"La presidenta del Banco Central Europeo metió la pata hace unos días
cuando dijo públicamente, refiriéndose al banco que preside: "No estamos
aquí para hacer que bajen los diferenciales, hay otros instrumentos y
otros actores para estos problemas". Es decir, que el banco no iba a
actuar para evitar que aumenten las primas de riesgo entre los
diferentes países como consecuencia de su distinta situación financiera.
Al decirlo, le hizo un roto como una casa a Italia que en ese momento
tenía que salir a los mercados a financiarse para combatir la epidemia
del coronavirus.
(...) ¿Cómo se puede sostener -como Lagarde- que es bueno que el Banco Central
Europeo no financie a los gobiernos para garantizar así la disciplina
presupuestaria cuando eso ha hecho que todo el incremento de la deuda
pública europea desde 1995 a 2018 corresponda a intereses? La no
financiación del Banco Central Europeo a los gobiernos no se hace para
garantizar la disciplina presupuestaria sino para que la banca privada
haga un negocio colosal. (...)
Declaraciones como las de Lagarde no tienen nada que ver ni con el
simple error ni con el desconocimiento de la economía o las finanzas.
Son la justificación de decisiones políticas que se toman en beneficio
de unos pocos y que suponen un coste muy grande para la mayoría de la
sociedad.
Si el Banco Central Europeo hubiera puesto directamente el dinero que
se necesita para disponer de recursos sanitarios suficientes, la
propagación del virus se frenaría antes, no tendrían que cerrar miles de
empresas y no habría millones de personas más en la pobreza en Europa.
Renunciando a ese papel para que la banca haga negocio se convierte en
responsable del daño que va a producir el mayor endeudamiento de los
gobiernos, el desempleo y la ruina de miles de personas de todas las
condiciones. Algo mucho peor que una simple metedura de pata." (Juan torres López, Público, 23/04/20)
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