3.10.16

Deutsche Bank, la sombra de un Lehman Brothers europeo planea sobre Merkel, que prepara un plan de emergencia para reflotarlo con fondos públicos. O una nueva crisis...

"El Deutsche Bank ha abierto otro frente a Angela Merkel. La multa multimillonaria que las autoridades estadounidenses han impuesto al mayor banco alemán amenaza con poner a la canciller ante la disyuntiva de tener que elegir entre dos opciones, ambas políticamente tóxicas: rescatar a la entidad financiera con dinero de los contribuyentes alemanes o dejarla caer, provocando un terremoto financiero como el de Lehman Brothers en la ya maltrecha eurozona. A un año de las próximas elecciones y a la baja en las encuestas, no hay salida buena para la mujer más poderosa de Europa.

El Ministerio de Finanzas alemán lo ha negado tajantemente. Pero el respetado semanario político 'Die Zeit' lo mantiene "a pesar de los desmentidos" oficiales. Según sus fuentes, el Gobierno alemán está preparando un plan de emergencia por si es necesario intervenir el Deutsche Bank.

 El rescate incluiría la posibilidad de que el Estado se hiciese con hasta el 25% del banco si la entidad no fuese capaz de obtener en los mercados los fondos suficientes para pagar la sanción. 

La fórmula de Berlín contemplaría además el despiece del instituto financiero y su venta a terceros para recabar fondos. El Ministerio de Finanzas subrayó en un comunicado: "La información es falsa. El Gobierno federal no está preparando planes de rescate. No hay razones para estas especulaciones. El banco ya lo ha dicho claramente". Pero la marejada no ha amainado.

Tampoco han calmado a los mercados —que han visto las acciones del Deutsche Bank tocar mínimos históricos esta semana— las declaraciones del consejero delegado de la entidad. John Cryan aseguró al tabloide 'Bild' que no iban a pagar esa multa y negó haber solicitado a Merkel la ayuda del Gobierno.

 "En ningún momento le pedí apoyo a la canciller. Tampoco sugerí nada del estilo", subrayó al ser interrogado sobre las informaciones publicadas días antes en la revista 'Focus', en las que se hablaba de un discreto encuentro entre ambos antes del verano en el que, supuestamente, el banquero británico habría tanteado a la alemana sobre un posible rescate. Una ayuda estatal "no está sobre la mesa", afirmó

Pero para muchos expertos y comentaristas en Alemania, cuando el río suena, agua lleva. Demasiadas informaciones de diferentes medios apuntando en una misma dirección. Aunque todas las partes implicadas lo nieguen. De admitirse la opción del rescate, sería —como tantas otras cosas en economía— la profecía autocumplida.

 La confianza se evaporaría y el desastre estaría servido. Lo que es evidente es que la situación financiera del Deutsche Bank era ya delicada y que la decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos lo ha dejado al borde del abismo.

 El mayor banco alemán registró en 2015 una pérdida neta próxima a los 6.800 millones de euros, una cifra récord. Poco antes ya había avanzado un drástico plan de saneamiento que incluía 15.000 despidos, la salida de diez países y el cierre de cientos de filiales en apenas tres años. Además, anunció a los accionistas que no iba a haber dividendos (ni beneficios) ni en ese ejercicio ni en este.

 Y entonces el Departamento de Justicia anunció su intención de multar con 14.000 millones de dólares a la institución alemana por su participación en la venta de las hipotecas basura que llevaron a la crisis financiera global de 2008.  (...)

Lo que sucede es que muchos analistas consideran que a partir de los 5.000 millones de dólares el Deutsche Bank necesitaría capital externo para afrontar la sanción. El semanario británico 'The Economist' le dedicaba al asunto una información en su penúltimo número con un elocuente título: "¡No pagaré! ¿No puedes pagar?".  (...)

La cotización en bolsa del banco muestra claramente la percepción en los mercados de la gravedad de la situación. Las acciones del Deutsche Bank han perdido en lo que va de año cerca de un 60% de su valor; más de un 20% solo en septiembre. 

Esta semana se hundieron por primera vez en su historia por debajo de los 10 euros por participación en el parqué de Fráncfort. El gigante alemán de las finanzas se negocia actualmente a un cuarto del valor contable neto de sus activos. (...)

 En estas condiciones, muchas miradas se dirigen a cancillería. No es impensable que el Deutsche Bank pueda requerir financiación externa y, si no la obtiene en los mercados, ¿qué hará Angela Merkel? La encrucijada es perversa.

 Una opción es inyectar dinero público en la entidad, alegando que supone un riesgo sistémico y que es demasiado grande para caer. Financieramente no supondría un serio revés para la mayor economía europea, que lleva firmando superávits en sus cuentas públicas desde 2014.

 El problema sería político, según los expertos. ¿Cómo explicar a los electores que esos fondos que podrían dedicarse a educación, investigación o infraestructuras van a servir para tapar las deudas que ha generado la mala gestión de un banco? El asunto colearía sin duda durante meses, erosionando la figura de la canciller. Y las próximas elecciones generales se celebrarán en septiembre del año que viene. (...)

La líder de La izquierda, Sahra Wagenknecht, ya ha cargado contra el Ejecutivo por no haber "desactivado el explosivo modelo de negocio" del Deutsche Bank y haber puesto "una bomba de relojería en el regazo del contribuyente". En esa línea irían las críticas.

 Además, dependiendo de cómo se planifique y ejecute, el rescate podría levantar ampollas entre los socios comunitarios. Según 'Die Zeit', el plan concebido por Berlín no seguiría las reglas fijadas a nivel europeo. Estas normas, que se establecieron a pesar del criterio de muchos por la obstinación del Gobierno alemán, establecen una escalera de responsabilidades para que los primeros en afrontar las necesidades financieras de un banco sean sus propietarios y accionistas. Luego vendría el sistema bancario nacional, luego el Estado afectado y, por último, de forma solidaria, los socios europeos.  (...)

Para el economista Matthew Lynn, que Alemania rescatase a su banco tras haber dejado caer a otros sería, como mínimo "incoherente". "Algunos empezarían a pensar si hay una ley para Alemania y otra para el resto. En realidad, sería imposible mantener una línea dura con Italia, y probablemente también con Grecia", asegura en referencia a otros dos socios con problemas bancarios. (...)

Pero la segunda opción, la de dejar caer a una entidad con el peso específico del mayor instituto financiero alemán sería también desastrosa. Para el sistema financiero alemán y para toda la eurozona. El pánico se adueñaría de nuevo de los mercados y se congelarían los flujos financieros. Varios expertos han recurrido en estos días a la metáfora del "Lehman Brothers europeo".

 El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió además este junio de que el Deutsche Bank era, bajo su punto de vista, "el mayor contribuyente neto a los riesgos sistémicos" de entre los denominados bancos sistémicamente relevantes a escala global. Es decir, el más peligrosos de entre los grandes.

"No hacer nada sería irresponsable por parte del Gobierno alemán. Un escándalo", afirma por su parte el subdirector de la revista económica alemana 'Capital', Timo Pache. A su juicio en esta ocasión se pueden volver a hacer excepciones, como se hicieron durante lo peor de la crisis helena, con el objetivo de salvar el euro.

 "Lo que fue válido en la crisis del euro para Grecia es de nuevo hoy relevante. Comparadas con las del Deutsche Bank, las deudas griegas eran una pequeñez", argumenta.

El posible rescate del Deutsche Bank ha de verse asimismo teniendo en cuenta el estado del sistema financiero alemán en su conjunto. Si la primera entidad está al borde del abismo; la segunda, el Commerzbank, está parcialmente estatalizada desde 2008, cuando el Gobierno federal tuvo que adquirir el 25% de su capital para evitar su hundimiento

 Berlín aún mantiene una participación del 15% en este banco. Pese al paso de los años, la entidad sigue sin recuperarse y este viernes anunció un plan para recortar 9.600 puestos de trabajo, cerca del 20% de su plantilla."                (Antonio Martínez, Berlín, El Confidencial, 02/10/16)

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