"Grecia vuelve a surgir en los medios de comunicación, debido a un
inminente reinicio de las negociaciones entre el acosado país y sus
acreedores. La división Norte-Sur de Europa vuelve a manifestarse en
toda su evidencia, mientras que la separación Este-Oeste parece cada vez
más irremediable.
El ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble insiste con su peculiar punto de vista
de considerar la economía como una rama de la disciplina ética y moral y
no como de una lectura de la realidad. Pidió a los griegos “que no se
distraigan” con la crisis de refugiados y que no olviden su tarea
principal, la de pagar la deuda. Se les solicita cortar el 2% del
producto nacional bruto en caso de que no haya un excedente
presupuestario del 3.5% en 2018.
Estos parámetros jamás han sido alcanzados por ningún país del mundo,
a no ser que por períodos cortos. Son objetivos completamente ajenos a
la realidad en una economía pequeña, que ha perdido 25% de su PIB en
siete años y que se enfrenta a una deflación grave debido a la falta de
demanda causada por un paro de enormes proporciones, a su vez
consecuencia de los programas de austeridad. (...)
El FMI ha declarado que o se adopta alguna medida de corte de la
impagable deuda, o se baja el interés, o se extienden los plazos… o el
FMI no participará en las negociaciones. Eso es algo que Alemania no
puede permitirse.
Schäuble no sólo representa la aversión general de los ciudadanos
alemanes a tratar los países del Sur con indulgencia, países que según
ellos, han vivido más allá de sus posibilidades y ahora merecen ser
disciplinados.
Representa también el miedo de hacer el juego de la
extrema derecha de la AfD (Alternativa para Alemania), que se espera
confirme su afirmación política en las próximas elecciones. Sus
electores, además de anti-euro y anti-refugiados, se oponen a cualquier
ayuda a Grecia y a todo tipo de solidaridad europea en general. Schäuble
está adoptando la línea dura para no dar municiones a la AfD.
Esta estrategia de robarle la plataforma política a los partidos de
extrema derecha ha llevado a los partidos tradicionales, y especialmente
los socialdemócratas, a tomar posiciones incompatibles con su
electorado, sin ningún beneficio visible. (...)
Schäuble acusó al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario
Draghi, de ser responsable por el aumento de 50% de los de votos de la
AfD con su política monetaria de bajo interés, que afecta países con una
larga tradición de ahorro, como Alemania y Holanda.
La creciente pérdida de liderazgo moral de Alemania, cada vez más
centrada en una agenda nacional, y al mismo tiempo solicitando que los
otros países sigan sus prioridades, se está convirtiendo en un grave
problema para Europa.
Los economistas saben perfectamente que la sobrevivencia de una débil
demanda en Grecia se debe, en gran medida, a los jubilados que hacen de
red de seguridad en un país con un gran desempleo juvenil. Pero ahora,
después de 11 recortes en las pensiones, se exige un nuevo recorte de
6%. Mientras tanto, los hospitales están sin vendas, las escuelas sin
libros, los medios de transporte público hundidos en el caos y el país
arrodillado.
Schäuble debe haber leído el estudio de la Escuela Europea de Gestión
y Tecnología (ESMT) de Berlín. El estudio demuestra que 95% de la ayuda
a Grecia sirvió para rescatar a los bancos, en su mayoría alemanes y
franceses, que fueron sobreexpuestos a los bonos griegos. (...)
¿Por qué no presenta Schäuble estas cifras a los ciudadanos alemanes,
para demostrarles que no es una cuestión de solidaridad, sino que de
interés de los acreedores? (...)
Schäuble (y Merkel), que siempre dicen a los demás qué deben hacer,
se vuelven repentinamente sordos cuando otros intentan hacer lo mismo
con ellos. El FMI ha repetido una vez más lo que la OCDE y el G7 llevan
mucho tiempo diciendo: Berlín debería reinvertir al menos parte de su
gran excedente económico en la economía, como una medida urgente y
necesaria para acelerar la recuperación de Europa.
El FMI ha insistido
con la misma petición, pero Schäuble se encuentra más cómodo atacando a
Draghi que poniendo en práctica algunas de las recomendaciones del FMI.
El Parlamento alemán aprobará una ley que restringe el acceso al
Estado social a aquellos que han residido en Alemania durante al menos
cinco años. Alemania está imitando a Gran Bretaña, que consiguió esta
cláusula en sus negociaciones con Bruselas para evitar su salida de la
Unión Europea.
Este es el primer resultado negativo de las concesiones
otorgadas a Gran Bretaña, que tendrá un referéndum sobre su continuidad
en la Unión en cinco semanas. Siempre se temió que esas concesiones
abrirían un precedente para otros estados miembros. Alemania es el
primero… (...)
Sólo hay que mirar la reciente elección presidencial en Filipinas y
constatar que el ganador es un cruce entre un hombre fuerte del pasado,
al igual que Marcos, y un nacionalista estridente y xenófobo, como
Trump. Rodrigo Duterte ha ganado las elecciones con la promesa de
ejecutar a miles de criminales, expulsar a los extranjeros, y “no
permitir que las sutilezas de la democracia comprometan la necesidad de
medidas excepcionales contra la corrupción y el crimen”.
¿Cómo es posible dar oídos al mismo lenguaje en tantas y diferentes
partes del mundo? ¿Habrá llegado la hora de admitir que estamos ante una
crisis económica, social y de valores a escala mundial, que la actual
globalización está moribunda, y que por lo tanto vivimos un momento de
transición hacia lo desconocido?" (Roberto Savio, 11/05/16)
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