"El 32% de los hogares de Estados Unidos no pudieron hacer frente al pago del alquiler o de la hipoteca en julio debido a la crisis económica desatada por el coronavirus, que tiene al país norteamericano con más de 40 millones de personas en el paro.
Según los datos de la web Apartment List,
el 13% de los hogares sólo pudieron pagar una parte del alquiler o
hipoteca mientras que el 19%, prácticamente uno de cada cinco, no
pudieron realizar ningún pago en absoluto.
No es la primera vez que emergen datos tan preocupantes sobre un derecho básico como es la vivienda. Un informe del Instituto Aspen centrado sólo en el alquiler ya alertó a mediados de junio de que al menos 20 millones de estadounidenses estarán en riesgo de ser desahuciados
cuando llegue septiembre. ¿Por qué septiembre? Porque el 31 de agosto
expira la moratoria a los desahucios fijada por la administración Trump
al principio de la pandemia. 20 millones de personas es el 6,11% de la
población de Estados Unidos, lo que equivaldría a que en España 2,9
millones de personas fueran desahuciadas al terminar agosto. Y eso sería
sin contar los desalojos por impago de hipotecas. (...)
"Los desahucios
masivos serían un desastre", alerta el informe del Instituto Aspen, que
sigue: "Tanto para los individuos como para las familias, los desahucios
provocan un daño severo y cuando se extienden en la sociedad se
producen consecuencias muy significativas para comunidades enteras e
incluso afectarían a la velocidad de la recuperación futura".
Esta amenaza de los
desahucios masivos la ha desencadenado la pandemia de coronavirus pero,
junto a ésta, hay otras aristas así como un telón de fondo igualmente
responsable de la situación. Una de esas aristas es el modelo de
cobertura sanitaria basado fundamentalmente en pólizas privadas que el
trabajador obtiene a través del empleador. En Estados Unidos, antes de
la crisis del coronavirus, había más de 40 millones de personas sin
seguro médico o con uno muy malo.
Con los niveles de desempleos
disparados por la pandemia, esta cifra supera los 60 millones. Esto
significa, que personas en el paro tienen que asumir el coste de sus
pólizas médicas o, si no, de las facturas en el caso de que necesiten de
atención sanitaria. Es un gasto más que se añade a la hipoteca o
alquiler, la factura de la compra y a la deuda o los gatos generales de
esa persona o familia.
Y ése es, de hecho, el telón de fondo: un sistema económico basado en el endeudamiento. Según los datos de un informe de la Reserva Federal
publicado en febrero (antes de declararse la pandemia), la deuda de las
familias estadounidenses ascendía a 14,15 billones de dólares, la cifra
más alta de la historia. Es decir, una media de 43.272 dólares por
ciudadano (37.930 euros). De esa cifra total, las hipotecas suponían
9,56 billones de dólares mientras que la deuda por estudios ocupaba el
segundo lugar con 1,51 billones, cifra que también supone un máximo
histórico. (...)" (Manuel Ruiz, Público, 18/07/20)
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