27.5.20

Esto no es una crisis financiera en la eurozona, es una pandemia... es óptimo (en términos de salvar vidas y reducir impacto económico) que el coste de la herramienta de contención sea mutualizado. No es una cuestión de solidaridad (constructo político de dudosa existencia en la UE)

"(...) No es una cuestión de solidaridad (constructo político de dudosa existencia en la UE), sino una cuestión de eficiencia técnica: es óptimo (en términos de salvar vidas y reducir impacto económico) que el coste de la herramienta de contención sea mutualizado.
 
Plan en dos fases

Por lo anterior es deseable separar las dos fases de la pandemia, primero contención que requiere de mutualización del coste, y luego reconstrucción que puede ser acometida por los Estados Miembros sin necesidad de mutualizar deuda. Esta separación permite maximizar los recursos en ambas fases y focalizar la negociación política en la fase de reconstrucción, que es donde más recursos se necesitarán a medio plazo. 

Por otro lado, en el contexto europeo, es óptimo diferenciar ambas fases porque ambas necesitan recursos diferentes y la financiación de los mismos requiere de instrumentos diferentes. En la primera fase, la de contención, las medidas necesarias son transferencias a los agentes afectados que compensen la pérdida de rentas. En la segunda, la de reconstrucción los países necesitan financiación de inversiones.

La primera fase necesita mecanismos de mutualización del coste y se puede y debe hacer mediante mecanismos europeos. Los fallos de diseño de la eurozona (ausencia de un banco central que actúe como prestamista de última instancia, ausencia de mecanismos que repartan los shocks mediante trasferencias de rentas) hacen que se tenga que buscar una solución funcional dentro del entramado institucional existente. Una solución podría ser la siguiente:
  • Los países afectados emiten bonos a perpetuidad e interés cero
  • El ESM compra esos bonos en el mercado primario mediante la herramienta existente (Instrumento de apoyo en el mercado primario, artículo 17 del ESM)
  • El ESM financia esa compra mediante la emisión de bonos a perpetuidad e interés cero
  • El BCE compra a través del LRTO esos bonos guardándolos en su balance a perpetuidad hasta su desaparición
Esta solución técnica de urgencia no implica transferencias de rentas entre estados, no genera endeudamiento individual, no tendría asociado riesgo moral y permitiría internalizar los costes de la contención (ver en Ayala (2020) los detalles).

La segunda fase, la de la reconstrucción, se pretende que sea una epopeya europea con fondos de reconstrucción financiados por el conjunto de la UE. Europa en realidad nunca se ha reconstruido con fondos europeos, ni en la primera, ni en la segunda guerra mundial. Han sido los estados miembros los que han financiado la construcción. Ni siquiera el Plan Marshal movilizó muchos recursos ni durante mucho tiempo, su impacto fue mayor en la reconstrucción de mercados y sistemas de pago y compensación destruidos durante la guerra que en la cantidad de transferencias realizadas de recursos realizadas desde EEUU a los países europeos.

 La presente ocasión por tanto es diferente en al menos un aspecto, el plan de reconstrucción se puede hacer desde Europa y para Europa, una diferencia sustancial respecto al plan Marshal, que fue reflejo de la política exterior de EEUU (Barnes, 1984). Europa tiene en esta ocasión las instituciones creadas y aunque los estados nación europeos saldrán de esta crisis económica y socialmente afectados, el nivel de andamiaje institucional es muy superior al de 1945.

La reconstrucción debería ser nacional, esto es, planes de reconstrucción generados en los parlamentos nacionales -que son los que tienen control democrático- y específicos al modelo político económico de cada país miembro. Antes de la crisis el mundo se enfrentaba a desafíos como la crisis climática o la digitalización. Esos desafíos que permanecen ocultos, doblados sobre los pliegues que ha producido la pandemia, y se irán desplegando a su finalización. Se sumarán por tanto a la tarea de reconstruir la devastación de la pandemia. 

Por ello han de ser los procesos democráticos de los estados miembros los que decidan cómo enfrentarlos y qué soluciones introducir, no las instituciones europeas. Para ello será necesario modificar los tratados para que las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no vuelvan nunca a entrar en vigor tal y cómo estaban y que el BCE actúe como un verdadero Banco Central comprando deuda en mercados primarios. En caso contrario, habrá que cuestionarse seriamente el proceso de integración europeo."                

No hay comentarios: