22.9.16

La democracia exige un Gobierno de progreso. PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos deben pactar un acuerdo de mínimos

"(...) La solución B no es otra que implicar a Ciudadanos, cuyos 32 diputados podrían contribuir con su voto afirmativo a la investidura de Pedro Sánchez en la primera votación o con su abstención en la segunda. 

Ciudadanos tiene ya experiencia de pactar con el PSOE y con el PP y de votar favorablemente a su respectivo candidato a presidente del Gobierno, tras las correspondientes negociaciones y los pactos previos a ambas sesiones de investidura. 

Cuenta con un núcleo común. Los cambios de criterio en aras de la gobernabilidad de la Patria deberían impedir a Ciudadanos establecer vetos a otras formaciones, tras haber sido tan amable con el PP.

La incompatibilidad ideológica entre Ciudadanos y Podemos --esgrimida mutuamente como línea roja insalvable-- no vale para dejar de pactar una investidura que, además de los puntos comunes de regeneración política, anticorrupción, modificación de la ley electoral y cambio democrático, entre otros, aportaría el suculento regalo de la desaparición de Rajoy y el PP del poder ejecutivo. 

No existen argumentos para oponerse, desde ninguna de esas tres formaciones --PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos--, a constituir un Gobierno del cambio, no para dejarlo esclerotizado gobernando, sino investido, pero también vigilado y controlado. 

No es preciso acudir al ejemplo de la Transición, durante la que fueron capaces de pactar nada menos que las reglas del juego de la democracia políticos que venían de las cárceles de Franco o del exilio con gerifaltes del régimen.

Unidos Podemos hará bien aparcando, si es preciso, su inteligente propuesta de consultar a los catalanes sobre su voluntad de permanencia en España, pero sin dejar de avisar que el paso del tiempo pasivamente, modelo Rajoy, es una fábrica de independentistas. Si Podemos se implica, como debiera, en la configuración de un Gobierno de progreso, deberá aceptar de Ciudadanos todo aquello que no huela a Rajoy, que algo hay, y avanzar por ese camino. 

Es lo que está haciendo con el PSOE el líder de IU, Alberto Garzón, que ha trasladado a Pedro Sánchez unas condiciones para respaldar su investidura que son, entre otras, una reforma fiscal progresiva, un plan de empleo; derogación de la reforma laboral, la ley Mordaza y la LOMCE; un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la garantía de suministros básicos, y una reforma de la Ley Electoral que garantice mayor proporcionalidad.  (...)

Para que esas iniciativas lleguen a buen fin, habida cuenta del debate interno del PSOE, ni Alberto Garzón ni Pablo Iglesias deberían plantear unos objetivos democráticos de máximos que hagan tambalear al partido de Pedro Sánchez. Por el contrario, deben contribuir a apuntalarlo, porque el PSOE, clave en la Transición, el proceso constituyente y la oposición, creó zonas oscuras y frágiles durante sus largas etapas en el poder. 

Todavía colean, en perjuicio de la democracia que los socialistas contribuyeron a traer. Ayudarles a regenerarse es una tarea democrática, compatible con la pugna política y enteramente beneficiosa para la gente, los ciudadanos, el pueblo. (...)

En conclusión: el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos están obligados a alcanzar un acuerdo viable para investir al líder socialista como presidente de un Gobierno de cambio y de progreso, cuya primera virtud residirá en desalojar a Rajoy y al PP del Ejecutivo.

 Y mientras ese momento llega, la oposición al Gobierno en funciones debe exigir al Tribunal Constitucional que cumpla su propia ley y sentencie en el actual mes de septiembre el recurso sobre el control parlamentario de la oposición al Gobierno, esencial en esta democracia."                   (Bonifacio de la Cuadra, CTXT, 18/09/16)

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