"The Old Lady of Threadneedle Street”, esa vieja dama llamada Banco de Inglaterra, ha perdido todos los tabúes a la hora de enfrentarse al coronavirus. Dosis masivas de quantitative easing (QE)
primero. Luego, barra libre al Tesoro para que cubra sus necesidades de
liquidez, aún a riesgo de monetizar la economía. Ahora, incluso la
posibilidad de colocar el tipo de interés de referencia en negativo por
primera vez en sus 325 años de historia.
El organismo financiero estima que el PIB británico ha caído
tres puntos en el primer trimestre de este año y caerá todavía más
entre abril y junio. Que la inflación se desplomará al 0,5% en 2021. Y
que el déficit de liquidez de las empresas británicas, que en
condiciones normales se eleva a 80.000 millones de libras (89.100
millones de euros), alcanzará ahora los 190.000 millones. Pero augura
también una rápida recuperación en forma de V en la segunda mitad del
año y a lo largo de 2021, que algunos analistas consideran más un deseo
que un pronóstico.
El Tesoro y el Banco de Inglaterra se han puesto a trabajar codo con codo frente al coronavirus.
El Tesoro ha aprobado una larga lista de medidas de gasto que pueden
provocar un déficit presupuestario de hasta 350.000 millones de libras.
La misión del Banco de Inglaterra es aliviar el escozor que ese déficit
puede provocar al Tesoro y empezó en marzo con un paquete de 200.000
millones de libras para la expansión cuantitativa. La City espera un
segundo paquete adicional de 100.000 millones en junio o a lo largo del
verano.
En abril, el gobernador, Andrew Bailey, puso a disposición del Tesoro el acceso sin límites al llamado Ways and Means,
un mecanismo de descubierto perpetuo que permite al Gobierno cubrir sus
necesidades urgentes de liquidez y que normalmente no alcanza los 400
millones de libras. La cara de esa moneda es que alivia las presiones al
Tesoro a la hora de recurrir a las subastas de bonos.
La cruz es que
rompe uno de los tabúes de los bancos centrales, la llamada monetización
de la deuda. Es decir, poner en marcha la impresora de dinero para
financiar la deuda del Estado, algo que tiene el potencial de crear más
inflación de la deseada y puede socavar una de las principales
herramientas del banco emisor: su independencia frente al Gobierno.
Pero la City está tranquila porque, según un banquero, “independencia no significa decir que no a la monetización,
sino saber que puedes decir sí o no”. Muchos analistas creen que la
decisión de dar al Tesoro un descubierto sin límites tiene menos
relevancia de la que se le ha dado.
“El Banco de Inglaterra ha
confirmado que si el Gobierno hace uso del Ways and Means va a
ser por un periodo corto y va a devolver el dinero enseguida”, dice
David Owen, economista jefe de Jefferies para Europa. “Los datos se
publican cada semana y las cifras nunca han variado de los 330 millones
en los que se ha situado desde la crisis financiera, cuando alcanzó un
máximo de 20.000 millones”, añade.
Algunos ven un paso en
la buena dirección. Así lo piensa Positive Money, una organización que
promueve “una economía justa, democrática y sostenible” y que opina que
ahora, al permitir al Tesoro gastar sin incrementar la deuda pública,
“los políticos se han quedado sin argumentos para justificar eventuales
recortes de gasto público cuando pase la crisis”. Sin embargo, ni
siquiera la City espera recortes de gasto cuando pase la crisis. David
Owen pronostica “un Estado más grande, mayores tasas de endeudamiento y
subidas de impuestos”.
Peter Dixon, economista sénior del
Commerzbank, opina que el Reino Unido no tendrá una recuperación en V,
sino más bien con la L de lenta. “El déficit público se reducirá de
forma más lenta de lo que pronostican las previsiones oficiales
actuales, pero no creo que eso exija otra ronda de austeridad, ni creo
que lo aceptaran los votantes”, opina.
La monetización de
la deuda no ha llegado con el coronavirus. Japón empezó hace más de dos
décadas la compra masiva de bonos del Estado y ahora posee en torno al
47%. Su ejemplo ha cundido. La Reserva Federal de EE UU no compra deuda
del Estado directamente pero sí lo hace a través de QE desde 2008. El
Banco de Inglaterra empezó el QE en marzo de 2009 como respuesta a la
crisis financiera pero ahora recurre de nuevo a ella para poder
financiar las medidas de urgencia ante el coronavirus.
Si a los 200.000
millones anunciados en marzo se unen otros 100.000 millones, el banco
estará en posesión de 745.000 millones de libras en deuda del Tesoro,
más que todos los fondos de pensiones y aseguradoras juntas, según los
cálculos de David Smith, jefe de las páginas económicas del Sunday Times. (...)
El Banco de Inglaterra rebajó los tipos del 0,75% al 0,25% el 11 de
marzo y una semana después los recortó al 0,1%, el nivel más bajo en
toda la historia de la entidad. (...)" (Walter Oppenheimer , El País, 24/05/20)
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