"Cuando llegó la notificación judicial fue un terrible mazazo para
Manuel Ángel, ni siquiera su activa militancia en la PAH sirvió para
tranquilizarlo. La terminología jurídica fue inventada para amedrentar
con palabras rimbombantes a las personas empobrecidas.
La negociación para la dación en pago había fracasado y se fue a la
habitación de la niña, Atteneri, lo que más que quería en el mundo,
estaba en ese momento en la escuelita de La Milagrosa. Había dejado
varios juguetes por el sueño, los que le compró en la tienda china de
Tamaraceite.
Tardó media hora en escribir a mano la carta de despedida, poco
antes de encaminarse andando hacia el puente sobre el Barranco de
Guiniguada.
En la oficina de los servicios sociales no le dieron salida meses
antes, no se sintió bien tratado ni escuchado, pero esa parecía ser la
norma habitual ante la avalancha de solicitudes, usuarios desesperados
por una situación de hambre y exclusión social generalizada.
Manolo perdió la esperanza en la administración, los alimentos
caducados del banco de alimentos de la secta de la Virgen. Le
avergonzaba que sus conocidos lo vieran esperando en la inmensa cola de
la vergüenza en la carretera general, ningún partido político hacía
nada, incluso una “izquierda” edulcorada y socialdemócrata continuaba
las mismas políticas aberrantes de la ultraderecha más corrupta del PP.
Caminaba lento, bajó hasta San Lorenzo, se tomó un café en el bar
de la carne de cabra, cuando fue a pagar no tenía dinero, no le quedaba
ni un céntimo en la cartera, el camarero que lo conocía le digo que “no
había problema”, que “otro día se lo pagaba”. Con lágrimas en los ojos
subió hasta Almatriche, en esa ocasión no hizo dedo, no quería hablar
con nadie, vivir en soledad ese ritual de la muerte, se acordaba de la
chiquilla, de su mujer mientras estaba enferma de cáncer antes de morir
en el Hospital Doctor Negrín, sabía que los abuelos se harían cargo de
todo, que podrían darle una vida digna a su pequeñina, una buena
educación, lo había dejado claro en su carta de la despedida, el viejo
papelucho del desgastado blog de anillas repleto de dibujos infantiles.
Ya en el puente los coches pasaban a toda velocidad, sintió una
sensación de ser invisible, parecía que al mundo le daba igual su
perdida, la cabeza le daba vueltas, escuchaba la voz de la niña
llamándolo, un eco lejano ante el inmenso vacío, el abismo de los
olvidados." (Viajando entre la tormenta, 19/07/16)
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