"Los pasados días 17, 18, 19 y 20 de julio han sido testigos de unas
maratonianas jornadas perfectamente dramatizadas por los jefes de
gobierno europeos y magnificadas por los medios de comunicación en las
que pareciera que se refundaba la Unión Europea (UE), se modificaba la
política económica de la misma y se salvaba del abismo a los países del
sur gracias al Fondo de Reconstrucción. (...)
Una buena síntesis de lo sucedido en el Consejo Europeo la dio el eurodiputado Miguel Urbán al afirmar que “los
hombres de negro se visten de gris oscuro. No hay relato que esconda
que estamos ante un acuerdo totalmente insuficiente, sin eurobonos,
cargado de condicionalidades y que no modifica ni un ápice la estructura
económica neoliberal de la Unión Europea (…) este acuerdo no solo no
está a la altura de las necesidades reales de una economía europea
golpeada por la pandemia, sino que además sienta las bases para los
futuros recortes de derechos y contrarreformas que pagarán las clases
populares”. (...)
Pero la pandemia también ha puesto en evidencia la crisis de la
construcción de la Unión Europea, la desigualdad existente en su seno,
la persistencia y agudización en su seno de las pulsiones a favor del
Estado-nación como si de una categoría universal y eterna se tratase y
la incapacidad de sus estructuras institucionales formales (Parlamento,
Consejo Europeo, Comisión y BCE) e informales (Eurogrupo) para responder
de forma eficaz y coordinada ante la crisis sanitaria, económica y
social sobrevenida.
Pero también puso de relieve la inoperancia de las
reglas de oro del ordoliberalismo hegemónico por lo que tuvo que
suspenderse provisionalmente la aplicación del Pacto de Estabilidad en
lo referente a la contención estricta al déficit fiscal y los niveles de
endeudamiento público. (...)
¿Por qué los dos principales líderes de la UE, Emmanuel Macron y Angela
Merkel, no solo aparcan sus ambiciosas agendas liberalizadoras e
impulsan gigantescos planes de ayudas públicas a las empresas en sus
países? Simplemente porque ven descender peligrosamente en números rojos
sus PIB nacionales en primer lugar y porque intentan salvar sus
posiciones políticas frente al auge de sus ultra-derechas. Digamos que
se han hecho neokeynesianos coyunturales en espera de mejores tiempos
sin que haya mediado un replanteamiento de fondo.
(...) ¿por qué de pronto recurren a movilizar importantes sumas hacia los
diversos países, permiten una forma elemental de mutualización
comunitaria de la deuda y buscan fórmulas de control sobre los gobiernos
comunitarios receptores de subvenciones o préstamos menos agresivas
pero efectivas que las de la Troika en Grecia, Portugal y de forma
clandestina en el Reino de España? Simplemente porque desde la pasada
década existe una desafección creciente de la ciudadanía hacia la UE,
cuya máxima expresión fue el Brexit, pero que se manifiesta con el
fortalecimiento del nacionalismo xenófobo en la mayor parte de países y
su presencia en los gobiernos de algunos.
Esa desafección provoca el
riesgo de deslegitimación de toda la arquitectura comunitaria y ello
pondría en riesgo los intereses estratégicos del capital alemán
principal beneficiario del mercado único y de la división del trabajo
entre países existente en el seno de la UE. Y todo ello sumado a una
Italia con niveles de deuda insostenible y una España sin recursos.
Para la canciller alemana era preciso taponar la hemorragia de
credibilidad de la UE e intentar ganar tiempo. Además, ha intentado
anticiparse para paliar en lo posible los efectos más lacerantes de la
crisis social e intentar minimizar el riesgo de una oleada de luchas
obreras y juveniles en la mayor parte de países. (...)
El primer objetivo de las palabras de Merkel no era otro que colocar
un velo sobre las desavenencias de los gobiernos de los países más ricos
que con gobiernos social liberales o liberales han mostrado a gritos su
rechazo a abrir el grifo del dinero hacia las economías más golpeadas;
gobiernos defensores de la ortodoxia que, en cualquier caso, han
impuesto condicionalidades de primer orden para los beneficiarios e
importantes retornos económicos para sí mismos; por ejemplo Austria se
beneficiará de una reducción anual de 565 millones de euros en su
aportación (el doble de la que tenía) y Holanda incrementa su descuento
anual de 1.570 millones del año pasado a 1,920 millones a partir del
acuerdo.
A la par de que todos son conscientes del inmenso nicho
de negocio que se abre para la industria financiera de las principales
economías y para la banca en la sombra de los fondos.
El segundo
objetivo calmar los ánimos y angustias de la población con medidas
reales pero parciales y de alcance limitado. Hay sectores cruciales
enteros en las economías griega, española e italiana como es el caso del
turismo o de sectores-locomotora de la economía europea como la
automoción o las aerolíneas que están al borde del precipicio. (...)
Los dineros que nos tocan
Al Estado español le
han correspondido 140.000 millones. De los cuales unos 68.000 son en
créditos que tendrá que devolver en las condiciones y con los intereses
que los prestamistas establezcan y unos 72.000 que serán ayudas cuyos
fondos que no tendrá que pagar directamente el gobierno español, pero sí
contribuir de forma proporcional a la amortización de dichas ayudas
junto al resto de socios comunitarios. Estas ayudas no serán propiamente
subvenciones porque se nutrirán de emisiones de bonos a colocar en los
mercados de forma mancomunada por medio de Comisión europea, cuya
devolución por la UE estará gravada con intereses.
Lo de que nos
tocan es un decir porque la mayor parte irá vehiculizada a través del
mundo empresarial. Y por tanto se aplicará según sus prioridades y sus
conveniencias a la hora de interpretar donde están los nichos de
negocio: sea en digitalización, sea en la manida economía verde
compatible con la ganancia privada. Pero este es otro debate, el de las
contradicciones entre el New Green Deal y el modo de producción
capitalista. (...)
En los cinco primeros meses del 2020 el déficit del Estado se ha
duplicado hasta situarse en 32.252 millones de euros, lo que equivale al
2,88% del PIB. La deuda pública española el pasado mes de mayo se situó
en el orden de 1,258 billones de euros, lo que representa el 101,4% del
PIB, acompañada de una caída de los ingresos públicos del orden del
10,6% (especialmente significativo en los correspondientes al IRPF que
ha descendido en un 31,5%) y un aumento de los gastos del 10,8% para
mitigar los efectos sociales y laborales de la crisis.
De continuar esta
tendencia al final de 2020 el desequilibrio anual de las cuentas podría
situarse en una franja del 10 al 15%, una posible caída del PIB de
entre un 9 a un 15%, implicaría una deuda soberana del 120% del PIB.
Todo ello en un marco en el que desde 2007 los impuestos recaen
fundamentalmente sobre la clase trabajadora a través del IRPF y el IVA (...)
El brusco y brutal descenso del PIB español en el marco de una recesión
mundial sin precedentes, la socialización de los costes patronales
salariales mediante los ERTE y el previsible incremento exponencial de
las prestaciones por desempleo junto con la evidencia de la necesidad de
un aumento del gasto en la sanidad pública suponen una losa para unas
arcas públicas vacías.
Si además -que no es el caso- el gobierno de
Sánchez quisiera intervenir decididamente en la economía mediante
inversiones públicas y la socialización de las principales empresas en
riesgo de cierre y de los sectores productivos estratégicos para
efectuar un cambio de modelo productivo, la necesidad de unos PPGE
robustos aún sería más evidente. Pero ello supondría una drástica
reforma fiscal que no está en el orden del día del consejo de ministros.
Cegada esa vía la única que queda abierta es esperar una lluvia de maná
proveniente de más allá de los Pirineos. (...)
en estos días también hemos podido leer valiosas aportaciones de gentes
situadas en la izquierda y cuyo compromiso con la mayoría social es
indiscutible. A modo de muestra no exhaustiva de mi entorno más cercano
os aporto unas referencias.[vi]
Estoy seguro de que pronto serán más en un amplio movimiento exigente y
dispuesto a parar a la derecha y abrir nuevas perspectivas de avances
populares." (Manuel Garí , Viento Sur, 26 julio 2020)
No hay comentarios:
Publicar un comentario