"Hay mayoría para un gobierno de progreso.
En circunstancias más adversas que el 28A ha vuelto a
manifestarse una mayoría de izquierdas y progresista que no solo resiste
el envite, sino que vuelve a hacer imposible la alternativa más
agresiva, un ejecutivo del PP con presencia de Vox y ofrece una base de
votos y escaños suficiente para formar un gobierno estable y de
progreso.
“La extrema derecha en España gana en las
elecciones”. Así titula The New York Times su crónica sobre los
resultados del 10-N. Sintetizando la valoración que los centros del
hegemonismo y la oligarquía están difundiendo: “Vox es el auténtico
ganador de las elecciones”, “retroceso de la izquierda”, “fracaso del
PSOE”, “avance de la derecha”…
Utilizan el avance del PP, y el
mayor crecimiento de Vox, para ocultar y falsificar la realidad. Pero
los hechos son contundentes.
Una vez más, “la derecha no suma”. Es
decir, las alternativas de gobierno que encarnan las políticas de
saqueo y recortes más agresivas -un ejecutivo presidido por Casado y en
el que se incluyera a Vox- se queda lejos de la mayoría necesaria. Solo
podrían alcanzar, en el mejor de los casos, 150 diputados, sin
posibilidades de sumar los 176 necesarios para formar gobierno.
Y,
en el otro extremo, la suma de los partidos de izquierdas o
progresistas, contrarios a los recortes, son mayoría: 11 millones de
votos frente a los 8,6 de la conjunción PP-Vox, casi 1,5 millones más. Y
cuentan con una sólida base de escaños, que puede llegar hasta los 179,
para poder alcanzar una mayoría de gobierno. (...)
Si Pedro Sánchez ha apostado a una “jugada de riesgo” como era la
repetición electoral, que ofrecía una segunda oportunidad a PP y Vox, y
que cargaba con el peligro añadido de la coincidencia con la publicación
de la sentencia del “juicio al procés”, que agudizaría la tensión en
Cataluña, es porque los centros de poder internacionales y nacionales
han vetado la posibilidad de un gobierno de izquierdas o progresista, la
“opción natural” que emanaba de los resultados del 28A, y que el PSOE
parecía dispuesto a aceptar, con condiciones, en abril o en julio. (...)
La ecuación repetición electoral-mayor tensión en Cataluña generaba
además una espiral que, ante la pasividad o colaboración con la
disgregación de una parte de la izquierda, podía alimentar no solo al PP
sino también a Vox, como de hecho ha sucedido.
De conjunto, el
10-N se desarrollaba en un marco más desfavorable para los intereses
populares que el 28-A, y más favorable para las opciones por las que
apuesta el hegemonismo y la oligarquía.
Pues bien, en estas
condiciones, no es que no se haya podido silenciar a la España de
izquierdas y progresista, no es que haya resistido el envite en unas
condiciones extremadamente difíciles… es que ha vuelto a evidenciarse
que es mayoría.
Los números, y no la propaganda, marcan quien ha ganado y quien ha perdido estas elecciones.
A
pesar de su avance, el PP solo puede aspirar a articular una mayoría
que tiene su techo máximo en los 152 escaños, sin posibilidad de
conquistar más apoyos. Como el mismo Pablo Casado reconocíó en la noche
electoral, no tiene posibilidades de encabezar una alternativa de
gobierno.
Y un medio como El País, nada sospechoso de
“izquierdista”, debe reconocer que la segunda de los “Posibles mayorías”
a tener en cuenta para “salir del bloqueo político” es la que suma a
PSOE, Unidas Podemos, Más País… junto a Ciudadanos y las fuerzas no
independentistas.
Esta es, en las actuales condiciones, una forma
de “gobierno de progreso”. Que debería satisfacer, aún parcialmente,
algunas de las reivindicaciones y demandas de la mayoría progresista.
Que garantizaría una estabilidad, con una mayoría suficiente para
gobernar. Que no incluiría a fuerzas independentistas empeñadas en la
disgregación. Y que limitaría la peligrosa influencia política de PP y
Vox. (...)
La repetición electoral ha otorgado una “segunda oportunidad” a PP y
Vox. En abril, el PP quedó reducido a 66 escaños, un suelo que nadie
había llegado a imaginar. Y la irrupción de Vox quedó limitada a 24
escaños y un 10% del voto, la cota más baja entonces de la ultraderecha
en Europa excluyendo a Portugal.
Es una mala noticia que desde
abril el PP haya podido rehacerse en parte, conquistando autonomías y
ayuntamientos importantes, o elevando su cota de escaños en el Congreso a
88. Y, evidentemente, es extremadamente perjudicial que Vox se haya
convertido en la tercera fuerza política nacional, superando a
Ciudadanos y Unidas Podemos, y más que duplicando sus escaños hasta
alcanzar los 52.
Pero se nos ocultan interesadamente los límites de este “crecimiento de la derecha”, que expresan sus importantes debilidades.
Parece
que el PP es uno de los vencedores de estas elecciones, al obtener casi
700.000 votos más y aumentar sus escaños en 22. Pero el registro del PP
el 10-N es el segundo peor de toda la historia, solo superado por la
histórica hecatombe del pasado abril. (...)
Es significativo el cambio de política de Vox respecto a abril. Se ha
“trumpizado” y “lepenizado”. Adoptando, frente a una cara excesivamente
“franquista”, la estrategia de la ultraderecha europea más exitosa,
presentándose como “defensor de los españoles humildes y trabajadores
frente a unas élites burocráticas”, e incluso apelando -Abascal lo ha
hecho- al votante de izquierdas. En los primeros análisis del origen del
voto de Vox, algunos especialistas señalan que hasta 300.000 votos
proceden del PSOE, de la izquierda.
Y, conviene señalarlo, Vox ha
sido beneficiado por una ley electoral injusta, que ha magnificado su
crecimiento mientras penaliza a otros. Vox ha sumado un millón de votos
más, son muchos. Pero se ha disparado a un nivel superior en escaños. Ha
aumentado un 150% en votos… y un 220% en escaños.
Pero este
avance, tanto de Vox como del PP, tiene unos severos límites. La suma de
escaños de PP y Vox -140- se corresponden casi milimétricamente con los
137 obtenidos por Rajoy en 2016, que ya entonces se consideró un mal
resultado.
Y se ha producido sobre la base de “fagocitar” a
Ciudadanos, despeñado de los 57 a los 10 diputados. Para que PP y Vox
avancen ha sido necesario que Ciudadanos pierda 2,5 millones de votos,
el 60% de los obtenidos hace escasamente siete meses. (...)
Las élites del procés han fracasado en su intento de
aprovechar las movilizaciones contra la sentencia del juicio al procés
para ampliar la base de masas del independentismo.
“El
independentismo ha ganado las elecciones en Cataluña”; “Récord histórico
de diputados nacionalistas en el Congreso”… Son titulares que difunden
la idea que el 10-N han avanzado las opciones favorables a la
disgregación. Un clima de opinión que las élites del procés impulsan
para presentarse como vencedores y afirmar que las urnas han avalado sus
propósitos.
Es mentira. Quieren ganar en la propaganda lo que
han perdido en las urnas. La realidad de los números es exactamente la
contraria.
En estas generales el independentismo se presentaba
“con todo”. Incluso la CUP, que siempre las había despreciado,
presentaba candidatura. Y se realizaban bajo la excitación de la
reacción a la sentencia del procés, el que Puigdemont y Torra anunciaban
que podia ser el “momentum” para dar un salto adelante.
Los
resultados han sido que las fuerzas independentistas han obtenido 1,6
millones de votos… Apenas 7.000 más que en abril. Y más de medio millón
de votos menos que los depositados a candidaturas no independentistas.
El que tiene menos votos nunca puede ser el ganador de unas elecciones. (...)
El Ibex-35 no registraba la mañana siguiente a las elecciones
un alborozado repunte… sino un descenso que era mayor justamente en los
grandes bancos, el corazón de la clase dominante.
Era
un síntoma de que no las tienen todas consigo, y una “advertencia”: no
debe formarse el gobierno de progreso que los resultados del 10-N sí
permiten. (...)
Los centros de poder han maniobrado, demostrando su poder. Pero han
vuelto a ver vetada la posibilidad de un gobierno de los recortes más
agresivo encabezado por el PP, y sobre todo han fracasado en su intento
de marginalizar un viento popular que ha vuelto a manifestarse y a ser
mayoría." (Joan Arnau, De Verdad Digital, 11/11/19)
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