14.7.16

Trump dijo: yo pago a todos estos (refiriéndose a los demás candidatos a la presidencia). Fue un momento fantástico. Quedó transparente cómo funciona la política en EEUU

"(...) ¿En qué ha cambiado esta última campaña el discurso político habitual en EEUU?

 (...) Se ha roto un consenso que yo llamaría neoliberal, y ocurre por los dos lados. Por un lado, Trump con un discurso de clase, dirigido a una clase trabajadora blanca venida a menos, que está sufriendo quizá más que afroamericanos e hispanos el colapso de la desindustrialización, como se ve en datos de esperanza de vida con caídas mayores que sus homólogos  afroamericanos e hispanos en algunas zonas.

 Creo que Trump, con un discurso xenófobo pero también un discurso de clase, busca votos en este segmento y hasta podría en la campaña pasar a Hillary Clinton por la izquierda con un discurso antiglobalización de defensa de esa clase obrera blanca.

 Y por otro lado, está Bernie Sander. Su campaña ha demostrado que ha vuelto un discurso de clase en la política estadounidense después de décadas en que todo había girado en torno a la política de identidad.

El libro refleja ciertos hechos que indican que hay un debate ideológico intenso en estos momentos en EEUU. 

Es un debate que gira en torno a desigualdad, derechos laborales, etcétera. En el capítulo sobre Nueva York se comenta con cierta ironía que esa ciudad modélica, donde un corresponsal español recibía cinco llamadas al día para pedirte artículos sobre la moda, los mejores restaurantes de fusión de EEUU y otras cosas parecidas, y de repente tienes un alcalde (Bill De Blasio) con un discurso en el que propone una subida del salario mínimo y mayores derechos laborales, y se le recibe como una estrella de rock, como dijeron en The New Yorker.

 Nueva York ya no es sólo un punto de referencia para la moda, sino también para la política de clase. Ya hay decenas de ciudades que gracias a campañas sindicales han aprobado salarios mínimos de 15 dólares la hora. Es un indicio de hasta qué punto este debate ha calado en EEUU. 

En su inicio, el libro puede parecer un poco apocalíptico porque yo empecé a hacer esos viajes hace cinco o seis años. Empieza con la cuestión de la polarización socioeconómica, el colapso del nivel de vida de gran parte de la clase trabajadora y de la clase media también, y la cuestión del cambio climático y la incapacidad de la clase política y parte de la ciudadanía para reconocer esto como un peligro.

 Pero conforme van desarrollándose los viajes, emerge un posible cambio. Creo que en cierta medida lo estamos viendo ahora mismo, a pesar del peligro que conlleva, sobre todo con Trump. Pero esa nueva política de que salte todo por los aires a mí me produce más optimismo que pesimismo, porque llevamos 40 años con un consenso en torno a un modelo que ha hecho mucho daño.  (...)

Si miras el contenido de discursos de Trump, es verdad que el 80% de ellos no tiene ningún contenido, es retórica vacía, pero en el resto está compuesto en gran parte por críticas al libre comercio, cuya denuncia siempre ha sido una reivindicación de la izquierda estadounidense. 

Y Hillary no puede entrar por ahí. Es un problema que tiene a causa de sus compromisos con Wall Street, es imposible que haga un discurso más de clase. 

Clinton sí hace una crítica clara a algunas cuestiones relacionadas con el sistema económico. Pero nunca irá muy lejos.

En sus debates con Sanders uno de sus puntos débiles fue el hecho de que no apoyaba el salario mínimo de 15 dólares. Y Sanders la atacó en varios debates por ello. En el libro cito algunos sondeos de Pew que indican que hasta un 30% de jóvenes prefieren el socialismo al capitalismo. Quizá haya más facilidad ahora para identificarse con el socialismo. De Blasio es abiertamente socialista.  (...)

Muchos de los políticos que están encarcelados en Brasil, no les habría pasado lo mismo en EEUU. Adelson paga a los políticos gracias a la decisión del Tribunal Supremo de Citizens United, (que eliminó los límites a la donaciones de dinero por empresas y lobbies a campañas políticas) y es perfectamente legal. Adelson fue una figura clave y lo sigue siendo, continúa utilizando su talonario, junto a los hermanos Koch. 

No sé si viste aquel debate televisivo en las primarias cuando Trump dijo: yo pago a todos estos (refiriéndose a los demás candidatos a la presidencia). Fue un momento fantástico. Quedó transparente cómo funciona la política en EEUU.  (...)"               (Entrevista a Andy Robinson, por su libro Off the road. Miedo, asco y esperanza en América, en Sin Permiso, 03-07-16)

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