"(...) Una
de las lecciones de Snyder fue: “Desconfía de las fuerzas
paramilitares”. Escribió: “Cuando las fuerzas paramilitares partidarias
de un líder se entremezclan con la policía y las fuerzas oficiales, ha
llegado el final”. En 2017, la idea de agentes no identificados vestidos
con camuflaje que se llevaran a personas de izquierda en plena calle
sin órdenes de aprehensión podría haber parecido como una fantasía
febril de resistencia. Ahora está ocurriendo.
Según una demanda legal
presentada el viernes por la fiscala general de Oregón, Ellen
Rosenblum, agentes federales “han usado vehículos particulares para
manejar por el centro de Portland, detener a manifestantes y subirlos a
los vehículos sin identificación de los agentes” desde al menos el
martes pasado. Los manifestantes no son arrestados ni se les dice por
qué están siendo retenidos.
No hay
manera de conocer la afiliación de todos los agentes —han usado
uniformes militares con parches que solo dicen “Policía”—, pero The New
York Times reportó que algunos de ellos son parte de un grupo de la Patrulla Fronteriza “que normalmente se encarga de investigar a organizaciones de contrabando de droga”. (...)
En Portland, vemos cómo luce una ocupación como esa. Oregon Public Broadcasting reportó el caso de Mark Pettibone, de 29 años,
que el miércoles pasado fue detenido en la calle por hombres no
identificados, subido de manera apresurada a una miniván sin distintivos
de ninguna agencia de seguridad y llevado a una celda en la corte
federal. Finalmente, fue liberado sin saber quién lo secuestró. (...)
Existe algo particularmente aterrador en
el uso de los agentes de la Patrulla Fronteriza en contra de los
disidentes estadounidenses. Después del ataque contra los manifestantes
cerca de la Casa Blanca el mes pasado, los militares rechazaron los
intentos de Trump de usarlos en contra de los ciudadanos. Los policías
de muchas ciudades están dispuestos a violentar a los inconformes, pero
ellos están bajo el control de las autoridades locales. Por el
contrario, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su
sigla en inglés) de Estados Unidos está bajo el control de la autoridad
federal, tiene líderes que son devotos fanáticos de Trump y está saturada de políticos de extrema derecha.
“No
me sorprende que Donald Trump eligió a la CBP para que fuera a Portland
e hiciera esto”, me dijo Joaquin Castro, representante demócrata de
Texas. “Ha sido una agencia muy problemática en términos de respetar los
derechos humanos y la ley”.
Es verdad que la
CBP no es una milicia extragubernamental y por ello podría no encajar
de manera precisa en el esquema que Snyder presenta en Sobre la tiranía.
Sin embargo, cuando hablé con Snyder el lunes, sugirió que la
distinción no es tan significativa. “El Estado tiene permiso de usar la
fuerza, pero el Estado tiene permiso de usar la fuerza conforme a las
reglas”, dijo. Estos agentes, al operar fuera de los papeles que
normalmente desempeñan, se comportan, de manera evidente, sin ley.
Snyder
señaló que la historia de la autocracia ofrece varios ejemplos de
agentes fronterizos usados en contra de enemigos del régimen.
“Esta
es una forma clásica en que la violencia ocurre en regímenes
autoritarios, ya sea en la España de Franco o en el imperio ruso”, dijo
Snyder. “Las personas que están acostumbradas a cometer violencia en la
frontera luego son traídas para cometer violencia contra personas en el
interior”.
A Castro le preocupa que debido a que los agentes no se identifican a sí mismos, grupos de extrema derecha podrían fácilmente hacerse pasar por ellos para ir en contra de sus enemigos de izquierda. “Se vuelve más probable entre más se use esta táctica”, dijo.
El viernes, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tuiteó sobre lo que pasa en Portland:
“Trump y sus ‘stormtroopers’ [tropas de asalto] deben ser detenidos”
(en una posible referencia a las Camisas Pardas que ayudaron al ascenso
al poder de Adolf Hitler). No mencionó qué planea hacer el Congreso para
detenerlos, pero la Cámara de Representantes pronto votará en torno a
un proyecto de ley de asignaciones de seguridad nacional. Las personas
indignadas por las tácticas de Estado policiaco del gobierno deberían
exigir, como mínimo, que el Congreso retenga el financiamiento del
departamento hasta que esas tácticas sean detenidas. (...)
Trump ha establecido que sus aliados,
como Michael Flynn y Roger Stone, están por encima de la ley. Lo que
ocurra ahora nos dirá cuántos de nosotros estamos por debajo de ella."
(Michelle Goldberg ha sido columnista de Opinión desde 2017.The New York Times, 22/07/20)
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