"(...) Fakir : Es una cosita esto de la “Nuit Debout”…
Emmanuel Todd :
No hay que decir eso. En primer lugar, es acaso una cosa pequeña, pero
en medio de la nada. Y eso, el hecho de que los medios se interesen por
esta cosa pequeña, es también señal de un gran vacío. (...)
Pues bien, lo que se dice, lo que pasa en la plaza de la República, y
en las plazas de provincias, porque hay que fijarse en oeste de
Francia, Rennes, Nantes, Toulouse, la juventud de las ciudades
universitarias, lo que se dice en esas plazas, por alocado que sea, es
siempre mejor que ese gran vacío. Y no se trata sólo de llenar páginas,
de vender papel…
¿Colma eso el espíritu? ¿Es indicio de una crisis metafísica?
¡Casi! Y por tanto, por pequeño que sea, es tal vez un signo anticipatorio. Fíjese en “Occupy Wall Street”.(...)
Y hoy, desde luego Bernie Sanders ha perdido frente a Hillary
Clinton, pero ha reivindicado el «socialismo» en los Estados Unidos y
sus temas forman parte de la campaña.
¿Podría eso, por tanto, llevar a un vuelco?
Sin
duda, es una etapa en la maduración de los espíritus. Si eso pudiera
llevar ya entre los jóvenes a un compromiso sencillo: «¡Nunca más
votaremos al PS!»... (...)
Pero, ¿no son los “bo-bos” [“bohemios-burgueses”] los que se congregan?
Decir
eso es fácil. Los jóvenes licenciados de la enseñanza superior son
ahora el 40 % de una franja de edad. Ya no es una minoría privilegiada,
es la masa. Hay pues un enorme potencial de extensión de los bo-bos.
Y sobre todo, hay que comprender, que hacer comprender que las
prácticas repetidas, los trabajos de oficina que son un asco, los mal
pagados sobrecualificados son lo mismo que el cierre de fábricas, que la
sucesión de trabajos temporales para los jóvenes de medios populares.
El descenso del nivel de vida se da en toda una generación.
Así pues, ¿está a la vista la reunión de dos juventudes?
Con
un marxismo simplista, se diría que sí, tiene que suceder eso, los
intereses objetivos son los mismos. Pero el sistema escolar, sobre todo,
lleva a cabo una estratificación, separa de tal modo los destinos,
selecciona, evalúa, que la unión no va de suyo. Y se ve que la juventud
popular se vuelve masivamente hacia el Frente Nacional…
¿A causa, pues, de hábitos culturales distintos? ¿Tecno contra Manu Chao?
Eso
no lo sé yo, ¡no se le habrá escapado que no soy joven! Por otra parte,
es una cosa muy positiva: he aquí algo que pertenece a los jóvenes.
¡Por fin! La sociedad francesa está bajo la férula de los viejos y de
los bancos. (...)
Milito a favor de la condena a muerte de mi generación. Así pues, la
idea de un territorio liberado a la vez de los viejos y de los bancos no
me desagrada. Por esa razón es por lo que la expulsión de [Alain]
Finkielkraut [de la plaza de la República parisina, centro neurálgico de
los jóvenes de la “Nuit Debout”] me ha parecido una buena noticia.
Hasta ahora encontraba a los jóvenes demasiado amables, considerando la
dominación que sufrían.
Pero en este movimiento hay como un rechazo a organizarse…
Es
el drama de esta juventud: son como nosotros, pero peor. Los
sesentayochistas han descubierto los gozos del individualismo, pero
tenían detrás de ellos, en su familia, una sólida formación en lo
colectivo: el Partido Comunista, la Iglesia, los sindicatos. Estas
generaciones han nacido individualistas, son sesentayochistas al
cuadrado, casi ontológicos.
No tienen ni siquiera el recuerdo de estos
colectivos fuertes. Y la voluntad de no organizarse se eleva casi al
rango de religión.
Pero es terrible, porque si supieran, si
supiesen hasta qué punto están organizados los tíos que tienen enfrente,
los patronos, el Estado, el Partido Socialista, los bancos. Son
máquinas. Y yo que soy más bien moderado, keynesiano, partidario de un
capitalismo domesticado, ¡me acuerdo de la lección de Lenin: « No hay
revolución sin organización»!" (Entrevista a Emmanuel Todd , Fakir, en Sin Permiso , 01/05/2016)
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