15.11.16

Los resultados electorales en EEUU y en Europa muestran un voto bien definido contra la actual globalización.

"(...) Muchas explicaciones compiten por analizar los resultados que muchos han calificado como decepcionantes para el establishment global. (...)

las causas de la victoria de Trump, una explicación predomina si observamos las elecciones estadounidenses bajo una óptica global: los resultados electorales en EEUU y los de otras geografías muestran un voto bien definido contra la actual globalización. 

En España el descontento con la globalización se plasmó en el discurso en defensa del Estado de Bienestar amenazado por la globalización y la integración neoliberal europea, esto propició el nacimiento y el auge de Podemos, así como la fractura del PSOE, uno de los dos representantes del establishment en España (junto al PP). 

En el Reino Unido, esto se plasmó con el Brexit y el ascenso discurso antieuropeo. En Grecia fue con el ascenso de Tsipras, que logró gracias a un discurso soberanista, es decir, antiglobalización (que al final no cumplió) ganar dos elecciones consecutivas. El apoyo popular que recibió Sanders en las primarias de EEUU, si bien no alcanzó a triunfar sobre el aparato partidario manejado por Clinton, fue el primer reflejo del voto anti globalización que sobrevendría. 

El triunfo de Trump es otro hito en esta sucesión de eventos. Todos estos resultados tienen un factor común: el descontento con la globalización.

Trump ganó aun a pesar de lo que dice y hace.

Los votantes aumentan su preferencia por las ofertas electorales que muestran un discurso más desafiante con la globalización en cualquiera de sus manifestaciones. El avance en el este y centro de Europa y en Francia de partidos xenófobos, como el Frente Nacional, también ponen de manifiesto el actual descontento con la globalización neoliberal. 

Sin embargo, y muy en contra del discurso que quieren imponer los medios hegemónicos, las causas del auge de partidos como Syriza en Grecia o Podemos en España pueden ser las mismas que las del auge de partidos como el Frente Nacional francés, el UKIP en Gran Bretaña o figuras como la de Trump, sin embargo, las soluciones frente a la actual crisis de modelo son radicalmente diferentes. 

No es momento de hacer demagogia y poner en el mismo saco a unos y otros con la única finalidad de salvar el modelo en crisis. Esto puede tener terribles consecuencias que ya padeció Europa en particular y todo el mundo en general en la década de los ´30.

En Trump encontramos simultáneamente el discurso xenófobo junto al discurso soberanista, el muro con México y el lema de campaña “Make America Great Again” que en campaña Trump vinculó a la falta de proteccionismo, la destrucción de 60.000 empresas industriales que cerraron y millones de empleos industriales perdidos.

 Trump ha ganado esta elección con un discurso antiglobalización, eligiendo quirúrgicamente a sus enemigos, los inmigrantes que le quitan puestos de trabajo a los norteamericanos, el liberalismo comercial que desplaza puestos de trabajo al resto del mundo y al gran ganador de la globalización, Wall Street y los medios de comunicación que lo acompañan.  (...)

La globalización neoliberal está enferma. No sirve a los intereses de la humanidad. Los ciudadanos del mundo la perciben ampliamente como un problema. Los acuerdos internacionales son negociados en secreto, a espaldas de los ciudadanos para que los trabajadores no sepan de qué se trata. 

En ningún acuerdo comercial internacional los trabajadores de los países involucrados han estado involucrados en las negociaciones. Ninguno de los acuerdos comerciales logrados en el planeta involucra cláusulas serias vinculadas a la defensa del trabajo, de los trabajadores y su nivel de vida. Solo se incorporan unas cuantas cláusulas que remiten a las modestas directrices de la Organización Internacional del Trabajo que solo sirven para darle legitimidad a estos tratados que empeoran la vida de todos los ciudadanos del globo[1]

Las negociaciones de tratados comerciales internacionales han reservado un solo lugar a la participación de los trabajadores, la calle, y a veces ni tan siquiera eso. Pero el descontento está montándose en las urnas. Parece ser que a pesar de lo débiles que son nuestras democracias para representar los intereses de las mayorías, la rebelión popular contra la globalización está materializándose en votos. 

Una de las principales víctimas que esta rebelión de votantes está mostrando son los grandes medios de comunicación. Sin dudarlo, los medios están permeados por los intereses de las grandes finanzas y las transnacionales que contribuyen a financiarlos, por lo que “todos” son extremadamente conservadores en lo económico. 

Los medios son el principal pilar que sostiene el modelo actual de globalización. Permeados por los intereses de las grandes corporaciones y las finanzas, han logrado con mucho éxito, anular la democracia como instrumento de representación de las mayorías. 

El modelo actual de globalización agoniza, pero no está enterrado aún gracias a la capacidad de los medios de comunicación para cumplir este papel nefasto. (...)"            (Guillermo Oglietti y Sergio Martín-Carrillo , CELAG, en Rebelión, 12/11/16)

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