6.2.20

Inmigración en Alemania: el acuerdo entre gobierno, patronal y sindicatos para facilitar la entrada de 1,4 millones de inmigrantes (cualificados) marcará un punto de inflexión en el tratamiento de las migraciones en la Unión Europea... pero los de las pateras seguirán ahogándose en el Mediterráneo

"La noticia de que en Alemania se ha producido un amplio acuerdo en el que figuran el gobierno, la patronal y los sindicatos, para facilitar la entrada de 1,4 millones de inmigrantes, podría marcar un punto de inflexión en el tratamiento de las migraciones en la Unión Europea.

 Para ello será necesario que, en el conjunto de Europa, se acometa una reflexión en profundidad sobre los discursos y las políticas que imperan ahora en esta materia, de la que se deben derivar nuevas acciones y nuevas políticas.

Era previsible que Alemania acabara tomando alguna iniciativa de este tipo, porque su economía funciona ahora en régimen de pleno empleo, pero también porque es Alemania el país de Europa donde primero se empieza a notar el efecto de la baja natalidad de las últimas décadas sobre la población en edad de trabajar (grupo de edad 15-64 años), que condiciona la oferta de trabajo. 

La necesidad de acoger un mayor número de inmigrantes se reconoce con una política de Estado, de la que solo se quedarán previsiblemente fuera los partidos ultraderechistas, que han basado su éxito electoral en buena parte en el rechazo sin paliativos de la inmigración. (...)

 La renuncia a ejercer una pedagogía necesaria hacia la población para facilitar la acogida de los inmigrantes conduce hoy a anticipar reticencias en algunos países, aunque la situación exija acuerdos como el de Alemania.

 La cifra avanzada para un único país, aunque se trate del gigante europeo, contrasta con lo módico del número de ilegales que abordan las costas mediterráneas. Es difícil entender que, cuando se acepta como deseable por necesaria la llegada de casi un millón y medio de personas, se toleren situaciones de crisis humanitarias, se acepten centenares de muertos cada año y se movilicen cuantiosos recursos para controlar unas llegadas que nunca han superado las sesenta mil personas en un año. 

Claro que los que llegan en pateras a nuestras costas no poseen las cualificaciones que los alemanes desean. Y aquí nos encontramos con una importante contradicción que puede tener consecuencias muy negativas a medio y largo plazo. Los países que se resuelven a admitir inmigrantes desean imponer como una de las condiciones principales que los que llegan sean personas cualificadas, bien adaptadas a las necesidades del mercado de trabajo. (...)

La exigencia de un nivel alto de cualificación en los inmigrantes es, hasta cierto punto, una novedad. Ha sido más habitual en la historia de las migraciones que los recién llegados estén en los niveles más bajos. Un ejemplo, entre otros, es el caso de la inmigración a Cataluña desde el resto de España, en los tiempos del desarrollo. 

Los que arribaban ocupaban la base de la pirámide social y fomentaban un movimiento de ascensión social de los que ya estaban, del que ellos mismos se beneficiaban, a medida que iban llegando nuevos inmigrantes. Sería necesario fomentar un mecanismo de este tipo en Europa, de manera que la inmigración permitiese, a la vez, resolver la escasez de mano de obra en los países desarrollados y aliviar el peso del desempleo en los países de origen, sin atentar a su capacidad de progresar económicamente gracias a su población formada. (...)

Alemania no es un caso aislado en la Unión Europea. En muchos países, es previsible que, en ausencia de inmigración, la evolución futura de la población en edad de trabajar no baste para cubrir la demanda de trabajo por parte de las empresas. Pero no todos están en la misma etapa de ese camino inevitable 

(...) si en todos los países será inevitable en algún momento acudir a la inmigración, el plazo a partir del cual la urgencia se hace manifiesta, como ahora en Alemania, varía en función de la situación actual y de las políticas que los estados desarrollen para mejorar la oferta interna de trabajo."              (J. A. Fernández Cordón, Economistas frente a la crisis, 12/12/09)

No hay comentarios: