28.7.20

Dónde recortar el gasto antes de tocar las pensiones... existen nada menos que 5.342 entes de 21 tipos diferentes. ¿Cuáles son necesarios y cuáles prescindibles?

"Como diría El Cigala (versión José Mota), ya está llegando el dinero de Bruselas, ya estamos hablando de recortar pensiones¿A quiénes les va a tocar esta vez apretarse el cinturón? El dinero que llegue de Bruselas para salir de la ruina de la pandemia no lo podrá manejar la coalición Pedro&Pablo a su capricho, habrá que meter tijera en el gasto público

 Como el Estado no va a dejar de pagar la deuda, al hablar de ajustes las miradas se posan sobre las pensiones y la nómina de los funcionarios. ¿Y si antes de meter mano a los jubilados o al funcionariado empezamos por el sector público, altos cargos incluidos?


Los defensores acérrimos del statu quo desprecian lo anterior diciendo que es el chocolate del loro. Vale, pues ese chocolate se llama 5.342 entes del Sector Público Institucional, más de 3.100 millones en sueldos de cargos públicos de las CC.AA., 259 altos cargos en el gobierno de Sánchez, 343 altos cargos en la Generalitat de Cataluña260 en la Junta de Andalucía130 en la Generalitat Valenciana con 20 asesores para su presidente, etc., etc.


El ahorro por ajustar las administraciones públicas a la dimensión estrictamente necesaria no nos sacaría de pobres, pero como nunca se ha hecho desconocemos sus efectos prácticos en el orden económico y social. Veamos de qué se compone el primer trozo del “chocolate del loro“, el del Gobierno con la Administración General del Estado. Al llegar Sánchez a la Moncloa, multiplicó su equipo y le aplicó unas subidas del 20 al 40%, quedando los sueldos tal como recoge el Excel a continuación.

A31 de diciembre pasado en la Administración General del Estado (AGE) había 666 altos cargos. Los de ahora aún no son oficiales, pero con el macrogobierno de 22 ministros de Sánchez&Iglesias que aparece en estas veinte páginas del BOE, los puestos del Ejecutivo se han incrementado un 25%, elevándose a 259, con 50 subsecretarios y 135 directores generales. 


Al servicio del presidente en Moncloa hay 26 agraciados sin bajar ninguno de los 100.000 €, aunque Sánchez gane 83.080,02 €.  Las retribuciones de los miembros del gobierno de coalición se componen de muchas variables, con una horquilla que va de los 53.000 euros básicos de un director general a los más de 120.000 de ciertos secretarios de Estado.



En el capítulo de retribuciones de los cargos políticos de las comunidades autónomas aparece uno de los mayores bocados del chocolate del loro, más de 3.000 millones de euros. Los gobiernos regionales no ofrecen de manera uniforme su relación de altos cargos, pero en los portales de transparencia se descubre que son unos 2.300 (sin datos precisos sobre tres comunidades) que al cabo del año nos salen por un pico aproximado de 3.124.467.200 €. La opinión pública no vería descabellado que se apretaran el cinturón quienes pertenecen a tan bien retribuido grupo de servidores públicos.


Hay singularidades como la del País Vasco, uno de los territorios con menos población y extensión, que se alza con el mayor número de cargos públicos, nada menos que 400, de los que 286 son puestos de confianza del gobierno de Vitoria con sueldos de 71.196 a 103.497 € . No se queda atrás Cataluña, con 343 y  unos sueldos más que sobresalientes sobre el conjunto del Estado: de los 87.456,36 de un director general a los 115.500 de los consejeros o 153.343 del president de la Generalitat. En la Junta de Andalucía, comunidad de mayor tamaño y población, las retribuciones oscilan entre mínimo de 49.000 y máximo de 70.000 euros anuales.


Bajando al escalón municipal, se satisface la curiosidad sobre lo que ganan los alcaldes echando un ojo a las 127 páginas elaboradas por el Ministerio de Política Territorial con datos de 2018. Entre esa legión de regidores emerge la figura de Adelaida Colau, la más infrarroja de los ayuntamientos españoles, que este año se embolsa 100.000 eurosni uno más ni uno menos


También se va una pasta en las percepciones de los presidentes de las 48 Diputaciones provinciales, forales y Cabildos, según datos del mismo ministerio y del mismo ejercicio. Ninguno anda por debajo de los 60.000, destacando los presidentes/as de las diputaciones de Vizcaya y de Barcelona, que superan los 100.000 euros.


El dichoso chocolate del loro se dispara exponencialmente al fijarse en el magma de entes públicos de diversa dependencia: los de la AGE, de las Comunidades Autónomas, de las Diputaciones, de los Ayuntamientos, y de diferente naturaleza: entidades públicas empresariales, organismos autónomos, fundaciones, consorcios, agencias, sociedades mercantiles…  Sin entrar en la cantidad de directivos y enchufados en esas entidades con sus balances,  retribuciones, gastos, etc., resulta ilustrativo constatar la cantidad, distribución territorial y cometidos de esos organismos. Los hay necesarios, convenientes, superfluos e inútiles, todos controlados por el mando político correspondiente.


De entrada, el Inventario del Sector Público Institucional tiene clasificados nada menos que 5.342 entes de 21 tipos diferentes. ¿Cuáles son necesarios y cuáles prescindibles? Eso es un arcano que no lo aclaran ni sus beneficiarios, todos a costa del dinero público. De los 5.342, hay 452 de la Administración General del Estado y otros 1.946 (se dice pronto) de las comunidades autónomas. Averiguar los del resto de administraciones o instituciones es para nota. Si se metiera tijera en ese maremágnum de organismos para aligerar las arcas públicas, seguro que las masas no se echaban a las calles a protestar.


Finalmente, no deben perderse de vista las estructuras del Legislativo propiamente dicho y en sus niveles inferiores. Los diputados y senadores que tienen en sus manos las normas para adelgazar las administraciones reduciendo el gasto, desempeñan una magra labor en el Congreso como individuos sin iniciativa que obedecen la voz del pastor del rebaño, o con inutilidad de facto en el Senado


Eso tiene una correspondencia en números: los diputados nos salen por 60 millones al año entre sueldos, personal a su servicio y gastos corrientes. En el Senado las retribuciones suman 15.624.450 € y más de 12 en gastos corrientes, unos 28 millones más o menos. A dichas cantidades habría que añadir las de los parlamentos regionales, corporaciones provinciales y municipales,  dando un total que no parecerá una tontería a los ojos del pueblo soberano.


Si de Bruselas viene el tío Paco con las rebajas, si los gobernantes, parlamentarios y cargos públicos en general están necesitados de autoridad moral dando ejemplo de esfuerzo solidario y  si la caída del PIB en 2020 va a ser de entre un 11,6% y un 14,0%, ¿no podrían reducir al menos en un 10% sus retribuciones y los gastos de las instituciones que ocupan?, ¿no podrían aligerar estructuras hinchadas, suprimir organismos superfluos y, con ellos, costes inútiles? Se les miraría con otros ojos, y comprobaríamos que lo del chocolate del loro es una expresión tramposa para encubrir un despilfarro improductivo."             (Fernando García-Romanillos, Crónica Popular, 26/07/20)

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