"(...) Los resultados llevan su interpretación incorporada.
Las izquierdas, las que gobernaban y las que estaban en la oposición,
recibieron un varapalo de los electores. ¿Se han hecho de derechas los
andaluces, como antes se dijo de los trabajadores de los cinturones
industriales catalanes? Pocas bromas.
Pierde el PSOE y pierden IU y
Podemos, por la abstención y por las fugas a otros partidos. Se irá
viendo en los estudios postelectorales, pero los ya publicados como el de Sigma Dos
dejan pocas dudas sobre la fuga de votantes.
Las izquierdas pierden
setecientos mil votos, un 30% de su electorado. Para la nueva relación
entre bloques, izquierda-derecha, un terremoto. Una catástrofe que tiene
una causa, la causa.
Hay un factor que afecta por igual a PSOE y a Unidos
Podemos: su posición sobre el Procés. Si pensaban Sánchez e Iglesias que
saldría gratis poner en riesgo la cohesión nacional por cálculos
electorales, la respuesta se la ha dado la roja Andalucía, y por
duplicado.
No podrán decir que no estaban advertidos, mientras ellos
jugaban a las falacias del derecho a decidir y la España plurinacional.
Lo que han dicho alto y claro los electores andaluces es que somos una
Nación, no un campamento.
Que, como se puede comprobar CIS a CIS, los
españoles nos consideramos masivamente, también en Cataluña y en el País
Vasco, españoles. Eso es lo que han olvidado las izquierdas más pánfilas que se hayan conocido en España.
Si esto ha pasado en Andalucía, ni te cuento qué pasará en Castilla y
León o en Madrid. Pueden ir haciendo cálculos los líderes locales de las
izquierdas de la moción de censura. (...)
Si esto ha pasado en Andalucía, ni te cuento qué pasará en Castilla y León o en Madrid.
(...) ahora se trata de traducir la fuga de cien mil votos andaluces del PSOE a
Cs, por ejemplo, distrito a distrito y para cada cita electoral. Y
duelen más las derrotas que no se esperan, pero son más dañinas si no se
asumen, como estamos comprobando.
Si, como parece, van a seguir con el
mantra del “nada más tonto que un obrero de derechas”, se puede
adelantar el resultado: dos tazas. Vamos a tener ocasión de comprobar
quiénes son los tontos, si los electores que abandonan a los partidos de
izquierda o los líderes que ignoraron a sus votantes.
Esos electores no van contra los valores de la izquierda, huyen de unas
izquierdas que no saben qué representan. Han visto cómo PSOE y Unidos
Podemos se han convertido en cooperadores imprescindibles de quienes
intentan romper la solidaridad nacional. (...)
La vapuleada parroquia progresista ha visto como los tontos útiles de
los partidos de la izquierda facilitan que los grupos de ideario
independentista logren el milagro electoral de la multiplicación de los
panes y los peces.
En el País Vasco que, con un 20% de electores por la
independencia, consigan una representación parlamentaria de un 60%
independentista, y en Cataluña donde, con un 55% de castellanoparlantes,
un escaso 10% de diputados consideran el castellano como su “identidad
lingüística”. En Baleares directamente se unen a sus políticas y en
Navarra se unirán en la primera ocasión. Y, sí, muchos votantes han
dicho ¡basta! (...)" (Jesús Cuadrado, Cuarto Poder, 16/12/18)
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