Me desespera ver que las CCAA no están contratando a muchos más rastreadores. Da igual lo que cueste contratar a muchos ratreadores. Otro confinamiento costará 1.000 veces más.
Contratar rastreadores es la mejor oportunidad de inversión que tendrán jamás las CCAA. Sólo en términos económicos, otro confinamiento costaría miles de millones de euros. Si evitas ese confinamiento contratando a unos cuantos rastreadores, su rentabilidad es casi infinita.
2:50 p. m. · 15 jul. 2020
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mnbrot @mnbrot
En respuesta a @pmarsupia
El otro día en el Diario Vasco reportaje sobre los 11 (ONCE!) rastreadores en Euskadi. Tienen hoy 60 nuevos casos que rastrear. Estamos apañados.
Pablo Gabandé @PabloGabande
Pero la culpa recaera sobre los ciudadanos, nos dicen q nos pongamos mascarillas todo el dia, en espacios cerrados, abiertos, 24 horas... Pero... Lo de rastrear, analizar, contratar mas medicos, mas plazas ucis... Todo eso ya pa mañana...
Manuel Jiménez @CrazyFeelingFB
En respuesta a @pmarsupia y @eponsf
Ahora que ya no hay “mando único” descubriremos que el problema no es de tal o cual partido, sino que LOS POLÍTICOS (en general) demuestran ser unos inútiles que no saben hacer otra cosa que cobrar el sueldo y culpar a otros de sus propios errores.
"El misterio de Madrid: por qué con tantos casos tiene solo cuatro brotes.
Madrid notifica cada día más positivos de coronavirus que la mayoría de las comunidades,
pero en la lista de brotes está a la cola. Es una clasificación no
oficial, ya que el Ministerio de Sanidad no la da a conocer; la
confeccionan los medios conforme reciben información de los Gobiernos
regionales.(...)
Lo que podría parecer una buena noticia, la de que no hay brotes, es en realidad mala: la Comunidad no consigue completar un rastreo lo suficientemente profundo como para encontrar vínculos entre los positivos. Se produce un goteo constante de diagnósticos en hospitales en personas que van a operarse, de trabajadores de empresas que hacen cribados, sanitarios... Pero después no se encuentran contactos que configuren lo que oficialmente se califica como brote: tres o más casos con vínculos fuera del ámbito familiar o uno solo en residencias de ancianos.
La Consejería de Sanidad argumenta que los casos son de
carácter familiar y leves. Esa sería la razón por la que hay tan pocos
brotes, porque no responden a la definición. Pero esto no explica quién
contagió a esa familia. Según varias fuentes consultadas, tanto de
atención primaria como hospitalaria y de los servicios de salud pública
de la propia Comunidad, eso se debe a que los rastreadores no dan abasto.
Llegan
tarde y no disponen del suficiente tiempo para hacer su trabajo en
profundidad. Es algo que sucede en mayor o menor medida en toda España:
por cada positivo se rastrea una media de cuatro contactos, cuando, según Helena Legido-Quigley, experta en salud pública, en otros países ese promedio es de 14. Los números de Madrid demuestran que aquí el problema está agravado.
Existe, al menos, una segunda objeción al argumento de la
Comunidad: ¿no ha habido ni un solo contagio en residencias de ancianos?
Si de hecho lo hubiera, habría que considerarlo como brote. Sin
embargo, y aunque la consejería reconoce que tiene nuevos diagnosticados
en estos centros en los últimos 14 días, no informa de ellos como tales
ni aporta más datos. “Nosotros reportamos al ministerio todo lo que hay
que reportar”, afirma un portavoz.
De los 762 casos en los últimos 14 días en Madrid —según el ministerio; son 588 según la Comunidad,
una discrepancia que no aclara ninguna de las dos Administraciones—,
solo se ha conseguido agrupar 23 confirmados con pruebas PCR en cuatro
brotes, en los que se vigila a 103 contactos estrechos. (...)
Varios médicos de atención primaria y hospitales de la Comunidad de Madrid creen que el problema no está ya tanto en la capacidad de diagnóstico como en la de rastreo. “La tardanza en el rastreo dificulta el establecimiento de la condición de brote al difuminar el recuerdo de la persona de los lugares donde ha estado y dificulta el seguimiento. En mi centro de salud hemos documentado que Salud Pública puede demorarse hasta una semana en contactar con el paciente para el estudio de contactos”, asegura Javier Padilla, médico de atención primaria. (...)
“Yo creo que la situación es clara: no se está haciendo la labor de detección y seguimiento correspondiente ante la falta de personal para ello. Por lo tanto, no se identifican como brotes cuando, en realidad, los hay”, dice uno de esos profesionales. Todos redirigen el problema hacia el mismo lugar: Salud Pública.
Madrid, con una plantilla mermada en este ámbito desde hace años, prometió un refuerzo de 400 profesionales cuando el ministerio obligó a apuntalar este departamento y el sistema de atención primaria para avanzar en la desescalada.
Después rebajó esa promesa a 172. A mediados de julio, los 400
sanitarios inicialmente comprometidos son, en realidad, alrededor de 30
personas. (...)" (Pablo Linde, Isabel Valdés, El País, 16/07/20)
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