"(...) — La semana pasada no asistió al Consejo Ciudadano Estatal
(CCE) que se celebró para dirimir sobre cómo solucionar la crisis
abierta en Podemos en la Comunidad de Madrid.
— No asistí porque hace meses que dimití. Dimití porque sabía que los
malos métodos y formas de organizar los debates tienen siempre
consecuencias. En mi vida política he aprendido una cosa, las crisis
reales son causadas, más que por la ideología o por el programa, por los
métodos y estilos de trabajo del partido.
Podemos tiene un estilo de
trabajo que no está a la altura de los retos que tiene. Por decirlo en
claro, en Vistalegre II teníamos que acabar con las facciones, no que
una se coma a todas las demás. Eso se consigue generando organicidad,
creando instituciones con debate político y reglas claras para el mismo,
profundizando en el debate. Ese método no es el que se está empleando
en Podemos y tiene consecuencias.
Pongo un ejemplo. En general, el
CCE se reúne y el secretario general hace un análisis político
brillante, habla el tiempo que considera necesario y luego nos dan tres
minutos al resto para intervenir.
Nunca se sabe qué hemos aprobado, es
como si fuéramos una ONG donde el director hace un buen análisis de lo
que pasa, pero luego no hay acta, documentos ni resoluciones políticas.
Es un debate que no genera compromisos. Se va degradando el
funcionamiento del órgano y no se debate de política. (...)
— ¿En qué situación queda Podemos tras Errejón?
— La situación que hoy vivimos tiene unas causas coyunturales y otras
de fondo. A mi juicio, el problema que tenemos por delante tiene una
causa inmediata, las primarias a las generales. De golpe y porrazo se
hacen unas primarias, a las que decido no presentarme.
El secretario
general presenta su lista, no pasa por el Consejo, una lista monocolor,
donde las otras dos facciones no están representadas. Eso se hace en un
momento en el que no hay elecciones convocadas por delante.
El mensaje
que se da es que no se cuenta con las otras familia y que estas no van a
contar con ningún papel en la organización. Una situación muy
complicada, quedan fuera las otras dos tendencias pero también muchas
federaciones que no han sido consultadas por la dirección estatal. Se ha
creado una crisis de gobernabilidad. En ese contexto aparece la salida
de Errejón. Con todas las dificultades que eso tiene.
Hay causas más de fondo, para mí, una mala valoración de los resultados de Andalucía.(...)
Hay cuestiones que quedan profundamente alteradas tras las elecciones
andaluzas: la excepción española y la opción del cambio político. (...)
— ¿En qué sentido?
— La excepción española
se basaba en que había habido un gran movimiento que nos había
inmunizado del fascismo, el 15M, y la aparición de una gran fuerza
alternativa, Podemos, así como que había un partido socialista que
estaba desapareciendo en Europa pero que aquí conservaba fuerza. En
Andalucía se cuestiona todo eso, se cuestiona la excepción española. Un
amigo italiano me escribió: “Ya sois europeos”.
Aparece Vox, pero
también el bloqueo del cambio. Mucha gente en Andalucía ha reflejado la
sensación de que la ocasión ya pasó, ya pasó el cambio, que el cambio no
vendrá, que era más difícil de lo que se pensaba. Ha entrado el
pesimismo, la desmovilización y despolitización. Por un lado, emerge un
viento europeo, una fuerza de extrema derecha.
Y aparece la posibilidad
de una nueva CEDA que es capaz de ganar la autonomía andaluza. Por otro
lado, hay una desmovilización muy grande en la izquierda, en el PSOE,
algo normal por lo que significa Susana Día, pero no fuimos capaces de
aparecer como una alternativa. Los vientos de desmoralización también
nos tocaron.
Luego hay otro fenómeno más que no se ha discutido
bien, en Andalucía se demuestra que el PSOE y Unidos Podemos no somos
capaces de tener una mayoría frente a las derechas. A mi juicio, tiene
mucha importancia política reflexionar sobre esto. Tengo el
convencimiento de que la única fuerza política que es capaz de ganar a
las derechas es lo que significa Unidos Podemos.
Para eso, Unidos
Podemos tiene que conservar su fuerza actual y ganar más votos. Es
decir, si Unidos Podemos acaba en un proceso en el que lo que perdemos
se lo lleva el PSOE, aún así las derechas ganarán.
Tenemos la necesidad de un Unidos Podemos con un proyecto propio, nítido
y diferenciado. Si entramos en un proceso de subalternidad con el PSOE,
este se llevará parte de nuestros votos y la suma no nos dará para
ganar a las derechas. Tenemos que acentuar la diferenciación y autonomía
con respecto al PSOE, que la gente sepa identificar qué somos.
Esa
reflexión, a mi juicio, ha faltado en Unidos Podemos y nos lleva a una
situación de fragmentación, una idea de que ya fuimos y no seremos en el
futuro. Creo que no hay razones para eso y tenemos que superar el
pesimismo que invade a buena parte de nuestra base social, militante e,
incluso, dirigente. (...)
— ¿Cómo valora el nuevo proyecto de Íñigo Errejón, Más Madrid?
— Mi posición política es muy diferente a la de Errejón,
evidentemente. Creo que si hay futuro es desde Unidos Podemos, hablo de
futuro y de proyecto, lo de los nombres me da igual. Creo que la
construcción es sumar, no dividir, hay que apostar por la unidad, una
unidad amplia, donde quepa todo el mundo, pero que tenga un programa de
transformación claro y diáfano, en esto soy un anguitista-leninista.
Podemos
está entrando en una etapa de malas noticias, de divisiones sucesivas,
de fragmentación, de desmoralización… Hay que hacer un gran esfuerzo
para impedir que esta etapa se convierta en una transición hacia la
nada. Hay que tomar iniciativas políticas fuertes y poderosas, por eso
hablo de catarsis. Hay que hacer una catarsis en Podemos e iniciar un
nuevo comienzo, con ideas imaginativas, como siempre ha tenido Unidos
Podemos.
— ¿Alguna aportación? ¿Algunas “ideas imaginativas”?
— Ya lo he explicado otras veces. Creo que tenemos que ir hacia una
especie de conferencia política donde hagamos un diagnóstico del país en
serio, de este país y de este momento. Hemos venido trabajando con
distintas hipótesis, una de ellas era que el cambio no se había cerrado y
que seguía teniendo posibilidades. Hay que discutir esto a fondo.
En
segundo lugar, una estrategia, una hoja de ruta. Este es el país que
hay, ¿cómo somos capaces de cambiarlo y suponer una alternativa? Como
implica la catarsis, hay que dejar a un lado las crisis, hacer
autocrítica a partir de los problemas que hay y buscar alternativas. Una
conferencia política con 2.000 o 3.000 personas, un buen informe y
discutir sobre él.
Creo que, en segundo lugar, esa conferencia
política debería abrir unos estados generales de la alternativa, de la
ciudadanía. Crear un proyecto alternativo de país. Situar un decálogo de
ideas fuerza y que sepa todo el mundo qué proyecto queremos. Esto no
hay que cerrarlo mañana, sí antes de las generales, pero no de las
municipales y autonómicas.
En una segunda asamblea, más adelante,
deberíamos aprobar ese decálogo que sería nuestro programa electoral
para las generales, nuestro manifiesto electoral. Estoy hablando de
movilización, de generar esperanza e ilusión.
Para mí, la tercera
cuestión es la más complicada. Definir qué estrategia de unidad popular
vamos a tener. Es increíble que se hable de unidad electoral sin
mecanismos de autorganización desde abajo. Necesitamos comités de unidad
popular a todos los niveles de la sociedad. Si pensamos construir una
alternativa solo electoral, hemos perdido, hace falta que la unidad
llegue abajo.
Había miles de personas que llenaban nuestros círculos y
ya no están. Esa gente se está despolitizando y se irá o a la
abstención, o al PSOE o, lo que es peor, a Vox. Hay que volver a
politizar a la sociedad.
Otra cosa más difícil, tenemos que
plantear una nueva formación política a partir de Unidos Podemos,
sumando. Unidos Podemos es un grupo parlamentario, no tiene traslación
en provincias. Vaya dificultad vamos a tener ahora de cara a las
municipales y autonómicas. Córdoba, León, Soria… Si queremos ir como
Unidos Podemos, tendremos que organizarnos. Hay que sacar listas en
muchos pueblos, eso es muy difícil. Estas son mis ideas, hay que superar
el pesimismo. (...)"
(Entrevista a Manolo Monereo, diputado de Unidos Podemos, Sato Díaz, Cuarto Poder, 04/02/19
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