"(...) Vox gana votos porque la gente se compra móviles, cuanto más buenos mejor. No estoy bromeando, déjeme explicarle.
(...) un investigador francamente mediocre dio con el eureka. Al
menos, explicó en parte lo que estaba pasando. De la observación de qué
marcas ganaban y qué marcas perdían en cada sector de consumo, llegó a
la conclusión que la gente de las clases medias clasificaba los
productos en deseadosy necesarios.
En los primeros, el
consumidor se gastaba todo lo que podía, mientras que en los segundos
ahorraba todo lo que podía y más, de manera que una cosa compensara a la
otra. Esta configuración no nos lleva a un consumidor regular(es decir, que compra marcas intermedias si sus ingresos son medios).
Nos lleva, en cambio, a lo que el investigador llamó un consumidor bipolar(que tiene ingresos medios, pero alterna productos muy caros con productos muy baratos, por tanto no gasta en marcas intermedias). (...)
El consumidor bipolar, en definitiva, ahorra y escatima calidad en unas cosas y, por el contrario, derrocha en otras.
La evolución comercial de la política
(...) descubrimos que cuando un señor llamado Aznar tenía tics autoritarios
(y chulescos) en vez de perder votos los ganaba. ¡Y lo que decía no
tenía ningún fundamento! Eso sí que fue modernizar la derecha, al menos
en lo táctico. Y nadie en la izquierda acababa de entender que habíamos
cambiado de ciclo: habíamos entrado de lleno en la política comercial.
El votante bipolar
Llevamos más de veinte años de política comercial, es decir, de política marketing,
o como quieran llamarla. Es de esperar, por tanto, que los fenómenos
que se dan en el consumo también se den en la política, ya que nos la
comunican y nos la hacen vivir como un artículo de consumo.
En este contexto, el votante bipolar, va a percibir los ítems políticosdel
mismo modo que los artículos de consumo. Por tanto, no va a realizar
una evaluación en todos los ámbitos políticos por igual, sino que va a
ser exigente en unos y descuidado en otros. Les pongo un ejemplo:
supongamos que un partido nos propone algo tremendamente justo pero, en
cambio, nos anuncia que si gobierna va a recortar los derechos de la
gente joven.
Eso escandalizaría a un votante regular, porque lo entendería como una pérdida de democracia. Sin embargo, le encantaría a un votante bipolar, porque para él los derechos de la gente joven entrarían en la zona low cost, la de productos necesarios, en los que se puede perder calidad. El votante bipolares
un experto en distanciarse del dolor ajeno, es insolidario aunque no lo
sepa.
De hecho, él cree que es tremendamente solidario, precisamente
porque se implica en aquellascausas deseadas(que son el equivalente a los productos deseados).
En cambio, dicho votante siempre le quita importancia cuando alguien
fuera de su interés pierde. Entonces dice aquello de “ya espabilarán”,
“que pasen por lo que he pasado yo” o “se lo han buscado”. (...)
En este contexto es fácil que un partido como Vox suba como la espuma si aprovecha adecuadamente los ítems políticos deseados. (...)
Por mucho que en las redes sociales se alarme de la pérdida de democracia, el votante bipolarva a hacer oídos sordos.
Bastará que grandes medios de comunicación hagan hincapié en tal o cual ítem deseadopara
que una gran parte del electorado se vuelque, y compre un programa
político lleno de propuestas cafres. Fíjense qué fácil lo tiene quien
lidera las audiencias.
Así pues, ya sabe por qué su vecino está en el paro pero se ha comprado un Iphone X. Y ya sabe por qué votará a Vox. Y ya sabe quién y de qué manera le ha llevado a ello." (Guillem Bou Bauzà, Econonuestra, Público, 03/02/19)
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