14.11.19

Trump pudo haber dicho- porque Bolivia tiene el 70% de las reservas de litio de la Amazonía- antes de decidir la bendición del golpe de los militares y los etnofascistas de Camacho: “Caramba, el litio es mio, mio, mio” y no de los chinos, como pensaba Evo, que estaba avanzando en un acuerdo con China para que la explotación de ese material sirviera para la etapa de industrialización de Bolivia

"Podemos hablar de que el de Evo Morales fue el mejor gobierno de la historia de Bolivia y no sólo porque, como dijo Alberto Fernández con justeza, “ese el primer presidente de Bolivia que se parece a los bolivianos”. 

Los datos socioeconómicos no dejan dudas sobre el antes y el después de sus 13 años de gobierno: redujo la pobreza, alfabetizó y recuperó los recursos naturales nacionalizados para su patria plurinacional, donde crecía el sueño de la integración de los pueblos originarios con los descendientes de los conquistadores

Se puede hablar, también, de la reiterada condición golpista del etnofascismo boliviano- la derecha que odia a los indios y a los negros, representada estos días por el empresario santacruceño Luis Fernando Camacho y los dirigentes políticos, como Carlos Mesa, alianza que define la esencia de los 188 golpes militares de la historia boliviana desde 1825. Y el golpe de estado contra Evo Morales es el 189.  

Ningún país de Latinoamérica tuvo tantas interrupciones de su vida política. Ninguno. Pocos se desangraron como Bolivia. Ninguno tuvo, como el de Evo, la persistencia popular de 13 años de gobierno, amado por las mayorías y odiado por las minorías supremacistas.  (...)

Se puede afirmar que el sentimiento supremacista blanco y golpista se explica muy bien en los intereses económicos que Camacho perdió de sus empresas de energía estatizadas por el “indio”, “el cholo”- como le dicen despectivamente los racistas criollos a Evo-, muy parecidos a los insultos a los “choriplaneros” o “cabecitas negras” con que se trata en estas tierras a los protagonistas de gobiernos distributivistas como el peronismo.  (...)

Trump pudo haber dicho- porque Bolivia tiene el 70% de las reservas de litio de la Amazonía- antes de decidir la bendición del golpe de los militares y los etnofascistas de Camacho: “Caramba, el litio es mio, mio, mio” y no de los chinos, como pensaba Evo, que estaba avanzando en un acuerdo con China para que la explotación de ese material sirviera para la etapa de industrialización de Bolivia.

 ¿Se puede hablar de que los Estados Unidos volvieron, para terror nuestro, a sus viejas doctrinas de seguridad nacional que regó de dolor y sangre nuestra patria latinoamericana en los años setenta? Se puede. También se puede hablar de que si eso ocurre es porque el Lawfare y las fake news para derrocar gobiernos se gastaron infinitamente en la inútil persecución a Lula, a Dilma, a Cristina Kirchner, a Rafael Correa… (...)"                  (María Seoane, Público, 12/11/19)

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