3.7.20

En España no había sistemas de información preparados para hacer frente a la pandemia: “Se han tenido que corregir, validar y optimizar sobre la marcha”... “Ha sido un desastre”... la detección temprana fracasó en febrero... los servicios de salud pública de las comunidades alimentaban el sistema con mucho retraso... a finales de marzo tres comunidades no habían notificado ni el 20% de sus casos conocidos (Galicia, País Vasco y Cataluña)

"El 18 de marzo un español aparecía en una base de datos de infectados por coronavirus: era el paciente 217, un estudiante de 22 años que había sido hospitalizado… en Singapur. 

El país asiático ofrecía esos y otros detalles caso por caso, mientras en España no se habían publicado todavía ni los totales por edad. La historia apareció en EL PAÍS y a los tres días el propio paciente 217 contactó al diario desde una red social: “Hola. Soy el español que dio positivo del coronavirus al volver de España a Singapur”.
Es un ejemplo del mundo futurista que ya está aquí, aunque no en todos los lugares por igual: el manejo de información de algunos países asiáticos ha sido una demostración de modernidad —para bien y para mal—, mientras que España y algunos vecinos seguían en el siglo pasado.

“La gestión de la información y los datos estadísticos han sido un gran problema durante esta pandemia en España y en Europa”, resume Helena Legido-Quigley, experta en sistemas de salud y profesora asociada de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Es un juicio similar al de Clara Prats, investigadora de biología computacional en la UPC: “Todos los países europeos han tenido que lidiar con problemas parecidos, algunos más graves que otros”. 

De España destaca que no hubiese sistemas de información preparados: “Se han tenido que corregir, validar y optimizar sobre la marcha”. Ángela Bernardo, periodista científica en Civio, cree que “la gestión de información y su comunicación se ha revelado como una debilidad”, y Saúl Ares, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, piensa que “ha sido un desastre”.  (...)

A continuación sigue un repaso de los problemas vividos en España con la gestión de datos. Muchos son compartidos con otros países.

1. Colapso de los sistemas de detección y control

En España la detección temprana fracasó en febrero. El origen de los problemas fue consecuencia de un protocolo demasiado estrecho: hasta el 25 de febrero solo se permitió hacer pruebas de covid-19 a personas que hubiesen venido de Wuhan, lo que hizo imposible detectar los contagios locales que ya estaban produciéndose. A finales de mes el protocolo se flexibilizó, los positivos afloraron deprisa y los sistemas de vigilancia epidemiológica se vieron rápidamente superados.

El mejor ejemplo es SiVies, la plataforma informática del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) donde las comunidades tenían que notificar individualmente cada caso, con información de la edad del paciente, su lugar de residencia, sus síntomas, etcétera. Ese sistema perdió el tren de la epidemia muy pronto: el día 9 de marzo solo se habían notificado 140 casos de casi 1.000 conocidos (el 14%) y el día 16 apenas le constaban 700 de 10.000 en toda España (8%).

Los servicios de salud pública de las comunidades estaban alimentando el sistema con mucho retraso. A finales de marzo, según información de Maldita.es, había tres comunidades que no habían notificado al SiVies ni el 20% de sus casos conocidos (Galicia, País Vasco y Cataluña) y una de las más golpeadas no había reportado ni uno (Castilla-La Mancha). (...)

2. Sanidad no usa una base de datos

El centro de coordinación o CCAES, que dirige Fernando Simón, ha centralizado los datos que ofrece el Ministerio de Sanidad sobre contagios, hospitalizados, ingresos en UCI y fallecimientos. Pero su gestión durante meses ha parecido artesanal: recibían cada día las cifras agregadas de cada comunidad y luego las resumían en unos informe diarios en formato PDF, que son un puñado de hojas de papel.

El sistema se montó sobre la marcha. No se integraron sistemas de información existentes, sino que el 15 de marzo el Ministerio pidió a través del BOE que las comunidades le reportasen “en el intervalo entre las 20h y las 21h” media docena de indicadores generales y agregados.

La orden se rectificó un mes después para hacer aclaraciones. Durante semanas los datos de hospitalizados y UCI habían sumado cosas diferentes según la comunidad: Madrid, Cataluña, Castilla La Mancha y Galicia reportaban las personas ingresadas en ese momento, mientras que el resto daban el total de ingresos hasta esa fecha. La confusión no se detectó hasta el 2 de abril y no se subsanó hasta final de mes.  (...)

La información que recibía y comunicaba el CCAES era un resumen a vista de pájaro que sumaba juntos todos los casos de una comunidad. No es hasta el 12 de mayo que el ministerio pidió información individualizada a través del BOE. Desde ese día exige que las unidades de salud pública le reporten los detalles caso por caso a través del SiViEs, “de manera que pueda realizarse la detección precoz”. No está claro cuándo empieza a fluir esa información hacía el ministerio, pero comienza a publicarse a finales de mayo con una transición problemática.   

3. Una semana negra para los datos oficiales

El cambio al sistema con datos individuales eran potencialmente positivo, pero la transición ha sido un desastre. La mejor prueba es que ni el ministerio ha podido adaptarse: su panel de “Situación de Covid-19” dejó de actualizarse el día 21 de mayo y ha estado parado hasta el 10 de junio. Todavía esta semana seguía sin recuperar las cifras de hospitalizados, UCI y fallecidos.

La interrupción ha dejado a ciegas a muchos investigadores.  (...)

Susanna Manrubia, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC): “Los datos llegaban tarde, y luego descubrimos que además llegaban mal. El cambio de criterios en el último mes y pico, y la desaparición de unos 2.000 muertos, ha sido la puntilla”.

El otro gran contratiempo llegó con las cifras de fallecidos. Durante semanas el informe diario ha reportado un total falso. El 27 de mayo apareció una columna que se llamaba “total fallecidos”, pero que no era un verdadero total. Una nota al pie explicaba que solo se sumaban “de forma diaria los casos en los que consta como fecha de fallecimiento la del día previo”.

 No tenía sentido. Las muertes tardan varios días en conocerse y ese proceder convertía la cifra en una subestimación permanente. Si hoy se conoce una muerte de anteayer, no se sumaría al total. El propio Fernando Simón corroboró en rueda de prensa que así era.

Este periódico denunció la confusión. Poco después el diario británico Financial Times dedicó un artículo a los “fallidos datos” de España, y al final los problemas se hicieron evidentes: la semana del 27 de mayo al 3 de junio, ese “total” se incrementó solo en 10 muertes, aunque el mismo informe decía que al ministerio le constaban 63 muertes de los últimos siete días.

El falso total ha provocado un caos evitable. Alrededor del 3 de junio hubo días en que se sumaron cero muertos, aunque la cifra semanal seguía observando al menos cinco o seis diarios y ahora sabemos que hubo 20 o más. Era un error llamar total a algo que no lo era. Y era engañoso enfatizar las muertes del día anterior, si el 90% no se conocen tan pronto. Fernando Simón reconoció esos problemas, pero la confusión era evidente y hasta el presidente Pedro Sánchez acabó dando la cifra errónea de cero fallecidos.

Se ha levantado un debate hiperbólico que tiene una respuesta sencilla: el Gobierno no esconde los muertos, pero tampoco los comunica claramente. No los oculta, porque si sabemos que hay un exceso de 40.000 o 50.000 muertes en los registros civiles es precisamente porque esa información la publican ahora el INE y antes el CNE. Pero a la vez es evidente que las cifras no han sido claras.(...)

 Otra incógnita han sido los esfuerzos de rastreo en cada comunidad autónoma. Se supone que era una labor básica para evitar rebrotes, pero hasta principios de junio no se publicó ninguna información: ignorábamos el número de rastreadores, cuántos contactos se identificaban por infectado o cuántos daban positivo. Las únicas cifras sobre rastreo se publicaron a partir del 5 de junio, en días contados y sin desglosar ni por comunidades.  (...)

Conclusiones. Fallaron los sistemas de información

- Los sistemas de información nacionales se han demostrado limitados  (...)

- Han faltado recursos en salud pública. Los servicios de las comunidades se vieron rápidamente superados en sus tareas de vigilancia y control. Ha faltado personal, especialmente en el rastreo de contactos. Además es posible que ese personal haya tenido que suplir con trabajo manual las carencias en sistemas de información.

- Quizás falten profesionales con perfiles cuantitativos, especialistas en datos. También cultura de transparencia. Algunos de los problemas con la gestión no tienen sus raíces en la falta de recursos: publicar un CSV es tan fácil como publicar un PDF.

Recomendaciones

 (...) - Los expertos consultados dan algunas pistas. “Es el momento de definir protocolos y de poner medios para su implementación”, dice el investigador Saúl Ares. “Ante una epidemia la recogida de datos (en hospitales, residencias, registros civiles, etcétera) debe ser exhaustiva; su transmisión a las administraciones, rápida y fiable; su publicación, inmediata, transparente, centralizada y en formatos que permitan hacer un tratamiento a informático racional”.

- También sugieren la creación de nuevos organismos. El epidemiólogo Miquel Porta cree que “tiene que haber una agencia de Estado de salud pública, que trabaje en red en problemas que son sistémicos”. Desde el CSIC, Diego Ramiro sugiere que la producción de estadísticas de salud recaiga en un organismo especializado similar al INE: “Centrado en la producción y no en la investigación, lo que agilizaría que los datos estén disponibles”.

- Por último, cabe preguntarse si habrían ayudado las famosas “oficinas del dato”, unidades dentro de la administración con expertos que sepan recogerlos, analizarlos y comunicarlos.(...)"           ( Kiko Llaneras, El País, 21/06/20)

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