"Tras varios meses de negociaciones, trámites y proyectos de ley, el límite de precios al alquiler (Mietendeckel) se ha aprobado en Berlín.
A contar desde junio de 2019 y durante los próximos cinco años, los precios del alquiler no podrán subir y bajarán aquellos que ya se estén pagando por encima de la frontera establecida como “abusiva”, aunque estos contratos no se revisarán por organismos oficiales hasta otoño de 2020, dado que para ello se deberá contratar a personal que certifique que se ha pagado un precio más alto que lo que dice la nueva ley. Se calcula que se crearán unos 250 nuevos puestos de trabajo. La medida forma parte de un plan de la senadora de vivienda, Katrin Lompscher (Die Linke). (...)
El tripartito berlinés, formado por SPD (partido socialdemócrata), Die Linke (la izquierda) y Los Verdes ha decidido sentar precedente en todo el país y poner límite a los precios del alquiler, una medida en la que ya trabajaban desde hace tiempo y que socialmente se les pedía continuamente en manifestaciones vecinales.
“Esta va a ser una larga lucha con muchas tensiones, denuncias y mobbing por parte de los grandes tenedores de vivienda”, afirma Marcos Doyague, que procede de Palencia. Calcula que con la nueva medida su alquiler se reduciría en algo más de 150 euros al mes. Existe una calculadora virtual en la que el inquilino introduce su calle, la cantidad que paga de alquiler neto, los metros cuadrados y el año de construcción del edificio, para que haga el cálculo instantáneo.
El partido Democristiano de Angela Merkel ya ha anunciado que recurrirá el límite de precios al Constitucional y las grandes empresas inmobiliarias han dicho que se acogerán a la medida de uso por necesidad propia para poder expulsar a los habitantes de sus casas.
Anteriormente Berlín ya contaba con una especie de límite de precios que no funcionaba. El motivo de que no haya sido fructífero era que se hacía una media de lo que se pagaba en cada calle y con ello se establecía un precio medio por zona, que no podía aumentar en más del 15 % cada año. Pero la media se realizaba con los contratos de los cuatro años anteriores, así que quedaban fuera las rentas más antiguas, que podrían bajar este barómetro. Esto existe en muchas ciudades de Alemania y cada Land elige cuánto puede subir. En Hamburgo, por ejemplo, no puede aumentar más de un 20% sobre esta media. Pero no es suficiente, porque si de entrada ya hay nuevos contratos que son caros, la media será mucho más alta.
La concentración de la vivienda también era un problema, ya que grandes tenedores como Deutsche Wohnen —inmobiliaria que fue privatizada y que es una de las grandes en el sector de la vivienda en Berlín, a la que se le calculan 110.000 apartamentos en alquiler—, copan el mercado inmobiliario y marcan precios. Precisamente este Mietspiegel o anterior límite de precios pero referente al año 2013, es el que se tendrá en cuenta para calcular los nuevos precios. En aquella época el mercado inmobiliario berlinés estaba mucho más enfriado que actualmente.
Excepciones a este límite de precios
Una de las principales excepciones es la vivienda pública, que queda excluida de esta limitación en la subida por estar ya limitada mediante renta y fronteras específicas. El SPD propuso que la limitación del precio fuese por umbral de ingresos —pero una de las críticas es que se establecían tramos bastante altos—. Finalmente no se hará de esta forma, sino que será extensible a toda la población que habite en alguna vivienda privada. (...)
Otra de las cuestiones en esta batalla por los alquileres asequibles es la lucha ciudadana por la expropiación estatal de vivienda. Diversas organizaciones civiles recogieron este año firmas para un referéndum en el que se expropie a las inmobiliarias que posean más de 3.000 casas. Esto reportaría al erario público más de 200.000 viviendas que se remunicipalizarían. Tras una exitosa recogida de firmas, queda el trámite en el senado y el parlamento del Bundesland. Si se da luz verde se deberían recoger otras 170.000 nuevas firmas en el plazo de pocos meses para que el referéndum se lleve a cabo.
En 2014 ya se hizo un referéndum en el que se consiguió que el antiguo aeropuerto Tempelhof se dejase sin construir y continuase como parque. (...)" (Laura Cruz, El Salto, 22/10/19)
A contar desde junio de 2019 y durante los próximos cinco años, los precios del alquiler no podrán subir y bajarán aquellos que ya se estén pagando por encima de la frontera establecida como “abusiva”, aunque estos contratos no se revisarán por organismos oficiales hasta otoño de 2020, dado que para ello se deberá contratar a personal que certifique que se ha pagado un precio más alto que lo que dice la nueva ley. Se calcula que se crearán unos 250 nuevos puestos de trabajo. La medida forma parte de un plan de la senadora de vivienda, Katrin Lompscher (Die Linke). (...)
El tripartito berlinés, formado por SPD (partido socialdemócrata), Die Linke (la izquierda) y Los Verdes ha decidido sentar precedente en todo el país y poner límite a los precios del alquiler, una medida en la que ya trabajaban desde hace tiempo y que socialmente se les pedía continuamente en manifestaciones vecinales.
“Esta va a ser una larga lucha con muchas tensiones, denuncias y mobbing por parte de los grandes tenedores de vivienda”, afirma Marcos Doyague, que procede de Palencia. Calcula que con la nueva medida su alquiler se reduciría en algo más de 150 euros al mes. Existe una calculadora virtual en la que el inquilino introduce su calle, la cantidad que paga de alquiler neto, los metros cuadrados y el año de construcción del edificio, para que haga el cálculo instantáneo.
El partido Democristiano de Angela Merkel ya ha anunciado que recurrirá el límite de precios al Constitucional y las grandes empresas inmobiliarias han dicho que se acogerán a la medida de uso por necesidad propia para poder expulsar a los habitantes de sus casas.
Anteriormente Berlín ya contaba con una especie de límite de precios que no funcionaba. El motivo de que no haya sido fructífero era que se hacía una media de lo que se pagaba en cada calle y con ello se establecía un precio medio por zona, que no podía aumentar en más del 15 % cada año. Pero la media se realizaba con los contratos de los cuatro años anteriores, así que quedaban fuera las rentas más antiguas, que podrían bajar este barómetro. Esto existe en muchas ciudades de Alemania y cada Land elige cuánto puede subir. En Hamburgo, por ejemplo, no puede aumentar más de un 20% sobre esta media. Pero no es suficiente, porque si de entrada ya hay nuevos contratos que son caros, la media será mucho más alta.
La concentración de la vivienda también era un problema, ya que grandes tenedores como Deutsche Wohnen —inmobiliaria que fue privatizada y que es una de las grandes en el sector de la vivienda en Berlín, a la que se le calculan 110.000 apartamentos en alquiler—, copan el mercado inmobiliario y marcan precios. Precisamente este Mietspiegel o anterior límite de precios pero referente al año 2013, es el que se tendrá en cuenta para calcular los nuevos precios. En aquella época el mercado inmobiliario berlinés estaba mucho más enfriado que actualmente.
Excepciones a este límite de precios
Una de las principales excepciones es la vivienda pública, que queda excluida de esta limitación en la subida por estar ya limitada mediante renta y fronteras específicas. El SPD propuso que la limitación del precio fuese por umbral de ingresos —pero una de las críticas es que se establecían tramos bastante altos—. Finalmente no se hará de esta forma, sino que será extensible a toda la población que habite en alguna vivienda privada. (...)
Otra de las cuestiones en esta batalla por los alquileres asequibles es la lucha ciudadana por la expropiación estatal de vivienda. Diversas organizaciones civiles recogieron este año firmas para un referéndum en el que se expropie a las inmobiliarias que posean más de 3.000 casas. Esto reportaría al erario público más de 200.000 viviendas que se remunicipalizarían. Tras una exitosa recogida de firmas, queda el trámite en el senado y el parlamento del Bundesland. Si se da luz verde se deberían recoger otras 170.000 nuevas firmas en el plazo de pocos meses para que el referéndum se lleve a cabo.
En 2014 ya se hizo un referéndum en el que se consiguió que el antiguo aeropuerto Tempelhof se dejase sin construir y continuase como parque. (...)" (Laura Cruz, El Salto, 22/10/19)
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