"(...) Durante varios meses, una de las principales empresas
tecnológicas del mundo, Amazon (dirigida por el hombre más rico del
mundo), había anunciado que abriría una nueva sede en el distrito de
Queens, en la ciudad de Nueva York, prometiendo generar nada menos que
25.000 nuevos puestos de trabajo.(...)
La inversión de Amazon en Queens iba a renovar, cambiar y modernizar significativamente aquella parte de la mayor urbe de EEUU.
El establishment político neoyorquino, incluyendo el gobernador del
Estado de Nueva York, el Sr. Cuomo (que a nivel popular había pasado a
conocerse, en lugar de Andrew Cuomo, como Amazon Cuomo, del Partido
Demócrata) así como el nuevo alcalde de la ciudad, Bill de Blasio,
dirigente del ala progresista del Partido Demócrata, había
ofrecido todo tipo de incentivos, incluidos incentivos fiscales
(equivalente a un subsidio de más de 3 mil millones de dólares), para
atraer a Amazon y que viniera a establecerse a Queens, creando empleo y
reavivando aquella parte de la ciudad.
Las encuestas señalaban
que, aun cuando casi la mitad de los encuestados en la ciudad de Nueva
York consideraban el subsidio público excesivo, estaban de acuerdo con
el plan que había diseñado y promovido el Partido Demócrata de aquel
Estado y de la ciudad para atraer a Amazon.
Invito al lector a pensar qué ocurriría si, en una ciudad
como Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla o cualquier otra gran ciudad de
España, el establishment político de dicha ciudad hubiera visto la
oportunidad de atraer a Amazon a su urbe con la posibilidad de
crear empleo (la frase que se utiliza más comúnmente para apoyar tales
inversiones).
Es más que probable que, al menos hasta hace poco, los establishments
políticos y mediáticos (y sobre todo aquellos de orientación liberal)
estuvieran movilizándose por tierra, mar y aire para conseguirlo.
Parecería lógico, razonable y deseable que así ocurriera.
Amazon, sin embargo, se retiró. ¿Por qué?
Ahora bien, hace solo unos días, el 14 de febrero, la noticia
bomba en primera página de los mayores rotativos a los dos lados del
Atlántico Norte fue que Amazon anunciaba que no iba a establecer la sede
ni en Queens, ni en ninguna otra parte de Nueva York, debido a la
oposición que había encontrado entre la población y los representantes
políticos del distrito más directamente afectado por el establecimiento
de la sede de Amazon.
En realidad, hubo una gran oposición entre amplios sectores de Queens y sus representantes políticos. Y
la razón es fácil de entender. La gente que actualmente vive en Queens
no se habría beneficiado. Al contrario, le habría perjudicado. Así pues,
los vecinos no compartieron la euforia del establishment
político-mediático, debido a varias causas. Una es que Amazon
es una empresa tecnológica, de las más conocidas por su resistencia y
agresividad contra la sindicalización de sus trabajadores y empleados. (...)
Es más, al analizar otras dimensiones características de Amazon, se
ve que es una empresa que está muy en contra de pagar impuestos y utiliza
su gran influencia política y mediática para promover una cultura
anti-impuestos (desde el de rentas personales al impuesto de sociedades),
empobreciendo las arcas de la autoridad pública del barrio, distrito o
Estado, como ha ocurrido en la ciudad de Seattle, donde tiene la otra
sede.
Por otra parte, los empleados mejor pagados de tal empresa
no proceden, por lo general, del barrio o distrito donde se encuentra
la sede, una zona que se gentrificaría rápidamente, lo que acabaría por
expulsar a sus actuales vecinos de donde han vivido siempre. En
realidad, con el anuncio de que Amazon se establecería en aquel
distrito, los precios de la propiedad y del alquiler subieron
espectacularmente, lo cual habría implicado un cambio profundo
en las características sociales, de comercio y de política fiscal de la
zona, todas ellas desfavorables a los ya residentes en él.
La
“renovación” y “modernización” del distrito se habrían hecho a costa de
la “expulsión de la población que ahora vivía en él”. Esta situación está sucediendo ya en todas las principales ciudades a los dos lados del Atlántico Norte.
La gentrificación de los barrios obreros
Lo que es nuevo es que la población se está rebelando contra
el establishment político republicano y demócrata neoliberal, que se
siente amenazado por un movimiento al que demonizan denominándolo
“populista” y que se está extendiendo no solo en Queens y en Nueva York, sino también a lo largo de EEUU y también de Europa.
Entre sus dirigentes está la nueva congresista Alexandria
Ocasio-Cortez, que representa a una parte de Queens y el Bronx en el
Congreso de EEUU. Este movimiento utiliza el eslogan “sí se puede cambiar la situación”, semejante al “sí se puede” del 15-M en España.
En su Twitter, Alexandria Ocasio-Cortez subrayó que “en contra de lo que ellos quieren que te creas, todo es posible”. Y en el día en el que Amazon se retiró afirmó que “hoy
es el día en el que un grupo de personas normales y corrientes, gente
común, ciudadanos de Nueva York y sus distritos y barrios, han derrotado
la avaricia sin límites de la corporación Amazon, la explotación de sus
trabajadores y el poder del hombre más rico del mundo”.
Su oposición amplia y contundente (los vecinos del distrito tomaron las
salas de la cámara del parlamento neoyorkino durante las sesiones en las
que se discutía el caso Amazon) al establishment político-mediático le
ha generado una gran simpatía popular, facilitada por la enorme
arrogancia mostrada por Amazon en sus relaciones con los políticos
locales de la zona, a los cuales ni siquiera quiso ver, asumiendo que
serían los primeros en acogerlos cuando en realidad fueron los que más
se les opusieron.
Nadie tomó en serio a los vecinos del distrito hasta
que se movilizaron. Uno de sus pósteres denunciaba el contraste
entre, por un lado, los planes que Amazon, con la ayuda del gobierno de
la ciudad, estaba desarrollando para construir pistas de aterrizaje
para los helicópteros de los ejecutivos de esta empresa, –y el deterioro
tan acentuado del metro de Queens, por el otro.
Algo parecido ha estado ocurriendo en las grandes ciudades de España. (...)
En este sentido, es importante señalar que en la cobertura de la retirada de Amazon de Nueva York la gran mayoría de los rotativos españoles que han informado sobre ello han presentado la versión de los hechos dada por Amazon y el establishment político-mediático de la ciudad de Nueva York.
En ninguna
parte se ha presentado la versión de lo ocurrido por parte de las clases
populares. Un ejemplo más del enorme sesgo a favor del statu quo, con
falta de vocación crítica, de la cultura mediática hegemónica en España
(incluyendo Catalunya). Así de claro." (Vicenç Navarro. Público, 25/02/19)
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