"El coronavirus ha devenido en una pandemia global y sus efectos
devastadores, desgraciadamente, van a ir más allá de la muerte directa
de miles de personas alrededor de nuestro planeta.
La recesión económica
global, con un fuerte shock de oferta, y, sobretodo, de demanda, ya
nadie la pone en duda. La crisis económica también mata, y mucho,
sobretodo en un momento donde la economía global es más frágil que
nunca, por obra y gracia de un sistema de gobernanza llamado
neoliberalismo. El propio Covid-19 es el resultado de una presión humana excesiva
sobre la biosfera, consecuencia de un sistema económico que destruye
todo para perpetuarse.
Desde un punto de vista geopolítico, el poder
global ya estaba cambiando. El Covid-19 simplemente va a acelerar de
manera vertiginosa este proceso, en favor de China, primera potencia
económica y financiera del planeta.
Resulta muy llamativo, y no salgo de mi asombro, las
opiniones vertidas por muchos columnistas sobre cómo está gestionando la
crisis este gobierno. Sin duda alguna es manifiestamente mejorable,
pero esos mismos columnistas han estado dando soporte a un sistema de
gobernanza, ineficaz e injusto, que, como luego veremos, va a hacer que
la crisis del Covid-19 sea más devastadora.
La austeridad presupuestaria
mata, y todos ellos fueron copartícipes o jalearon el desmantelamiento
del sistema de bienestar occidental en
nombre de la eficacia, cuando en realidad lo estaban poniendo solo al
servicio de una serie de élites e intereses que actúan constantemente
contra la democracia, contra todos nosotros.
Mientras
las grandes corporaciones y la superclase, usando como voceros a ciertos
medios de comunicación, se inmiscuían en la política para vaciar el
sistema de bienestar, y disponer así de dinero para sus tropelías, el
Estado se orientaba más hacia el mercado, privatizando servicios públicos como la luz, el agua, el transporte, o debilitando otros, como la educación o la sanidad.
Resulta muy llamativo, y no salgo de mi asombro, las
opiniones vertidas por muchos columnistas sobre cómo está gestionando la
crisis este gobierno. Sin duda alguna es manifiestamente mejorable,
pero esos mismos columnistas han estado dando soporte a un sistema de
gobernanza, ineficaz e injusto, que, como luego veremos, va a hacer que
la crisis del Covid-19 sea más devastadora. La austeridad presupuestaria
mata, y todos ellos fueron copartícipes o jalearon el desmantelamiento
del sistema de bienestar occidental en
nombre de la eficacia, cuando en realidad lo estaban poniendo solo al
servicio de una serie de élites e intereses que actúan constantemente
contra la democracia, contra todos nosotros.
Mientras
las grandes corporaciones y la superclase, usando como voceros a ciertos
medios de comunicación, se inmiscuían en la política para vaciar el
sistema de bienestar, y disponer así de dinero para sus tropelías, el
Estado se orientaba más hacia el mercado, privatizando servicios públicos
como la luz, el agua, el transporte, o debilitando otros, como la
educación o la sanidad. De aquellos barros, estos lodos, ¡sólo 3 camas
hospitalarias públicas por cada mil habitantes! Como resultado, los
hospitales públicos de Madrid están desbordados. Este proceso se aceleró
tras el 2008, la Gran Recesión. Lo mismo le pasó a Italia.
La esencia de la democracia
Desde
estas líneas hemos ido desmontando todas y cada una de las falacias de
este sistema de gobernanza distópico llamado neoliberalismo. Ahora toca
simplemente derribarlo y volver a la esencia de las democracias, “el
gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
La lucha va a ser
dura. Desde un punto político el neoliberalismo estaba evolucionado
desde una visión cínica de la democracia, el totalitarismo invertido,
hacia una deriva autoritaria, un nuevo fascismo. Era la reacción de las
élites ante lo que ellos consideraban desorden e inestabilidad social, y
que solo consistía en el mantenimiento de su statu quo. Creían además que desde un sistema represivo autoritario mantendrían intactas sus riquezas y de paso competirían con China. Su estrategia simplemente se les ha ido al garete.
Por un lado, de esta crisis debe reforzarse el papel del Estado, en
favor de la ciudadanía. Un estado fuerte que se anteponga y limite el
poder de las élites. Aquellos partidos políticos y grupos de presión que
reclamaban una sanidad privada, o vaciaron e impulsaron acuerdos
público-privados en multitud de servicios públicos, extrayendo rentas a
la ciudadanía, serán los grandes damnificados de este proceso. Por otro
lado, China ya es la primera potencia económica y financiera global. La eficacia del gobierno chino contrasta con la decadencia de las democracias occidentales, secuestradas por una minoría, la superclase.
Los países que mejor están afrontando la lucha contra el
Covid-19 gozan de un Estado fuerte. Además de China, sin duda alguna ya
la primera potencia económica del plantea, y con un músculo financiero
muy por encima de Europa y de los Estados Unidos
hay otros ejemplos positivos.
Corea del Sur, por ejemplo, es un país
que se pasó el neoliberalismo por el forro. Para entender Corea,
recomiendo los análisis del economista coreano Ha-Joon Chang, profesor
de Economía del Desarrollo en la Universidad de Cambridge,
y posiblemente el mayor experto mundial en Economía del Desarrollo, y
sin duda alguna uno de los economistas heterodoxos más relevantes en el
panorama actual. Destaco tres de sus libros: Kicking Away the Ladder, Bad Samaritans y 23 Things they dont tell you about capitalism.
Las propuestas de Chang no son anti-capitalistas, sino críticas con un
tipo particular de capitalismo, el de libre mercado. Su flanco principal
de ataque son las políticas ortodoxas promovidas por las instituciones
financieras internacionales -FMI, Banco Mundial, Organización Mundial
del Comercio-. Finalmente, no me olvido de Japón, donde el partido
liberal gobernante ha contactado recientemente con uno de los padres de
la MMT, el australiano Bill Mitchell.
Europa y los
Estados Unidos tienen un problema de decadencia política, económica y
moral. De todos aquellos análisis económicos que desmontan el
neoliberalismo permítanme recomendarles los de un premio Nobel de
economía que dio el paso de la ortodoxia al lado tenebroso de la
heterodoxia, Paul Romer. Lean su artículo The Trouble with Macroeconomics, brutal; o el último blog suyo, muy reciente, What Went Wrong una denuncia contra los economistas.
Europa, desaparecida
Permítanme un
comentario final para el euro y Europa. El proyecto europeo no existe ni
ha existido nunca, era un mero acuerdo de libre comercio al servicio de
unos pocos, absolutamente distópico. La última reunión del BCE pasará a
la historia de la infamia y de la nulidad intelectual de quienes ahora
dirigen esa entidad.
Fue una declaración de guerra contra Italia. Los
italianos están indignados y el sentimiento mayoritario ya es de
abandonar el euro. Mario Draghi al lado de
esta panda era Dios. El entendía la endogeneidad del dinero y la cuasi
exogeneidad de los tipos de interés. Se acercó al final de su mandato a
la TMM (recibió en su despacho a Pavlina Tcherneva). Le echaremos de
menos, sin duda.
Para rematar la faena, nuestra
ministra Calviño se posicionó con alemanes y holandeses, frente a
italianos y franceses. Las redes de poder en España son muy alargadas, y
Calviño las representa fielmente. La austeridad mata. Y aquello que
muchos llaman despilfarro público no es más que una red de conexiones de
poder formada por entramados clientelares público-privadas que se
dedican a extraernos rentas.
Para entender cómo funcionan en España,
recomiendo la tesis doctoral de mi amigo Andrés Villena plasmada en 2
libros, uno muy técnico, ¿Cómo se gobierna España?; y otro divulgativo, Las Redes de Poder en España. Élites e Intereses Contra la Democracia.
Si además queremos una perspectiva histórica, muy oportuna tras el
bochornoso espectáculo de nuestra monarquía, sin duda alguna una lectura
obligada es el último libro de Paul Preston: Un Pueblo Traicionado: España de 1874 a nuestros días. Corrupción, incompetencia política y división social. Todo esto es lo que debemos derribar para que de nuevo las democracias vuelvan a ser un sistema político justo y eficaz. (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 20/03/20)
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