"El uso recurrente del término “frugal”,
sinónimo de sencillo, sobrio, mesurado… para definir a Holanda,
Irlanda, Luxemburgo… países
que comparten la ventaja comparativa que les aporta su especialización
en un
tipo de economía financiera y rentista, típica de paraísos fiscales,
denota el
éxito en la imposición de un marco ideológico favorable a determinados
lobbies
muy poderosos.
Esa manipulación del
lenguaje pretende ocultar su capacidad de apropiarse de rentas obtenidas
de los escasos recursos de países periféricos de Africa, Oriente Medio y
la India, no solo de los países del sur de Europa. Era en todas esas
periferias de donde Appel había extraído los beneficios causantes de la
reclamación de la UE por 10.000 M€ que el Tribunal Europeo ha desechado.
A
pesar de ello, las “nuevas cigarras” han construido un relato que les
hace presentarse como hormigas ahorradoras, justificando una nueva forma
de usura que envuelve los comportamientos ociosos en el rigor
calvinista. Expertos en imponer sus criterios sobre los de la actividad
productiva, están a punto de volver a ganar la batalla de los consensos
dominantes.
Luxemburgo, el primer paradigma
de la frugalidad, es una economía que ha hecho su particular cambio de modelo
productivo sin mover un dedo: si en los
noventa su PIB dependía de la siderurgia como motor de crecimiento pasó, a base
de reducir impuestos, a centrarse en el pujante sector
financiero, que en 2016 representaba el 26% de su PIB el mejor
símbolo de la sencillez de su “aparato productivo”. (...)
En realidad la “crisis de
deuda del sur” es simplemente el anverso de los “paraísos fiscales del norte”. Nuestro
fracaso es no ser capaces de evidenciar esa conexión de forma sistemática.
Holanda
perjudica a España con su política fiscal en alrededor de 1000 M€ al
año que son los ingresos fiscales eludidos solo en firmas
estadounidenses. Si acumulamos el expolio fiscal producido desde la
crisis del 2008, se obtiene una cifra de 10.000 M€ que es,
aproximadamente, el valor de la cuota de riesgo que tendría que asumir
Holanda, un 7% del PIB de la UE€, si se nos concediera un crédito de
120.000 millones de €. Nuestras necesidades financieras futuras han sido
amortizadas, por anticipado, por sus lógicas de rapiña fiscal.
Ese
mismo planteamiento se puede generalizar respecto al conjunto de
“países frugales”. Según cálculos de la Comisión Europea, la UE pierde
más de 35.000 M€ de ingresos al año por elusión del Impuesto de
Sociedades. En el caso de España, el agujero fiscal estimado
ronda los 2.500 M€ al año, es decir 25.000 M€ en los últimos 10 años.
Ese importe es ya el pago anticipado de todos los intereses que debería
pagar España en los próximos diez años por un préstamo de 120.000 M€.
El producto de
los trabajadores españoles y de la mayoría de los países europeos es
sistemáticamente ninguneado mientras engrosa las rentas ficticias de un pequeño
grupo de países pequeños. Todas los parámetros económicos europeos, desde el
PIB hasta la productividad está distorsionados por las mismas razones.
Según
la Comisión Europea, Luxemburgo, Reino Unido y Suiza atraen la riqueza
europea de los gigantes digitales. En concreto, las multinacionales
localizaron 271.000 M$ de beneficios en estos países con los que
hincharon sus cifras de PIB, dejando para el resto de países de la UE la
ridícula cifra de 102 M$.
En Irlanda
las empresas consiguen 8 dólares de beneficios por cada dólar pagado en
salario. Ese valor añadido contable distorsiona las cifras oficiales de
productividad por empleado hasta límites ridículos. Irlanda tenia una
productividad por empleado en 2016 de 106,5 M€, casi el doble de la
alemana que es de 58,5 M€. La productividad de “sus trabajadores” se
dispara un 33% en los 5 años habidos entre 2011 y 2016, mientras
la alemana lo hace un escaso 1,2%.
El PIB de Irlanda,
evidentemente hinchado por sus políticas fiscales diseñadas para atraer a
las corporaciones tecnológicas era de 307.000 M€ en 2016. Tanto es así
que su Oficina Estadística decidió devaluarlo un 30% en 2017. Poco
es. Si su productividad contable se ajustara a la real (y ésta fuera
como la de Alemania) su PIB debería ajustarse a la baja un 84% hasta
167.000 M€.
Recuperando
la memoria de la crisis del 2008 y cómo nos torcieron la muñeca
Noam
Chomsky nos enseña que la historia se nutren de los consensos
dominantes y estos se construyen de los mensajes que se imponen desde
los medios de comunicación de influencia global. No deberíamos olvidar
nunca las lecciones de la crisis del 2008.
El
desplazamiento de la responsabilidad sobre sus orígenes fue la mayor
operación de distorsión de la realidad conocida hasta el momento (aunque
lo de “las armas de destrucción masiva” tampoco estuvo mal). Cuando se
hizo patente que el origen de la crisis se encontraba en EE.UU, el
centro financiero del mundo, y, subsidiariamente, en la City londinense,
se hizo indispensable desplazar el foco de atención (y el pánico
político) fuera de los países anglosajones: primero hacia los países
centrales europeos y, luego, hacia los países del sur.
Aunque
el primer diagnóstico no pudo evitar centrarse en las subprime y otros
productos tóxicos emitidos desde EE.UU y comercializados por los bancos
de Alemania, Holanda e Inglaterra, pronto se inició una gran campaña de
dispersión de responsabilidades (todos somos culpables) que, en seguida,
sacó el foco de la banca privada para trasladar el peso a los estados,
el sector público y a los ciudadanos que “vivieron por encima de sus
posibilidades”
El
uso de tópicos y estereotipos muy asentados en la lógica etnocentrista se
convirtió, una vez más, en un mecanismo extremadamente eficaz en la batalla de
las opiniones públicas. El acrónimo PIGS (“cerdos”referidos a Portugal,
Italia, Grecia y España) es relanzado en 2008 por medios anglosajones de
prestigio, desde Newsweek a Wall Stret Journal mientras el Frankfurter se
destacaba como correa de transmisión de los halcones alemanes en beneficio de
la austeridad impuesta.
El título racista (“Pigs in muck” es decir, “cerdos envueltos en barro”), con el que el Finantial Times encabezaba una crónica publicaba en septiembre de 2008
acaba siendo determinante en la construcción de estereotipos utilizados
por la extrema derecha en Holanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca…
contra los vagos y ociosos del sur. Su uso se multiplica por tres entre
2008 y 2010 y desborda la red como símbolo de un nuevo consenso
prefabricado.
La
actuación de esos medios globales de referencia fue decisiva para aplicar
ajustes implacables a los acreedores y derrotar políticas nacionales de
resistencia en los países del sur, entonces gobernados por
socialistas (Grecia, Portugal, España), contribuyendo a desestabilizarlos
políticamente fomentando la crispación interna hasta cortejar la hecatombe.
Todo
ello acaba adobando de desprecio las debilidades reales o ficticias de
las economías periféricas en un juego de profecías autocumplidas. (...)
Es hora de ponerse serios. No queda otro remedio que explorar el artículo 116 del Tratado de Lisboa que permitiría sortear la unanimidad en el Consejo y abrir un expediente para declarar paraísos fiscales a los países rentistas que se presentan como frugales."" (Ignacio Muro, Economistas frente a la crisis, 20/07/20)
Es hora de ponerse serios. No queda otro remedio que explorar el artículo 116 del Tratado de Lisboa que permitiría sortear la unanimidad en el Consejo y abrir un expediente para declarar paraísos fiscales a los países rentistas que se presentan como frugales."" (Ignacio Muro, Economistas frente a la crisis, 20/07/20)
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