"(...) han sido pocos los estudios centrados en las consecuencias económicas
y de salud mental relacionadas con el proceso de confinamiento que
están sufriendo los ciudadanos.
Para llenar este vacío, entre el 24 de abril y el 1 de mayo llevamos a
cabo una encuesta en Italia (3.504 sujetos), España (3.524 sujetos) y
Reino Unido (3.523 sujetos). El objetivo no era otro que analizar las
consecuencias del confinamiento en los tres países en términos sociales,
económicos y de salud mental de la población.
Deprimidos, cansados y sin energía
Utilizando escalas validadas científicamente se constató que, durante
los últimos siete días, una gran mayoría de encuestados se habían
sentido deprimidos o sin esperanza, habían tenido problemas para
conciliar el sueño, habían sentido cansancio o se habían notado faltos
de energía. Las respuestas muestran que estas sensaciones están fuertemente relacionadas con la vulnerabilidad social y económica.
Situaciones como estar desempleado, vivir con más personas,
tener hijos en edad escolar en el hogar, perder el empleo y ver
reducidos los ingresos aumentaban el estrés psicológico y su impacto en
la salud mental. Por el contrario, el nivel de estrés se reducía en
caso tener un ingreso familiar relativamente más alto, tener una casa
en propiedad sin hipoteca, disponer de una superficie habitable
relativamente grande y contar con un “colchón” para pagar las facturas
durante algún tiempo.
Las estimaciones para cuantificar el alcance de los problemas de
salud mental durante este período de confinamiento nos dicen que un
promedio del 42% de la población en los tres países está en riesgo de
tener problemas de salud mental como consecuencia de la alta
vulnerabilidad social y económica. Concretamente, el 41.5% en Italia, el
41.8% en Reino Unido y el 45.8% en España.
Desacuerdo unánime con las políticas de comunicación del gobierno
Estos resultados deben leerse junto con una segunda parte del estudio
en la que se analizaron cuestiones políticas. Los datos obtenidos
destacan que más del 60% de los ciudadanos encuestados en los tres
países están de acuerdo con la declaración de que “el gobierno no
debería centrarse sólo en prevenir contagios sino también en evitar una
mayor crisis económica”.
Este consenso es igual de significativo ante la afirmación de que “el
gobierno no debería sólo comunicar a los ciudadanos qué hacer para
adherirse a las medidas de seguridad, sino explicar también claramente
como es el plan de salida”. En definitiva, se muestra claramente el
desacuerdo de los ciudadanos sobre las políticas de comunicación de los
gobiernos en los tres países encuestados.
Hasta ahora, el debate político se ha centrado en los aspectos de salud
de la pandemia, con expertos clínicos y epidemiólogos en primera línea.
Pero además del problema del contagio, hay otra emergencia que requiere
igual atención: las consecuencias económicas y de salud mental de los
ciudadanos.
El alcance del problema es tal, especialmente para las personas más
vulnerables, que los ciudadanos esperan respuestas urgentes de los
gobiernos. Esta demanda está presente en igual medida en tres países
que afrontaron la pandemia de manera muy diferente. Un detalle que,
además de confirmar la validez externa del estudio, sugiere cuán similar
es la preocupación económica que afecta el estado mental de las
personas.
Queda atrás esa primera fase en la que, comprensiblemente, las
autoridades han seguido el principio de precaución y, en consecuencia,
han priorizado la lucha contra el contagio. Lo que toca ahora es
centrarse en reiniciar la “normalidad” con un enfoque más equilibrado,
que transite desde la precaución hacia un análisis de costos y
beneficios (también para la salud mental) de las diferentes opciones
futuras que se abren ante nosotros." (Giovanni Liva, investigador de Open Evidence, The Conversation, 14/05/20)
No hay comentarios:
Publicar un comentario