado a 158 escaños y la izquierda alcanzaría
los 168. Estaríamos en la situación inversa: un escenario muy propicio
para un Gobierno de izquierdas.
En todo caso, el empate del 20-D
(163 a un lado y 161 al otro) quedaría roto en uno o en otro sentido. Y
el factor desequilibrante sería el pacto Iglesias-Garzón, puesto que
ambos cálculos parten de los mismos porcentajes de votos.
Es la Ley
D’Hont en acción: con el 17,7% de Podemos por un lado y el 5,4% de UP-IU
por otro, se obtienen 65 escaños. Con el 23,1% de ambos en el mismo
paquete, se consiguen 83. 18 escaños es la diferencia entre ir juntos o
separados.
El factor de la confluencia entre Izquierda Unida y
Podemos aparece como decisivo en las próximas elecciones si se analizan
los resultados del CIS
¿Quién perdería esos 18 escaños de más que
se llevaría el frente de izquierdas? Serían cinco menos para el PP y
para el PSOE, siete menos para Ciudadanos y uno menos para el PNV.
El
panorama en la izquierda sería diabólico: Podemos/IU lograrían el
‘sorpasso’ en votos pero quedarían dos escaños por debajo del PSOE. Ello
daría paso a una negociación de gobierno dramática, especialmente para
los socialistas. Y Ciudadanos obtendría una rentabilidad muy escasa del
crecimiento que le otorga la encuesta. (...)
En 20 provincias, la candidatura conjunta Podemos-IU pasaría del
cuarto puesto al tercero, casi siempre rebasando a Ciudadanos (la lucha
por el tercer puesto es clave, porque hay numerosas circunscripciones en
las que el tercero entra al reparto de escaños y el cuarto queda
excluido). En 7 provincias, pasaría a la segunda posición, adelantando
al PSOE; y en 4 provincias más el pacto les daría el liderazgo que no
obtendrían concurriendo por separado.
Es cierto que el trabajo de
campo de esta encuesta es añejo: concluyó el 10 de abril, hace una
eternidad para el ritmo al que todo está ocurriendo. Nada sería más
imprudente que tomarla como un pronóstico.
Pero coincide básicamente con
casi todo lo que estamos viendo, señala una tendencia y, sobre todo,
permite saber dos cosas importantes: primero, que están dadas las
condiciones para que se rompa en uno u otro sentido el empate del 20-D.
Segundo, que, con todas las matizaciones que se quiera (eso de que una
alianza nunca suma el 100% de los votos de los socios y demás
obviedades), el impacto del más que probable acuerdo entre Podemos e
Izquierda Unida puede alterar de forma decisiva el resultado político de
las elecciones y abrir una situación nueva y muy distinta a la del
20-D, aunque no por ello menos compleja y difícil de manejar." (Ignacio Varela, El Confidencial, 07/05/16)
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