22.6.16

Francia vive un movimiento social de nuevo tipo surgido de una contestación generalizada contra el euro y la Unión Europea

"Francia vive hoy una crisis social grave, que amenaza con prolongarse. Es sin duda la más grave desde 1995 y el movimiento social contra las reformas de Alain Juppé, el primer ministro de entonces. Lo que está en juego es la reforma del Código del Trabajo contenida en lo que se conoce como la “ley El Khomri”, por el nombre de la ministra de Trabajo [1].  (...)

De todos modos, este movimiento no es una simple reedición del de 1995. Ha adquirido una nueva dinámica. A partir de ahora se plantea la cuestión de la soberanía nacional. El apoyo a este movimiento por parte de Nicolas Dupont-Aignan  y de Marine le Pen  es un signo importante del estatus político que ha adquirido. (...)

Ahora bien, una amplia mayoría de la población se opone hoy claramente a esta ley. Los últimos sondeos arrojan unos porcentajes de rechazo a la ley de entre un 69 y un 74 por ciento [2]. Esto indica claramente la opción tomada por la denominada “mayoría silenciosa”. El incremento de las protestas ha tenido incluso repercusiones en el seno del partido socialista, en el que 40 diputados amenazaban con declararse en rebeldía en la votación. (...)

Es evidente que estas formas de lucha crean hoy un desorden cada vez mayor en el país. Las manifestaciones que están teniendo lugar desde el mes de abril han visto cómo se multiplicaban los casos de violencia policial, pero también los ataques deliberados contra las fuerzas del orden.  (...)

Hacía casi treinta años que no habíamos conocido en Francia un nivel tal de violencia en el marco de un movimiento social. Lo más grave es que el gobierno la autoriza, pues es evidente que los policías cumplen órdenes, y que vivimos –por lo menos en teoría– en un estado de excepción. Este comportamiento del gobierno es absolutamente irresponsable. Constituye hoy una amenaza real para la paz civil cuya responsabilidad incumbe totalmente al gobierno.  (...)

Una dinámica anti-europea  

Es evidente que los principios contenidos en la ley El Khomri se inspiran directamente en las sugerencias, o, mejor dicho, en las exigencias planteadas por la Unión Europea. Efectivamente, esta ley es la aplicación estricta de la “estrategia de Lisboa” y de las “Orientaciones Generales de Política Económica” (u OGPE), que elabora la dirección general de asuntos económicos de la Comisión Europea [4].  (...)

Puede verse aquí hasta qué punto la UE, pero también el Eurogrupo, imponen su propio modo de gobernanza y un marco disciplinario de acero [6]. De hecho, Francia, como los demás países de la zona euro, al no poder devaluar, solo pueden restablecer su competitividad en el contexto de una oferta salarial a la baja. 

Este es, por otro lado, el camino emprendido por los gobiernos español, portugués, italiano y griego.
El movimiento social ha adoptado, pues, la forma de una reivindicación de la soberanía, hoy en el campo social y mañana en el campo monetario, contra unas medidas que cada vez parecen más claramente dictadas desde el extranjero.

Este movimiento social, por consiguiente, adquiere en virtud del contexto en el que se produce, la dimensión de una contestación generalizada, tanto de las reglas relacionadas con el euro como de las surgidas de la UE.

 En este sentido puede ser considerado como el equivalente de la movilización contra el Tratado Constitucional Europeo del 2005. Es, pues, evidente que estamos a punto de barajar de nuevo las cartas para la futura elección presidencial del 2017."               (Jacques Sapir, El Viejo Topo, 12/06/16)

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