11.3.19

Movilización masiva de las mujeres... en España (hasta en los pueblos)... y en Argentina





Celebración del 8 de marzo en Macastre, Valencia.

"Una movilización masiva exhibe en las calles la fuerza del feminismo. España, referente mundial de la protesta del 8M. 

Las manifestaciones congregan a cientos de miles de personas en las principales ciudades.

La protesta feminista en España no se detiene. El gigantesco empuje que exhibieron hace un año cientos de miles de mujeres, que se habían declarado hartas de la lentitud con que la sociedad camina hacia la igualdad, no solo se ha repetido en centenares de ciudades y pueblos de todo el país. Incluso se ha superado. 

Desde Cádiz a Bilbao, de Cáceres a Palma de Mallorca, de Santa Cruz de Tenerife a Vigo, las masivas manifestaciones con motivo del 8 de marzo, Día de la Mujer fueron otra vez el símbolo más visible de la movilización.

 Han llegado a reunir, según las delegaciones del Gobierno, entre 350.000 y 375.000 personas en Madrid (el año pasado, la misma fuente calculó 170.000) y 220.000 en Valencia. En el caso de Barcelona, la Guardia Urbana ha estimado en 200.000 los participantes. Este periódico cifra en unos 230.000 los manifestantes en la capital el momento de la lectura del manifiesto. El cálculo completo se puede consultar en este gráfico.

La movilización ha incluido, por segundo año consecutivo, una jornada de huelga dirigida a las mujeres (laboral, de cuidados y de consumo) y un paro estudiantil y paros de dos horas en los centros de trabajos impulsados estos por los sindicatos mayoritarios. Y, pese al apoyo tan difícil de medir y, en todo caso, desigual en esta parte laboral, la fuerza de la movilización parece no tener equivalencia en ninguna otra parte del mundo, lo que convierte a España en avanzadilla de la visibilización de la lucha feminista. (...)"            (Manuel V. Gómez, J. A. Aunión, El País, 08/03/19)


"En España y Argentina las marchas están siendo masivas. En otros países la movilización avanza, aunque sin la misma intensidad, y en muchos no hay actividad relevante.

 La lucha feminista global avanza a distintas velocidades y con diferentes modalidades. España está claramente a la vanguardia en esta materia, con su convocatoria de huelga y manifestaciones que se prevén masivas la tarde del viernes en muchas ciudades. 

En Argentina, donde el movimiento feminista ha cobrado fuerza durante una larga la lucha por la reforma de la legislación sobre el aborto, también se prevén multitudinarias protestas callejeras. En otros países, sin embargo, las reivindicaciones de los derechos de la mujer en el 8 de marzo han adquirido tintes de menor intensidad, con concentraciones o gestos simbólicos más que luchas masivas. 

En algunos casos, como Italia, se nota un incremento de la movilización con respecto al pasado. En otros, como Francia, el propio Gobierno impulsa una agenda feminista, aunque no se ha notado un reflejo callejero de magnitud. En muchos otros, especialmente en Asia, pero también en países occidentales, la fecha ha transcurrido con una atención social y mediática muy inferior. (...)"    (El País, 09/03/19)


"La prensa internacional recoge la jornada del 8M en España calificándola de 'histórica'.

Las grandes cabeceras internacionales se han hecho eco de la jornada del 8M en España. La han calificado de “histórica" y "sin precedentes". La huelga, que según la Delegación del Gobierno movilizó a 375.000 personas, estuvo en el foco de medios como The Guardian, la CNN, la BBC o Le Monde.

La reivindicación para lograr la igualdad se recogió en el diario francés Le Monde con el siguiente titular: "España, pionera en la lucha contra la violencia contra las mujeres". "Una movilización histórica", ha resaltado el medio.

La BBC resalta que "millones de mujeres se sumaron a la huelga" convocada por la Comisión 8 de Marzo en "una jornada sin precedentes". Por su parte, la CNN hablaba de "masiva manifestación de mujeres en España que buscan la equidad", recogiendo los lemas coreados durante la protesta como “si las mujeres paran, se para el mundo”.

 The Guardian aludía a la "demanda por los derechos de las mujeres" durante el 8-M. "Miles de personas salieron a las calles para pedir libertad e igualdad", escribía el medio británico. Mientras que en Estados Unidos, The New York Times aseguraba que las mujeres están rompiendo barreras."       (Público, 11/03/19)



"Claves del huracán feminista español.

 La metáfora es elocuente. Sabrina Cartabia, abogada y feminista argentina, compara el crecimiento del movimiento de las mujeres con el del bambú japonés. La semilla requiere un largo periodo de cuidado antes de crecer. “Un jardinero inexperto podría creer que no va a dar brotes porque tarda siete años en echar raíces. Pero después, en apenas seis meses la planta crece hacia arriba más de 30 metros”, señala.

La comparación, que usa para explicar la explosión del feminismo en Argentina, sirve también para el gran puntal de la lucha feminista a este lado del Atlántico: España. (...)

El feminismo ha estado en las conversaciones. “Conseguimos llevarlo a las casas, que se hablara en las cenas de Navidad”, dice Justa Montero, feminista de 63 años, integrante de la Comisión 8 de Marzo. “Hay quien cree que es un brote por un día, que se llama a la gente y la gente va. No es así. Durante todo un año, nos hemos organizado en todos los ámbitos: universidades, empresas, barrios, pueblos... Las feministas estamos por todos lados con un feminismo capilar que permea todos los espacios”.

Ahora ni un solo partido con representación en el Congreso se manifiesta contrario al feminismo.(...)

La evolución del caso de La Manada

(...) El caso fue un acicate para la primera gran huelga feminista y volvió a pesar este año, tras el voto particular de un magistrado, Ricardo González, que describió los vídeos aportados a la causa como escenas de sexo “en un ambiente de jolgorio”. “Estos hechos no han dejado de arrastrar a la sociedad”, según Lucía Avilés, magistrada y portavoz de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE).

 “Centró la agenda feminista en visibilizar la normalización de la cultura de la violación basada en la hegemonía masculina, una deficiente o nula educación afectivo-sexual y una pornografía abierta, y la justicia patriarcal”.

Y generó una “revolución violeta” en la justicia: “No solo en cómo se practica sino en la educación especializada necesaria o la propia estructura”, según Avilés. En el último año, se transformó el grupo de expertos encargados de revisar los delitos sexuales en el Código Penal, inicialmente formado solo por hombres y ahora con mayoría de mujeres.(...)

 Violencia sexual y violencia de género

“Sola, borracha, quiero llegar a casa”, gritaban de nuevo las chicas más jóvenes el viernes. Para ellas el feminismo llega “por una cuestión de identificación”, explica Sara Naila, estudiante de 21 años e integrante de la Comisión del 8 de Marzo. Los medios han seguido con detenimiento otras agresiones en grupo. (...)
La creciente preocupación por la violencia sexual y sus efectos se suma a otra violencia, la de género, en la que España se ha convertido en referente con una ley que tiene ya 15 años y un pacto de Estado por el que se ha interesado hasta el Parlamento Europeo. Desde 2003, son 985 mujeres —la última este mismo 8 de marzo— y 27 niños desde 2013, cuando empezó la contabilidad oficial. “Somos las voces de las que ya no están”, gritaban el viernes las manifestantes.

La irrupción de Vox

La politóloga Silvia Clavería tiene claro el “caldo de cultivo” de la irrupción feminista: “El pasado año el Me Too y el caso de La Manada provocaron una revolución en la conciencia feminista”. Ahora, se añade un nuevo factor, Vox: “Surge un partido de extrema derecha que reivindica un programa antifeminista, mucho más que el PP”.

Ciudadanos y su posicionamiento a favor de los vientres de alquiler, el popular Pablo Casado hablando hace unos días sobre el aborto y la necesidad de que las mujeres “sepan lo que llevan dentro” o los discursos del partido de Santiago Abascal y del juez Francisco Serrano —condenado por prevaricación al cambiar las vacaciones de un niño para que se quedara con su padre e ir a una procesión, sin avisar a la madre, que tenía la custodia— contra el feminismo, las leyes de violencia de género o las personas que trabajan para luchar contra ella son ejemplos que, para Clavería, han supuesto un revulsivo más.

En el centro de la agenda política

Es difícil pensar que en debates de las inminentes campañas electorales, como ocurrió en diciembre de 2016, los temas que tienen que ver con las mujeres y el feminismo no aparezcan como tema destacado. (...)
Una de las claves del 8 de Marzo es que ha conseguido aterrizar mucho, poner la vida de las mujeres en el centro de la agenda política”. Se habla de brecha salarial y techo de cristal, sí, pero también del reparto de los cuidados o de que las empleadas domésticas o las camareras de hotel (las Kellys) mejoren sus condiciones laborales con contratos que blinden su descanso o su paro.  (...)

El paso de los hombres

Los hombres han avanzado con un salto “no tanto cuantitativo, pero sí cualitativo”, apunta Octavio Salazar, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba e integrante de la Red de Hombres por la Igualdad. Está convencido de que las reivindicaciones feministas desde el 8 de marzo de 2018 han calado en ellos.
 “Han empezado a darse cuenta de que esto también nos incumbe. Vi a varios chicos [él acudió a la manifestación en Córdoba] con carteles que decían ‘Lo contrario al feminismo es la ignorancia’ y tiene mucho que ver con ese entendimiento de la cuestión, sobre todo entre los más jóvenes”. Según una encuesta publicada por EL PAÍS sobre el estado del movimiento feminista en España, entre los hombres, son los más jóvenes (de 18 a 24 años) entre los que más crece esta conciencia (...)"    (Pilar Álvarez, Isabel Valdés, El País, 10/03/19)
"El feminismo estalla también en los pueblos.

Cuarenta mujeres avanzan por la calle Mayor de Macastre, un pueblo de 1.200 habitantes del interior de Valencia. "¡No es no!", "¡más cobrar y menos trabajar!", corean. Desde las ventanas, algunas vecinas golpean cacerolas y las animan. 

Los hombres las miran pasar atentos. Como en Macastre, fuera del foco centrado en las ciudades, el 8 de marzo se celebra este viernes en centenares de poblaciones españolas de pequeño y mediano tamaño, según la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales.




"Con 14 años empecé a trabajar cogiendo guisantes, algarrobas y olivas. Teníamos que andar 10 o 12 kilómetros. Luego fui panadera, mis padres tenían un horno que se quedó mi hermano cuando me casé. Siempre he trabajado a toda hora. Tuve tres hijos en cuatro años, y no teníamos agua corriente en casa. Ayudaba a mi marido en la empresa de la construcción. 

Y ahora tengo una paga pequeñita porque me pagué mi cotización de autónoma 15 años", cuenta Vicenta Miralles, de 75 años.
A principio de los noventa, ella y otras mujeres fundaron la Asociación de Mujeres de Macastre, y desde hace 28 años salen a manifestarse cada 8 de marzo. "Reivindicamos que la mujer vale lo mismo. Se creen los hombres más, y no", afirma.

"Durante mucho tiempo el mundo rural fue a remolque, pero hace muchos años que el feminismo llegó a él y últimamente hay una explosión", afirma Teresa López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur). "Las mujeres se encuentran en los pueblos dificultades añadidas para desarrollar su vida, como la falta de empleo y de servicios públicos, que hace que la carga de los cuidados que recaen sobre ellas sea todavía mayor", prosigue López, "lo que les obliga a marcharse". 

Eso hace que sea un medio masculinizado, donde al revés que en el conjunto del país hay más hombres que mujeres, 51% frente a 49%, según la federación. En Macastre, por ejemplo, viven 657 hombres por 583 mujeres. Una de las consecuencias del desequilibrio es que acelera la despoblación.  (...)

"Nos encontramos con muchísimas mujeres que son agricultoras y ganaderas y trabajan en el día a día de su explotación, pero que para hacer cualquier gestión tienen que pedir a sus maridos que les firmen una autorización porque no son las titulares.

 O mujeres que pese a estar cotizando a la seguridad social agraria aparecen como ayuda familiar y no constan como perceptoras de ingresos, porque todos se asignan al titular de la explotación, con lo cual no pueden hacer su declaración de la renta, ni tienen derecho de pago único de la política agrícola común", afirma la presidenta de Fademur.

Uno de los efectos, advierte María Sánchez, veterinaria, poeta y autora del ensayo Tierra de Mujeres, es la invisibilidad oficial. "Todas estas mujeres que hacen todo ese trabajo además de las tareas domésticas, si no salen en las estadísticas ¿cómo vamos a conocerlas, cómo vamos a reivindicar algo sobre lo que no tenemos número, algo que no se ve, que no se cuenta?".  (...)

El feminismo rural defiende cambiar el relato que ha descrito en las últimas décadas su mundo y que, según Sánchez, oscila entre la idealización de la cabaña de Walden descrita por Henry David Thoreau y la truculencia de Los Santos Inocentes, de Miguel Delibes. Uno de los guiones que aspiran a cambiar es el que dice que es más difícil salir de la violencia de género en los pueblos porque en ellos todo el mundo se conoce y de ese modo es más complicado dar el paso.

 "Estamos convencidas de que eso, en lugar de ser un problema, puede ser una oportunidad. Que a esa sociedad pequeña se la puede concienciar para que actúe como una red de apoyo a las mujeres que aísle al maltratador", afirma la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales.

El medio exige, en todo caso, medidas específicas para luchar contra la violencia machista, cuya aplicación López reclama de forma urgente: "En el ámbito rural la falta de anonimato retrae a la hora de buscar información sobre los recursos que las víctimas tienen a su disposición, y la situación se agrava si tampoco tienes Internet. 

La información tiene que ser accesible en lugares a los que las mujeres acuden habitualmente y no tienen que estar identificados como puntos de atención a la violencia de género. Y los profesionales sanitarios deben actuar en esta lucha como punta de lanza"."              (Ignacio Zafra, El País, 08/03/19)

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