11.1.18

Estimado monarca, le sugiero que, simplemente, exponga y reclame algo en lo que la mayoría de los españoles estarán de acuerdo. Exija para nuestro país la libertad inseparable de la justicia. Si nos pinta un mundo irreal corre el riesgo de que al final muchos españoles no se sientan identificados por su figura. Y en vez de ser un elemento de cohesión, acabe siendo exactamente lo contrario, de disensión

"Estimado Monarca, no interprete la realidad. (...)

No comparto su visión de la realidad patria. (...)

España no es una democracia madura estimado monarca. Medran los oportunistas, actúan a sus anchas los extractores de rentas, se destroza al disidente, no hay separación de poderes, unos pocos acumulan cada día más, y el cuarto poder no existe. Ya se lo explique en su momento, España es un ejemplo de libro de Totalitarismo Invertido.

 Y por favor deje de hablar del esfuerzo colectivo. Todo el peso de las recesiones recae en los de siempre, los trabajadores, los jóvenes, los más desfavorecidos. Mientras en la época de vino y rosas solo acumulan deudas.

(...) Permítame hablarle brevemente sobre las élites hispanas que, salvo muy honrosas excepciones, cual patriotas de hojalata, no aportan casi nada a este país, salvo desazón. Ni arrimaron el hombro en plena Gran Recesión, ni cedieron un ápice de su riqueza, obtenida en muchos casos de manera no lícita. 

Al revés, con la colaboración de los gobiernos de turno se dictaron leyes para mantener e incrementar lo amasado. Le sugiero, estimado monarca unas reflexiones a modo de preguntas. 

¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando las grandes corporaciones no asumían su responsabilidad fiscal con la ciudadanía? ¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando era más necesario que nunca la búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva? ¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata, cuando en un contexto de pérdida de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las burbujas, España se convertía en la campeona de la pobreza en Europa?

España cada día que pasa, estimado monarca, pierde relevancia, influencia, y, sobre todo, prestigio en la esfera internacional. No pintamos nada. Somos una población endeudada hasta las cejas, envejecida, con empleos precarios, donde la desigualdad aumenta hasta límites insoportables. 

A ello unamos la pésima calidad de nuestra democracia, donde solo medran los adláteres, los oportunistas. Es cierto, que la culpa es nuestra. 

La sociedad ha permitido con su voto que las élites de siempre, reunidas en el Ibex35, rentistas desde las épocas inmemorables de la Mesta, dirijan nuestro destino. Y quienes podían cambiar las cosas, los jóvenes, hace tiempo que tiraron la toalla, de manera que aquellos formados han ido partiendo al exilio exterior.

Conclusión

Estimado monarca, vuelvo a repetirlo, no tiene necesidad de interpretar la realidad política, social y económica de España. Al hacerlo, muchos españoles, y con razón, pensarán que usted es una pieza de engranaje del sistema. Por eso le sugiero que simplemente exponga y reclame algo en lo que la mayoría de los españoles estarán de acuerdo. Exija para nuestro país esa libertad inseparable de la justicia. 

En España predominan los monopolios, los oligopolios, los rentistas del suelo, que acaban con los emprendedores, los productores, los trabajadores, fomentando una distribución injusta de la renta y riqueza, generando pobreza. Esa es la realidad de nuestro país. 

 Por eso, estimado Felipe VI, si nos pinta un mundo irreal corre el riesgo de que al final muchos españoles no se sientan identificados por su figura. Y en vez de ser un elemento de cohesión, acabe siendo exactamente lo contrario, de disensión."                  (Juan Laborda, Vox Populi, 28/12/17)

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