"Seis años después de la fundación de Podemos, Pablo
Iglesias aspira a un tercer mandato al frente del partido. La tarjeta de
presentación que Iglesias plantea a las bases para su reelección es la
de haber conseguido algunos de sus "principales objetivos" y a "una
velocidad asombrosa". El más destacado: el Gobierno de coalición con el
PSOE en el que Iglesias ocupa la Vicepresidencia segunda.
Esta
circunstancia sirve al líder del partido para pedir el apoyo a los
inscritos para cambiar algunos de los elementos fundacionales de la
formación política que puso del revés en 2014 la política de partidos en
España. Lo obtendrá, ya que no se ha registrado ninguna candidatura con
capacidad de hacerle sombra en las votaciones de la III Asamblea
Ciudadana de Podemos, que se llevarán a cabo entre el 14 y el 20 de este
mismo mes de marzo.
Los elementos más novedosos en la
propuesta de Iglesias pasan por modificar dos de las limitaciones que
Podemos se autoimpuso en su fundación para profundizar en el antagonismo
entre la gente común y "la casta" que ocupaba, según el discurso
oficial del partido, de forma ilegítima, buena parte de las
instituciones democráticas y que les sirvieron para hacer palanca y
lanzar el proyecto político: la limitación de mandatos y la salarial.
El documento Ético que presenta Iglesias para ser
ratificado por los inscritos plantea por primera vez la posibilidad de
que alguien pueda mantenerse más allá de 12 años en un cargo de Podemos.
Desde 2014, la tesis ganadora fue la de un máximo de ocho años
prorrogables a 12 en casos excepcionales.
El documento Ético del equipo Un Podemos contigo que
lidera Iglesias establece ahora que "más allá de dicho plazo, la
prórroga estará supeditada a consulta a las personas inscritas", lo que
abre la puerta a que las bases del partido permitan en referéndum que un
dirigente esté más allá de esos 12 años en un cargo interno o público.
Los
principales cargos internos de Podemos no han cumplido todavía la mitad
de ese mandato de 12 años. Lo harán en noviembre de este año, por lo
que la opción de una prórroga avalada por los inscritos no se producirá,
como mínimo, hasta 2026.
Nuevos límites salariales: adiós al SMI como referencia
El
otro gran cambio se produce en el límite salarial autoimpuesto para los
cargos públicos de Podemos. El partido planteó desde 2014 un máximo de
tres SMI. Una cantidad que podía aumentar en función de cuestiones
personales como las personas a cargo, situaciones de dependencia,
etcétera.
En aquel año, el SMI rozaba los 650 euros.
Hoy, es de 950 y el Gobierno de coalición se ha comprometido a subirlo a
1.200 euros al final de la legislatura. La propuesta de Iglesias alega
que el SMI ha dejado de ser un referente válido y el partido modificará
el sistema para garantizar que todos los cargos donen al menos una parte
de sus ingresos públicos para el sostenimiento de la organización.
¿Cuál
será el nuevo sistema? Los documentos de Iglesias no lo detallan. "A
partir de ahora, las donaciones serán realizadas mediante porcentajes
del salario percibido en función de las responsabilidades asumidas",
señala la propuesta Ética. El documento Organizativo tampoco lo aclara y
fuentes del partido apuntan que "todos los cargos públicos seguirán
donando mensualmente un porcentaje de su salario" que irá de "un mínimo
de un 5%" hasta "un máximo del 30%". (...)
Cuota obligatoria para los militantes
Podemos,
según el documento Ético, seguirá renunciando a cualquier financiación
bancaria. Este principio lastra las vías de ingresos del partido. Para
suplirlo, Iglesias plantea que los militantes deban pagar una cuota
obligatoria, como ocurre en los demás partidos, aunque será el futuro
Consejo Ciudadano, la dirección que saldrá de la Asamblea, la que
establezca los detalles.
En la primera etapa de
Podemos, el surgido de 2014, se apostó por una militancia "líquida", que
permitiera participar en los procesos asamblearios a cualquier persona
mayor de 14 años. También los círculos se establecían como "estructuras
líquidas" para permitir la integración del partido con la sociedad
civil, una de las pegas que los fundadores achacaban a los partidos
tradicionales.
Ya en Vistalegre 2, en febrero de 2017,
se instauró la figura del "militante", una aproximación al clásico
"afiliado" de otras organizaciones. Entonces, Iglesias se planteó un
reto del que ha quedado muy lejos: 1 millón de inscritos y 100.000 militantes para 2020.
La
idea planteada entonces pasaba por establecer dos niveles de
participación en Podemos. Uno esporádico, el del inscrito; otro,
cotidiano y activista, el del militante.
El documento Organizativo del equipo de Pablo Iglesias
ahonda en esta estrategia y da un paso más hacia una estructura de
partido más clásico, en la que los círculos sectoriales desaparecen y en
la que los territoriales se asemejarán a las agrupaciones de los
partidos. (...)
El cambio más profundo se producirá a nivel local, el que
más se ha escapado al control de la dirección desde la fundación del
partido. Algo que, según los documentos de Iglesias, ha tenido una
incidencia muy negativa en la implantación territorial de Podemos, el
gran debe en el mandato que ahora caduca.
Si la
propuesta de Iglesias se impone, algo que nadie duda, serán los
militantes los únicos con capacidad de participar en las primarias para
elegir los cargos orgánicos a nivel municipal. Para el resto de
consultas, primarias a cargos públicos de todos los niveles y orgánicas a
nivel autonómico y estatal, el censo será el de los inscritos, que
supera los 524.000 registros." (Aitor Riveiro, eldiario.es, 02/03/20)
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