"(...) Yo soy fruto de esa “España Vacía”, es parte esencial de mi historia,
es mi casa.
Muchas veces he pensado en cómo impulsarla y siempre he llegado a la misma conclusión: el primer problema que hay que solventar en la España Vacía es un problema de comunicación y sola no lo puede solucionar.
Muchas veces he pensado en cómo impulsarla y siempre he llegado a la misma conclusión: el primer problema que hay que solventar en la España Vacía es un problema de comunicación y sola no lo puede solucionar.
Internet, las redes sociales, el comercio electrónico o todo aquello
que nos permita comunicarnos a través del progreso de las
telecomunicaciones es parte de lo que definiría nuestra historia en esta
primera etapa del siglo XXI, o eso pensamos si vivimos en una ciudad,
la cosa cambia cuando te desplazas a la España rural o la España de la
brecha digital, porque no mentiríamos si la definiésemos así.
Si en la
España urbana –y sus alrededores– la fibra óptica es ya algo cotidiano
en el resto del territorio ni siquiera muchas de las compañías tienen un
cobertura móvil digna de llamarse así o, cuando la tienen, si el lugar
se llena de foráneos suele no funcionar en condiciones.
¿Por qué? Porque
las compañías no tienen los suficientes ingresos en estas zonas rurales
como para invertir recursos en ellos y no lo han hecho. Es por esto que
el problema de comunicación, un problema que lastra muchos otros,
debería ser un problema de Estado y ser tratado como tal en lugar de
dejarlo en manos de empresas particulares cuyos intereses, como es
lógico, están relacionados con los resultados económicos y no con el
bien de los ciudadanos que habitan un país.
¿Qué pasaría si hubiera una buena red de telecomunicaciones en la España
rural y acabara la brecha digital? Podría ocurrir que muchas personas
que hoy trabajan desde sus hogares como autónomos prefirieran elegir
realizarlo desde cualquier lugar de estas zonas rurales, podría ocurrir
que muchas de las pymes instaladas en esos lugares pudieran crear planes
innovadores de comercio electrónico, comunicarse con sus clientes
directamente, aumentar su reputación y hacerlo desde cualquier lugar de
España.
Si, además, esto se viera acompañado de ayudas fiscales a
autónomos y pymes que se instalaran en estas zonas, habría empezado a
ponerse las primeras piedras en el camino para repoblar. Pero, para
ello, sería importante que hubiera un pacto de Estado que pudiera durar
en el tiempo.
Cierto es que para que lo anterior pudiera ocurrir habría que añadir
otras mejoras en temas como la educación y la sanidad. Las familias
jóvenes en edad de tener hijos a veces ven lastrado su sueño de vivir en
el mundo rural porque la posibilidad de proporcionar a sus hijos una
enseñanza variada y de calidad es menor. ¿Y por qué no utilizamos esta
misma tecnología asociada a la comunicación para que esto cambie? Si
lugares de enseñanza tan prestigiosos como el Instituto de Empresa
utilizan la innovación tecnológica para hacer aulas virtuales de
enseñanza con alumnos de todas las partes del mundo, ¿por qué no
utilizamos esa misma tecnología para que los niños de las escuelas
rurales que estudian en aulas multigrado puedan beneficiarse de ella?
No olvidemos, además, que los mejores resultados en PISA los suele dar Castilla y León, con la mitad del alumnado de infantil y primaria en colegios rurales. Romper la brecha digital en estos casos permitiría obtener los mismos buenos resultados con los beneficios de vivir en un entorno rural, acceso a maestros cercanos y, al mismo tiempo, la posibilidad de acceder a otras ventajas curriculares menos accesibles.
No olvidemos, además, que los mejores resultados en PISA los suele dar Castilla y León, con la mitad del alumnado de infantil y primaria en colegios rurales. Romper la brecha digital en estos casos permitiría obtener los mismos buenos resultados con los beneficios de vivir en un entorno rural, acceso a maestros cercanos y, al mismo tiempo, la posibilidad de acceder a otras ventajas curriculares menos accesibles.
Las inversiones de gran calado en la red ferroviaria llevadas a cabo
por los últimos gobiernos se han hecho en las líneas de alta velocidad
olvidando por completo el centro de España. Parece mentira que en
algunas ocasiones cueste más llegar en tren de Madrid a Sigüenza que de
Madrid a Barcelona, sin olvidar la escasez de horarios o la situación en
la que se encuentran algunos de estos trenes.
Lo sé, de nuevo es la
cantidad de usuarios, lo mismo que ocurría con el problema de las
telecomunicaciones pero, en este caso, no está privatizado el servicio
–a día de hoy– pero da igual, los gobiernos centrales lo han tratado
como si lo estuviera. No mejoran las vías de acceso a muchos de estos
lugares si quieres llegar por carretera, muchas de ellas en pésimo
estado, pudiendo llegar a convertirse en un infierno en invierno dejando
a muchos pueblos aislados durante días.
Así que solventar el problema de la comunicación en esta España Vacía
sería una buena manera de empezar a trabajar la repoblación y, para
solventarlo, se necesita el compromiso de un gobierno que crea en ello,
trabaje de manera centralizada y transversal con todos y cada uno de los
ministerios y lo convierta en uno de los Objetivos de Desarrollo que
haría una España mucho más Sostenible." (Carlota del Amo Cabezas, CTXT, 26/11/19)
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