"El pasado 4 de noviembre entraron en vigor unas 700 sanciones contra
Irán impuestas por Estados Unidos. El sector petrolífero y la banca
iraní son los blancos de la extraña política energética de Donald Trump, quien había retrasado expresamente las sanciones hasta que pasaran las elecciones parlamentarias de Estados Unidos. (...)
Ahora, los demócratas, que también incumplieron el acuerdo nuclear con
Irán manteniendo las sanciones (sólo levantaron algunas y además de
forma temporal), se presentan como salvadores del mundo ante los
desmanes de su peligroso presidente. (...)
Si es cierto que John Kerry ha pedido a la República Islámica de Irán
que no negocie con Trump por su “inutilidad” y aguante dos años más
hasta las elecciones de 2020, lo que el político demócrata pretende
entonces es algo parecido al pacto que cerró Reagan con Jomeini en 1980:
a cambio de mantener retenidos a sus compatriotas en la embajada de
Estados Unidos en Teherán hasta después de las elecciones presidenciales
y así derrotar a Jimmy Carter, Jomeini recibiría dinero y armas.
Pero hoy, tanto la generalizada crisis económica, social y política
en Irán, como la imposibilidad de ceder aún más ante un Estados Unidos —que no se conforma con menos de un Irán muerto—, coloca a sus líderes de Teherán en una situación muy difícil. Ambas partes esperan un cambio de régimen en el país del otro. (...)
Khashoggi, Irán y el precio del petróleo
Estados Unidos ha negociado con Rusia y Arabia Saudí para que
repongan en el mercado del petróleo el millón de barriles que no pone
Irán. ¡Y lo ha conseguido!
(...) sabemos cómo convenció a los saudíes. Así se han desarrollado cronológicamente los acontecimientos:
- 5 de julio. “¡Bajad el precio del petróleo ahora!”, ordenó Trump a los Saud, cuando el barril llegó a costar unos 85 dólares.
- 24 de septiembre. Riad se niega porque necesita dinero para las obras faraónicas del Príncipe de las Tinieblas, Mohammed Bin Salman.
- 2 de octubre. Khashoggi es secuestrado. Estados Unidos y Turquía ocultan que también había sido asesinado, mientras en secreto extorsionan a Riad.
- 3 de octubre. Trump amenaza al rey saudí: “Podría no estar [en el cargo] en dos semanas”.
- 6 de octubre. Un “impertinente” príncipe heredero saudí responde a Trump: “Arabia Saudí existía antes de Estados Unidos”. Se equivoca: el reino saudí se fundó en 1932, y al ser una colonia de los británicos primero y de Estados Unidos después, para mantener su esfera de autonomía ha utilizado sus dos poderosas cartas: el petrodólar, con el que soborna a los dirigentes mundiales y secuestra sus economías, y el terrorismo yihadista. Ni Obama ocultaba su miedo a los jeques.
- 9 de noviembre. El espíritu de Khashoggi se venga, y Riad pierde la batalla. Los precios bajan, hasta hoy que ha tocado suelo: 67 dólares.
Así, Estados Unidos fuerza a Arabia salir de la OPEP, al romper el
acuerdo del cartel, y se compromete producir hasta dos millones de
barriles de más. (...)
China, el principal comprador del petróleo iraní, ha bajado su compra
a la mitad a pesar de recibir considerables descuentos, situación que
terminará en una guerra de precios de consecuencias imprevisibles.
Paradójicamente, el país del Sr. Xi es el principal ganador de la
obsesión de Trump por Irán. Además, como cuenta la Teoría de juegos, un
precio bajo del petróleo iraní hará bajar el precio de otros
productores. Y un secreto: los costos de producción del barril iraní son
9 dólares frente a los 19 de Rusia, o casi los 40 dólares de Alaska.
Las medidas de Irán
Hay varias razones que incapacitan a Irán para organizar una resistencia patriótica ante esta guerra económica:
1.- Su naturaleza capitalista, más bien una economía primitiva islámica de mercado centrada en el comercio, que no en la producción industrial. La burguesía compradora del país
ha hecho que aumente la dependencia de la economía a las rentas del
petróleo, controlada por la élite clerical-militar. Irán sufre la
recesión económica más profunda de su historia reciente, con cientos de
fábricas cerradas, 12 millones de parados, una inflación galopante y la
mitad de la población por debajo del umbral de la pobreza, según el
Banco Central iraní, (...)
2.- Su ideología religiosa divide a los ciudadanos, a los países y pueblos
de la zona en líneas sectarias, impidiendo una participación organizada
de la clase trabajadora, las mujeres y los intelectuales no islamistas
en la resistencia contra el imperialismo.(...)
La amenaza de un estallido social —resultado de la profunda brecha
entre los ricos y los pobres— es mayor que una agresión militar de
Israel o Estados Unidos. Una élite multibillonaria ha destruido a la
clase media y ha convertido a la mayoría de la población de 81 millones
en pobres. Es así como la petición de Akbar Welayatí, el asesor de
ayatolá Jameneí, ha encendido a los iraníes al reprocharles que debiesen
aprender de los yemeníes que “vestidos con una sábana y comiendo pan
seco, luchan contra el enemigo”.
¿Están comparando los dirigentes iraníes la situación del país con la de Yemen?
Además, eso lo dice justamente alguien que vive en una mansión de mil
metros situada al lado del Palacio Saadabad, la residencia del Sha
fallecido, y que recibe los salarios de 37 cargos, según el diario Ghanun.
Aun así, hasta hoy los ciudadanos en sus protestas no han pedido el
derrocamiento de los ayatolás, sino una democracia económica y política.
Los ayatolás, en vez de invertir miles de millones de dólares en
propagar la religión y mantener a grupos islamistas por el mundo,
deberían cambiar de enfoque sobre la vía de fortalecer la seguridad
nacional de Irán: atender las justas reivindicaciones del pueblo. Hay
trabajadores de varias fábricas, como la Empresa Nacional de Acero
Ahvaz, que llevan meses sin cobrar su salario, mientras las autoridades
viven en sus paraísos terrenales.
Un futuro inquietante
“Los accidentes son una posibilidad muy real”. El asesor en temas de
Irán para la Casa Blanca Brian Hook amenaza con hundir las petroleras
iraníes de forma “accidental”, con el fin de provocar a Irán y
arrastrarle a una guerra bélica directa. Hay que recordar que el 3 de
julio de 1988, la Armada de Estado Unidos ya derribó un Airbus iraní en
el Golfo Pérsico matando a 290 personas.
Paralelamente, el Pentágono ha enviado parte de Daesh, su brazo yihadista, al Arco de Crisis en Asia Central, aumentando la tensión en la frontera entre Irán y Pakistán. (...)
Si se alargan las sanciones, Europa, que ha sido incapaz de convencer
a sus compañías (Siemens, Groupe PSA y Saipem, Total SA, etc.) para
que permanezcan en Irán, abandonará esta misma floja resistencia ante
las presiones de Trump, e Irán se verá forzado a elegir una de sus escasas e indeseables opciones.
Trump, que ha colocado a un militar como Secretario de Estado, sigue una diplomacia coercitiva: obedeces o te aplastaré. Su estrategia es el juego de suma cero con Irán." (
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