31.3.20

¿Quién ganará la guerra entre EEUU y China tras el coronavirus? China no le puede ganar a EEUU, pero EEUU sí puede perderla... y Europa, además de perderla, puede romperse... y España puede ser un botín para todos

"Hay una guerra abierta entre EEUU y China, que es comercial, económica, tecnológica y cultural, y que está recrudeciéndose estos días. El orden global se ha roto y el coronavirus ha intensificado sus contradicciones, que no pararán cuando la pandemia se ataje. De hecho, el Covid-19 se ha convertido ya en un escenario más de la contienda.  (...)

EEUU es la potencia dominante y fue la hegemónica desde 1989. Su modo de ejercer el poder cambió con la llegada de la globalización, cuando decidió adoptar otros caminos de expansión. (...)

Wall Street y la City fueron su destino: el capitalismo se hizo financiero, EEUU ha sido y es su centro y principal baluarte, y su dominio internacional ha ido ligado en las últimas décadas a su fortaleza financiera.

 La otra forma de expansión estadounidense fue la tecnológica, con Silicon Valley como buque insignia.  (...)

Al optar por las finanzas y la tecnología, EEUU dejó un espacio libre para lo productivo. Hubo una reorganización internacional del trabajo en la que EEUU se reservó el papel de asegurar la rentabilidad del capital. China era el complemento perfecto para ese nuevo orden, ya que su régimen dictatorial y la abundante mano de obra barata aseguraban una producción eficiente, a tiempo y a precios muy bajos, que encajaba como un guante en las necesidades del capitalismo financiarizado. China se convirtió en la fábrica del mundo. Solo que no se conformó con ser la periferia. El régimen chino consiguió ingentes recursos y 'know how' de Occidente que utilizó para crecer como potencia.  (...)

China aprovechó las fortalezas que le brindaba ser el centro productivo del mundo, pero no se conformó con eso, y fue adquiriendo fortaleza financiera y construyendo una industria potente en aquello de lo que parecía relegada, la innovación.  (...)

Había, pues, dos potencias enfrentadas, una que se apoyaba en lo financiero y lo tecnológico, y otra que se asentaba en lo productivo. Justo antes del coronavirus vivíamos un momento peculiar, porque EEUU había optado por tratar de recuperar lo productivo, relocalizando parte de sus fábricas fuera del alcance chino, mientras que el régimen de Xi Jinping quería seguir siendo la fábrica del mundo, pero había dejado claro que también iba a participar en la tarta tecnológica.

Estamos bajo ataque

Ahora ha llegado el coronavirus, que no ha hecho más que acelerar las tendencias que ya estábamos viviendo. Y en esos términos debemos interpretar lo que está pasando estos días en la economía y en las bolsas occidentales. Lo resumió bien Bruno Le Maire, ministro de Finanzas galo: “Francia está inmersa en una guerra económica y financiera que será larga y violenta… Protegeremos a las compañías francesas importantes, recapitalizándolas, comprando acciones o incluso nacionalizándolas”.

 Las declaraciones de Le Maire van en la misma dirección que las de Sánchez cuando afirmó que impediría que las empresas españolas más importantes, que estaban a tiro de opa, fueran adquiridas por firmas que no pertenecieran a la UE: estamos bajo ataque y nos vamos a proteger. Por eso la bolsa española subió ayer. Los Estados europeos temen, con toda la razón, que su fragilidad sea aprovechada por las dos grandes potencias para seguir incrementando su poder a su costa.  (...)

De las crisis y de las guerras emergen potencias ganadoras. Del lado estadounidense, los grandes fondos van a sacar partido de este momento, intensificando el poder anglosajón. Al atajar la pandemia rápido, China también quedará en buena disposición para desarrollarse y penetrar más en otras industrias, sectores y países.

 Al mismo tiempo, no podemos olvidar que si un sector va a salir reforzado de la cuarentena, ese será el de la economía digital. Amazon, Google, WhastApp, las firmas de redes sociales, las empresas de telecomunicaciones y plataformas como Netflix, entre otras, serán claras beneficiadas de este momento, y más aún con la cantidad de datos que van a poder recoger de todos nosotros a todas horas. En ese terreno, la potencia más beneficiada será EEUU, pero también China, que cuenta con empresas similares con gran implantación, y que además tiene el 5G.

De modo que aquí tenemos una primera respuesta a la pregunta de quién ganará la guerra entre EEUU y China: ambas potencias. O formulado a la inversa, si queremos saber quién perderá, Europa tiene todas las papeletas, salvo que reaccione rápido. Y el problema no es solo ahora, con la prima de riesgo ya castigándonos, sino que cuando la crisis sanitaria haya pasado y los efectos económicos persistan, es probable que los mercados nos pasen una factura grande y que las empresas europeas, y las españolas más todavía, vuelvan a quedar expuestas. 

Y si la recesión afecta a las clases medias y a las trabajadoras, las cosas van a complicarse en lo social. Seremos regímenes débiles en términos económicos, financieros y sociales. Ocurre en todas las guerras: los territorios que las pierden se reparten entre los ganadores. Esta situación está abriendo brechas profundas en la UE, y a menos que exista una reacción contundente y coordinada, nuestro continente se va a partir.  (...)

La batalla comunicativa está siendo intensa, con la propaganda y desinformación habituales, que ambos lados están amplificando. A China no le está yendo mal en ese sentido, porque ha ofrecido una respuesta rápida y contundente al caos, y eso suele valorarse. Además, hay países que están recibiendo su ayuda, mientras Occidente se ha olvidado de ellos, y eso tiene un coste.

Cómo se pierde una guerra

Sin embargo, el aspecto esencial está en otro lado, en el frente interno. Ahí radica una fortaleza china y una posible debilidad de EEUU. Si el coronavirus golpea con cierta fuerza en EEUU, la situación se volverá muy tensa. (...)

Si el virus se extiende, la inestabilidad social puede ser muy elevada. Por eso Trump ha tomado medidas contundentes, contemplando incluso la posibilidad de dar dinero a cada estadounidense. No controlar lo interno supone empezar a perder la guerra.

(...)  el éxito del control social chino puede ser visto como una vía de futuro para ser más eficaces y atajar las tensiones sociales. Cuanto más eficientes se les perciba, más se creerá que es a causa de su régimen político, y mayores serán las tentaciones occidentales de girar hacia sistemas menos liberales políticamente.

 Pese a que en este momento China parece estar saliendo mejor parada en la guerra del coronavirus, no está aún en condiciones de ganarle la guerra a EEUU. Las fortalezas anglosajonas son sustancialmente mayores que las del régimen chino y es muy difícil que eso cambie a corto plazo. Sin embargo, EEUU (como la UE, Alemania o España, por otra parte) tiene un punto débil, sus élites económicas y políticas

Viven en un mundo aparte, en una ciudadela que les impide entender el mundo real, aquel en el que viven, y por tanto tomar decisiones adecuadas. La mala gestión de la crisis, entre deficiente y nefasta, ha venido a ponerlo de manifiesto más explícitamente que nunca. Dicho de otro modo, China no le puede ganar la guerra a EEUU, pero EEUU sí puede perderla.

 Esta es una gran lección que nos ofrece el coronavirus, pero que no sé si hay alguien fuera dispuesto a escucharla. Las guerras comienzan a ganarse o perderse en el frente interno, en la cohesión social, en la legitimidad que generan, en el bienestar que ofrecen, en la capacidad de reaccionar frente a las crisis de sus dirigentes. Europa no lo está haciendo, y España se está dejando llevar por unas dinámicas que nos resultan muy perjudiciales: vamos camino de ser el botín. La contienda entre EEUU y China la estamos perdiendo nosotros, y algo deberíamos hacer para cambiarlo."                        (Esteban Hernández, El Confidencial, 18/03/20)

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