"José Gil Olmos, reconocido periodista mexicano que
lleva más de veinte años cubriendo a pie de calle movimientos sociales,
guerrilla y narcotráfico en México, acaba de publicar Batallas de Michoacán. Autodefensas, el proyecto colombiano de Peña Nieto,
donde investiga cómo, en dos décadas, los campesinos que sobrevivían
plantando marihuana se convirtieron en los grandes empresarios del
crimen organizado y en cogobierno. (...)
¿Porqué decides centrar la investigación de tu último libro en Michoacán?
Porque la evolución del crimen organizado
en Michoacán es paradigmática de lo ocurrido en el resto del país.
Además, el puerto Lázaro Cárdenas de Michoacán es uno de los más
importantes para el negocio del narco internacional: entran las
metanfetaminas desde China y salen la marihuana, la heroína y las drogas
sintéticas hacia Estados Unidos. Desde ahí se controla la producción en
México de marihuana y amapola, de la que se obtiene la goma de opio con
que se produce la heroína.
Hace cincuenta años, en Michoacán,
como mucho, encontrábamos campesinos que cultivaban marihuana para
sobrevivir. ¿Cómo ha sido su transformación de narcotraficantes a crimen
organizado?
El campesino michoacano que vivía en la
pobreza vio en la marihuana una fuente de ingresos alterna para ayudar a
la familia. Después, descubrió el cultivo de la amapola y poco a poco
fue a evolucionando, como evolucionó también el mercado de la droga en
México. Hasta los años noventa, los mexicanos recibían dinero de los
colombianos por el paso de la cocaína de Colombia a Estados Unidos.
Pero
en esa década, el cobro se empezó a realizar en cocaína. De este modo, los
mexicanos comercializaron cocaína en Estados Unidos pero también
introdujeron y controlaron el consumo en México. Hoy, el control del
mercado de consumo en las principales ciudades de Estados Unidos ya no
está en manos colombianas, sino mexicanas.
Y el campesino michoacano que empezó en el negocio para salir de la pobreza se convirtió en un gran empresario.
Así es, en mi opinión, el campesino michoacano es quien mejor ha entendido las leyes del neoliberalismo,
porque tiene un control absoluto de la producción, no tiene fronteras y
ha sido capaz de crear una red internacional con socios en 47 países,
entre ellos España.
Estamos hablando de una empresa transnacional con 17
divisiones, que incluyen tráfico de drogas, personas, autos, armas,
minerales, ropa, música y películas.
¿En qué se invierten las ganancias y cuánto aporta el crimen organizado a la economía en México?
Gran parte de la ganancia del crimen
organizado en México se invierte en los bancos y el sistema financiero
internacional a través de paraísos fiscales en Europa, Bahamas y Estados
Unidos. En cuanto al aporte a la economía mexicana, hay datos extraoficiales de que el narcotráfico supone entre el 10% y el 17% del PIB. En Michoacán, el cártel de Los Caballeros Templarios manejó en un año entre 7.000 y 10.000 millones de dólares.
¿Cómo se expande el crimen organizado?
A través de estrategias de terror:
extorsiones, secuestros, violaciones, ejecuciones, descabezamientos,
disoluciones en ácido. Secuestran a personas con perfiles especializados
como técnicos de
informática, contadores públicos o médicos y los obligan a trabajar para
la organización.
También secuestran a campesinos y los obligan a
trabajar como esclavos en los campos de amapolas. Cuando ya no los
necesitan, los desaparecen. Últimamente, están descubriendo fosas
comunes en todos lados. En Coahuila encontraron restos de más de mil
personas.
Y el último peldaño está en pasar de la empresa de crimen organizado al co-gobierno o narcoestado.
En 2011, el cártel La Familia Michoacana
financió al candidato priista a gobernador de Michoacán Fausto Vallejo, a
cambio del control del territorio. Con la victoria de Vallejo, el
cártel eligió a gobiernos locales, funcionarios de obras, policía local,
manejó el cobro de impuestos y la producción de aguacate. Se calcula
que llegó a controlar el 70% del territorio michoacano.
¿Se conocen más casos de fusión del narco con la política?
Los casos más evidentes han sido en
Guerrero, donde el que era gobernador, Ángel Aguirre, primo del jefe del
cártel de Acapulco, recibió millones de pesos para que fuera
gobernador. También el presidente municipal de Iguala, donde
desaparecieron los 43 estudiantes, era parte de un grupo de crimen
organizado.
¿Y estos ejemplos podrían ser representativos del país?
Mi teoría es que en el año 2000, cuando se rompe la hegemonía de setenta-y-un
años de gobierno del PRI, no sólo no se produce la transición a la
democracia que se esperaba, sino que se empiezan a generar vacíos de
poder que fueron ocupando otros grupos: las grandes televisoras, por un
lado, que fueron capaces de crear a un presidente como Peña Nieto, y el
crimen organizado, por el otro, capaz de incidir en las decisiones de
Estado.
¿Cómo se diseminan estos grupos de poder?
Michoacán y Jalisco están controlados por
el cártel de Jalisco Nueva Generación, Veracruz por Los Zetas, Sinaloa
por el cártel de Sinaloa, Tamaulipas por el cártel del Golfo y Los
Zetas. ¿Y sabes qué hace el gobierno? Nada.
Precisamente, en el estado de
Guerrero, ante la necesidad de la población de defenderse, se crearon
las policías comunitarias. En 2013, también aparecieron un grupo de
hombres y mujeres armados que desafiaban al narco, eran las autodefensas
en Michoacán. ¿Cómo se forman estos grupos?
Son fruto del hartazgo social frente a la
incapacidad del estado mexicano de garantizar la seguridad. La policía
comunitaria es una evolución del zapatismo. Las autodefensas en
Michoacán se convierten en el grupo mejor organizado, con más de 10.000
personas y armas de alto voltaje.
¿Quién estaba detrás de las autodefensas?
El gobierno federal se dio cuenta de que
los mejores candidatos para acabar con el crimen organizado en Michoacán
eran los propios michoacanos. Ellos conocían perfectamente a los jefes
de los cárteles, por donde se movían. Por eso, aunque surgieron de forma
espontánea, el gobierno las auspició.
¿La financiación de las autodefensas
en Michoacán provenía del gobierno federal, con el fin de recuperar la
hegemonía en la zona?
Sí, hasta el punto de que fue el ejército quien les entregó las armas. En noviembre de 2012, Óscar
Naranjo, general colombiano y asesor del presidente Peña Nieto en
cuestiones de Seguridad Nacional, se reunía en Michoacán con los futuros
jefes de las autodefensas para organizarlos y protegerlos.
El general Naranjo fue el creador de las autodefensas en Colombia para
eliminar a Pablo Escobar. Una vez las autodefensas cumplieron su
objetivo, acabar con el cártel de Michoacán, el gobierno las disolvió y
pactó una pax mafiosa con el cártel de Jalisco Nueva Generación, el cártel más poderoso ahora en México.
¿Por qué el gobierno de México arrebató el poder al cártel de Michoacán para entregárselo al cártel de Jalisco?
El cártel michoacano era una amenaza para
el gobierno. Había alcanzado tal base social, armas y territorio que
habría sido capaz de levantarse como grupo insurgente y hacer frente al
estado mexicano. Entregando la hegemonía al cártel de Jalisco, el
gobierno mexicano trataba de asegurarse la gobernabilidad del país.
¿México está en guerra?
De 2006 hasta la fecha, hay un cifra extraoficial de más de 200.000 muertos y 350.000 desplazamientos forzados. En México existe una guerra no convencional de
soldados, ejércitos y marinos contra multitud de grupos de crimen
organizado en todo el país.
Pero además todas las representaciones del
gobierno federal están corrompidas. El expresidente de México Miguel de
la Madrid decía que la corrupción era el aceite que hacía funcionar la
maquinaria del país.
México se ha convertido en el país más
peligroso del mundo para los periodistas. ¿Cuáles son los desafíos para
los que ejercéis el periodismo en el país?
Ningún medio en México está preparado
ante esta situación. No hay ninguna protección para los periodistas, no
hay protocolo que alcance a protegernos. Intentamos mantener un perfil
bajo, no llamar la atención.
Hay zonas donde los periodistas se
autocensuran para proteger la propia vida y la de la familia. El
investigador Rogelio Flores analizó el estrés postraumático de los
reporteros que cubrimos violencia en México: tenemos el estrés postraumático de corresponsales de guerra. (...)" (Entrevista a José Gil Olmos, Diagonal, 22/11/16)
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