"(...) Ahora bien, el contenido de las políticas de Trump es ambiguo. Porque
algunas medidas pueden ser apoyadas por la izquierda demócrata, tales
como un gran programa público de infraestructuras que cree millones de
puestos de trabajo o la revisión de los tratados de libertad de comercio
e inversión a los que se opone también la izquierda europea.
La reforma
sanitaria de Obama, impopular en algunos sectores, será fuertemente
limitada, pero mantenida en puntos importantes como la prohibición de
que los seguros rechacen a gente ya enferma. Propondrá la obligatoriedad
del seguro de maternidad pagado por la empresa y otras medidas sociales
ansiadas en los sectores populares.
Y lo que es un aspecto
esencial de Donald Trump es que es un narcisista de libro. Necesita que
la gente le quiera. Y como no tiene programa pensado gobernará según lo
que le vayan diciendo, pero siempre buscando el calor popular. Pero eso
sí, no contando con los inmigrantes.
Ha rebajado el tono, el muro con
México ya no será completo, en lugar de once millones de deportados
serán dos o tres, pero va a intentar la mayor deportación de masas de la
historia moderna. Y ahí fracasará porque se incendiarán las grandes
ciudades, que dependen de la inmigración, y tendrá que retroceder.
Dejará su marca negativa en dos grandes temas: el calentamiento global
en el que no cree. Estados Unidos no aplicará el acuerdo de París. Y la
dominación del Tribunal Supremo por los conservadores.
En política
internacional, cooperación con Rusia de donde saldrá la paz imperial en
Siria, con El Asad en el poder y la legitimación de Crimea rusa.
Agresividad con Irán. Dureza comercial con China. Acabar con el Estado
Islámico en Siria e Irak, lo cual incrementará el peligro yihadista en
Europa.
Y dejar de pagar los gastos militares de otros países. Angela
Merkel ya se ha rendido y va a a incrementar el gasto de defensa alemán.
Una paradoja: Donald Trump aumentará el potencial bélico, pero limitará
la intervención militar global. Actuará por intimidación. Con el
tremendo peligro de que se le vaya la mano." (Presidencia borrascosa, de Manuel Castells, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 19/11/16)
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