"(...) En Wuhan se han formado miles de equipos de investigación digitales que
buscan posibles infectados basándose solo en datos técnicos.
Basándose
únicamente en análisis de macrodatos averiguan quiénes son potenciales
infectados, quiénes tienen que seguir siendo observados y eventualmente
ser aislados en cuarentena. También por cuanto respecta a la pandemia el
futuro está en la digitalización. A la vista de la epidemia quizá
deberíamos redefinir incluso la soberanía. Es soberano quien dispone de
datos. Cuando Europa proclama el estado de alarma o cierra fronteras
sigue aferrada a viejos modelos de soberanía.
No solo en China, sino también en otros países asiáticos la vigilancia
digital se emplea a fondo para contener la epidemia. En Taiwán el Estado
envía simultáneamente a todos los ciudadanos un SMS para localizar a
las personas que han tenido contacto con infectados o para informar
acerca de los lugares y edificios donde ha habido personas contagiadas.
Ya en una fase muy temprana, Taiwán empleó una conexión de diversos
datos para localizar a posibles infectados en función de los viajes que
hubieran hecho. Quien se aproxima en Corea a un edificio en el que ha
estado un infectado recibe a través de la “Corona-app”
una señal de alarma. Todos los lugares donde ha habido infectados están
registrados en la aplicación. No se tiene muy en cuenta la protección
de datos ni la esfera privada.
En todos los edificios de Corea hay
instaladas cámaras de vigilancia en cada piso, en cada oficina o en cada
tienda. Es prácticamente imposible moverse en espacios públicos sin ser
filmado por una cámara de vídeo. Con los datos del teléfono móvil y del
material filmado por vídeo se puede crear el perfil de movimiento
completo de un infectado. Se publican los movimientos de todos los
infectados.
Puede suceder que se destapen amoríos secretos. En las
oficinas del ministerio de salud coreano hay unas personas llamadas
“tracker” que día y noche no hacen otra cosa que mirar el material
filmado por vídeo para completar el perfil del movimiento de los
infectados y localizar a las personas que han tenido contacto con ellos.
Una diferencia llamativa entre Asia y Europa son sobre todo
las mascarillas protectoras. En Corea no hay prácticamente nadie que
vaya por ahí sin mascarillas respiratorias especiales capaces de filtrar
el aire de virus. No son las habituales mascarillas quirúrgicas, sino
unas mascarillas protectoras especiales con filtros, que también llevan
los médicos que tratan a los infectados.
Durante las últimas semanas, el
tema prioritario en Corea era el suministro de mascarillas para la
población. Delante de las farmacias se formaban colas enormes. Los
políticos eran valorados en función de la rapidez con la que las
suministraban a toda la población. Se construyeron a toda prisa nuevas
máquinas para su fabricación.
De momento parece que el suministro
funciona bien. Hay incluso una aplicación que informa de en qué farmacia
cercana se pueden conseguir aún mascarillas. Creo que las mascarillas
protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población,
han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia.
Los coreanos llevan mascarillas protectoras antivirus incluso en los puestos de trabajo.
Hasta los políticos hacen sus apariciones públicas solo con mascarillas
protectoras. También el presidente coreano la lleva para dar ejemplo,
incluso en las conferencias de prensa. En Corea lo ponen verde a uno si
no lleva mascarilla. Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no
sirven de mucho, lo cual es un disparate.
¿Por qué llevan entonces los
médicos las mascarillas protectoras? Pero hay que cambiarse de
mascarilla con suficiente frecuencia, porque cuando se humedecen pierden
su función filtrante. No obstante, los coreanos ya han desarrollado una
“mascarilla para el coronavirus” hecha de nano-filtros que incluso se
puede lavar. Se dice que puede proteger a las personas del virus durante
un mes.
En realidad es muy buena solución mientras no haya vacunas ni
medicamentos. En Europa, por el contrario, incluso los médicos tienen
que viajar a Rusia para conseguirlas. Macron ha mandado confiscar
mascarillas para distribuirlas entre el personal sanitario. Pero lo que
recibieron luego fueron mascarillas normales sin filtro con la
indicación de que bastarían para proteger del coronavirus, lo cual es
una mentira.
Los coreanos llevan mascarillas protectoras antivirus incluso en los puestos de trabajo.
Hasta los políticos hacen sus apariciones públicas solo con mascarillas
protectoras. También el presidente coreano la lleva para dar ejemplo,
incluso en las conferencias de prensa. En Corea lo ponen verde a uno si
no lleva mascarilla. Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no
sirven de mucho, lo cual es un disparate.
¿Por qué llevan entonces los
médicos las mascarillas protectoras? Pero hay que cambiarse de
mascarilla con suficiente frecuencia, porque cuando se humedecen pierden
su función filtrante. No obstante, los coreanos ya han desarrollado una
“mascarilla para el coronavirus” hecha de nano-filtros que incluso se
puede lavar. Se dice que puede proteger a las personas del virus durante
un mes. En realidad es muy buena solución mientras no haya vacunas ni
medicamentos.
En Europa, por el contrario, incluso los médicos tienen
que viajar a Rusia para conseguirlas. Macron ha mandado confiscar
mascarillas para distribuirlas entre el personal sanitario. Pero lo que
recibieron luego fueron mascarillas normales sin filtro con la
indicación de que bastarían para proteger del coronavirus, lo cual es
una mentira. Europa está fracasando. ¿De qué sirve cerrar tiendas y
restaurantes si las personas se siguen aglomerando en el metro o en el
autobús durante las horas punta? ¿Cómo guardar ahí la distancia
necesaria?
Hasta en los supermercados resulta casi imposible. En una
situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas
humanas. Está surgiendo una sociedad de dos clases. Quien tiene coche
propio se expone a menos riesgo. Incluso las mascarillas normales
servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no
lanzarían los virus afuera.
En los países europeos casi nadie lleva mascarilla. Hay
algunos que las llevan, pero son asiáticos. Mis paisanos residentes en
Europa se quejan de que los miran con extrañeza cuando las llevan. Tras
esto hay una diferencia cultural. En Europa impera un individualismo que
trae aparejada la costumbre de llevar la cara descubierta. Los únicos
que van enmascarados son los criminales.
Pero ahora, viendo imágenes de
Corea, me he acostumbrado tanto a ver personas enmascaradas que la faz
descubierta de mis conciudadanos europeos me resulta casi obscena.
También a mí me gustaría llevar mascarilla protectora, pero aquí ya no
se encuentran.
En el pasado, la fabricación de
mascarillas, igual que la de tantos otros productos, se externalizó a
China. Por eso ahora en Europa no se consiguen mascarillas. Los Estados
asiáticos están tratando de proveer a toda la población de mascarillas
protectoras. En China, cuando también ahí empezaron a ser escasas,
incluso reequiparon fábricas para producir mascarillas.
En Europa ni siquiera el personal sanitario las consigue. Mientras las
personas se sigan aglomerando en los autobuses o en los metros para ir
al trabajo sin mascarillas protectoras, la prohibición de salir de casa
lógicamente no servirá de mucho. ¿Cómo se puede guardar la distancia
necesaria en los autobuses o en el metro en las horas punta? Y una
enseñanza que deberíamos sacar de la pandemia debería ser la
conveniencia de volver a traer a Europa la producción de determinados
productos, como mascarillas protectoras o productos medicinales y
farmacéuticos. (...)" (Byung-Chul Han, El País, 22/03/20)
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