"En los últimos días, coincidiendo casualmente con un proceso interno de
Podemos, ha saltado una noticia que ha revolucionado las redes sociales,
pero que incluso ha sido portada en algunos diarios, como si fuese el
principal problema del país.
Esta noticia versa sobre la compra y
posterior venta con plusvalía de una vivienda de protección pública, que
no VPO, de un senador de Podemos, Ramón Espinar. (...)
Esta triste realidad, marca el día a día de nuestra actividad política y
mediática, cuyos principales actores hoy ya no son independientes
financieramente y tienen que contentar a quienes les pagan las nóminas
todos los días.
Por ello, a nadie le sorprende que el grupo de
comunicación que ha destapado la noticia, PRISA, que tenía la
información hace tres meses, la saque dos días antes de que empiece el
proceso electoral, bajo el argumento pueril de que los electores deben
conocer esta forma de actuar de alguien que cuando no era más que un
estudiante, compró una vivienda y luego la vendió con plusvalía.
Por
supuesto, dicho medio no saca en portada la operación de saqueo con las
viviendas públicas que llevó a cabo la anterior alcaldesa de Madrid, que
ha generado un dolo a las arcas públicas, amén de casos sangrantes como
el de Arantxa Mejía que se ha quedado sin vivienda por haber denunciado
estos hechos.
Por supuesto tampoco es noticia que el Presidente del
Real Madrid, haya sido obligado a pagar 20 mill€ a todos los madrileños
por prácticas de favor que sistemáticamente se venían haciendo, y no han
terminado, hacia dicho club de fútbol en contra de los intereses de los
madrileños. Son cosas muy extrañas que muchos ciudadanos se preguntan y
que nadie responde. (...)
Pero dicho esto, el principal problema del senador Espinar no es que
haya obtenido una plusvalía, ínfima en relación a lo que se ha estilado
durante los peores momentos de la burbuja inmobiliaria, sino que su
mentalidad sobre el acceso a la vivienda en compra se aleja de cualquier
ideal moderno y europeo, casando más con el conservadurismo más rancio
que ha llevado en España a muchos jóvenes, y no tan jóvenes, a la ruina.
El ejemplo de un supuesto revolucionario no puede ser que con la edad
de Espinar ya esté pensando en hipotecarse, incluso antes de comenzar la
vida laboral. Esto no tiene parangón en ningún país de nuestro entorno,
y dice muy poco del carácter revolucionario de nuestro famoso Senador. (...)
Este procedimiento adormecedor de conciencias, está muy estudiado por
los resortes del sistema. Cuanto antes los jóvenes entren en la rueda
del crédito, más callados estarán pues es conocido la propensión al pago
de la hipoteca para conservar el bien más amado por la gran mayoría de
españoles: la vivienda en propiedad.
Este sistema, que ya puso en
práctica Franco, ha sido heredado por las administraciones públicas de
la democracia, lanzándose como posesos a construir y adjudicar, con
métodos no siempre limpios y transparentes, a los que se consideraba
familias o personas vulnerables, algo que con el invento de las VPP se
ha demostrado falso.
Frente a este modelo retrogrado, denunciado por
poca gente en España entre los que me encuentro, España abandonó el
modelo europeo, basado en vivienda pública exclusivamente en alquiler
con altas dosis de rotación, complementado con ayudas directas al
alquiler, lo que ha degenerado en un mercado de vivienda pública
ridículo que no ha podido ser utilizado como colchón en las peores fases
del ciclo.
Al margen de este factor, que para mí es lo que debería
ser objeto de debate, el modelo de las VPP en Madrid es conocido para
qué fue creado. Una queja entre parte del electorado conservador en
Madrid siempre iba en la línea de que no había ayudas para aquellos
jóvenes de clase media-alta para acceder a vivienda asequible.
Es por
eso que se popularizó esta figura que permitió el acceso a la vivienda
en propiedad en condiciones de entrada y salida mucho más beneficiosas a
jóvenes de clase media y media alta (Montecarmelo y las Tablas en
Madrid son ejemplos) que luego han vendido con plusvalía al cambiar su
vida profesional o heredar otras viviendas más lujosas en otros casos.
Esta figura fue impulsada, como no podía ser de otra manera, por
Esperanza Aguirre, quien como todo el mundo sabe es la mayor defensora
de lo público.
Llegando al pecado más grave según los
puristas, la famosa especulación o plusvalía. Aquí, de nuevo, hay dos
partes. Por un lado, lo que más sorprende a quien se acerca a este tema,
que nadie denunció en el pasado, es que, en 2010, la CAM decidió elevar
el precio máximo de venta de una VPP en un 30%, precisamente en un
momento de crisis profunda del sector.
El sector constructor en Madrid,
muy afín al PP, que llevaba mucho tiempo demandando dicha subida,
respiró aliviado porque los números ya no daban ante un abaratamiento de
la vivienda libre y unas necesidades de construcción y alojamiento
crecientes. Esta plusvalía máxima por decreto rompía el carácter de
ayuda pública en el caso de la vivienda, ya que permitía que los
tenedores pudiesen llevar a cabo arbitraje con un bien público.
En este
punto, sí que es tierno pensar que todos nosotros venderíamos la
vivienda por su precio como le han exigido a Espinar, dejando al
descubierto el altruismo de toda la población que se ha lanzado a
devorar política, sin mirar lo que han hecho cada uno de ellos en su
vida privada. (...)
En resumen, el principal problema de Espinar es que ha caído en la
contradicción de todo revolucionario: el afán por la propiedad con 20
años y después no deshacer la operación a tiempo, saliéndose sin
plusvalía, porque se puede ser aprendiz de revolucionario, pero tonto
no." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 07/11/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario