"Estimado Monarca, no interprete la realidad. (...)
No comparto su visión de la realidad patria. (...)
España no es una democracia madura estimado monarca. Medran los
oportunistas, actúan a sus anchas los extractores de rentas, se destroza
al disidente, no hay separación de poderes, unos pocos acumulan cada
día más, y el cuarto poder no existe. Ya se lo explique en su momento,
España es un ejemplo de libro de Totalitarismo Invertido.
Y por favor deje de hablar del esfuerzo colectivo. Todo el peso de las
recesiones recae en los de siempre, los trabajadores, los jóvenes, los
más desfavorecidos. Mientras en la época de vino y rosas solo acumulan
deudas.
(...) Permítame hablarle brevemente sobre las élites
hispanas que, salvo muy honrosas excepciones, cual patriotas de
hojalata, no aportan casi nada a este país, salvo desazón. Ni arrimaron
el hombro en plena Gran Recesión, ni cedieron un ápice de su riqueza,
obtenida en muchos casos de manera no lícita.
Al revés, con la
colaboración de los gobiernos de turno se dictaron leyes para mantener e
incrementar lo amasado. Le sugiero, estimado monarca unas reflexiones a
modo de preguntas.
¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando
las grandes corporaciones no asumían su responsabilidad fiscal con la
ciudadanía? ¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando era más
necesario que nunca la búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado
de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva? ¿Dónde
estaban estos patriotas de hojalata, cuando en un contexto de pérdida
de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más
deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las
burbujas, España se convertía en la campeona de la pobreza en Europa?
España cada día que pasa, estimado monarca, pierde relevancia, influencia, y, sobre todo, prestigio en la esfera internacional.
No pintamos nada. Somos una población endeudada hasta las cejas,
envejecida, con empleos precarios, donde la desigualdad aumenta hasta
límites insoportables.
A ello unamos la pésima calidad de nuestra
democracia, donde solo medran los adláteres, los oportunistas. Es
cierto, que la culpa es nuestra.
La sociedad ha permitido con su voto
que las élites de siempre, reunidas en el Ibex35,
rentistas desde las épocas inmemorables de la Mesta, dirijan nuestro
destino. Y quienes podían cambiar las cosas, los jóvenes, hace tiempo
que tiraron la toalla, de manera que aquellos formados han ido partiendo
al exilio exterior.
Conclusión
Estimado
monarca, vuelvo a repetirlo, no tiene necesidad de interpretar la
realidad política, social y económica de España. Al hacerlo, muchos
españoles, y con razón, pensarán que usted es una pieza de engranaje del
sistema. Por eso le sugiero que simplemente exponga y reclame algo en
lo que la mayoría de los españoles estarán de acuerdo. Exija para
nuestro país esa libertad inseparable de la justicia.
En España
predominan los monopolios, los oligopolios,
los rentistas del suelo, que acaban con los emprendedores, los
productores, los trabajadores, fomentando una distribución injusta de la
renta y riqueza, generando pobreza. Esa es la realidad de nuestro país.
Por eso, estimado Felipe VI, si nos pinta un mundo irreal corre el
riesgo de que al final muchos españoles no se sientan identificados por
su figura. Y en vez de ser un elemento de cohesión, acabe siendo
exactamente lo contrario, de disensión." (Juan Laborda, Vox Populi, 28/12/17)
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