23.9.20

Lo que no se dice sobre la privatización y fusión de Bankia con CaixaBank... la banca privada de siempre gana una vez más a costa de la pública... Una banca pública es fundamental para poder realizar la transformación industrial del país. El New Deal Verde requiere una gran inversión para la propia supervivencia de la sociedad y el bienestar de la población... se requiere una banca pública que anteponga los intereses del bien común sobre los intereses de los accionistas de la banca privada

 "(...) En realidad, uno de los resultados de la privatización de Bankia y su fusión con CaixaBank es que sería un paso más hacia el fortalecimiento del pensamiento dominante en los establishments económicos y financieros del país, así como de los gobiernos españoles de las dos últimas décadas, cuyas políticas públicas neoliberales han perjudicado significativamente el bienestar de las clases populares de este país. (...)

Tal fusión reforzaría todavía más la concentración bancaria y el excesivo poder político y mediático de la banca privada, la más extensa en términos proporcionales y la más poderosa de todas las bancas en la Unión Europea. No hay otro sector bancario privado en Europa más extenso y con un sector público financiero más reducido que el español

Un indicador -entre muchos otros- de la enorme influencia del sector bancario en la vida económica del país es que la supuesta agencia reguladora del sector bancario, el Banco de España, actúa, en realidad, como un lobby de la banca privada, transformando esta agencia pública en uno de los mayores promotores de las políticas neoliberales que han dañado enormemente, no solo el bienestar de la población como ya he indicado, sino también la eficiencia de la economía española.  (...)

La banca privada española siempre ha recibido un trato preferencial por parte del Estado español. En realidad, tiene un trato impositivo especial, pues es uno de los sectores con mayores beneficios y con menor carga impositiva de la UE y, por cierto, es uno de los sectores que tiene mayores depósitos en paraísos fiscales. Según el informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, "La información fiscal en las memorias anuales de las empresas del IBEX-35", publicado en 2015, todas las empresas del sector bancario que pertenecen al IBEX-35 tienen sociedades (concretamente, 311) en paraísos fiscales. De hecho, después del Banco Santander, el BBVA y el Banco de Sabadell, Bankia y CaixaBank son las que tienen más sociedades en paraísos fiscales.

Es más, el poder judicial en España, que es profundamente conservador, sistemáticamente favorece los intereses bancarios. El caso más llamativo es el caso de las cláusulas suelo, con una sentencia por parte de la autoridad judicial a favor de la banca, y en contra de las personas endeudadas, lo que desencadenó la intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) obligando a eliminar ese abusivo privilegio de la banca (ver mi artículo "La escandalosa complicidad de la banca privada y el estado: el caso de las cláusulas suelo", Público, 17.02.20). 

Últimamente, la banca privada ha estado obstaculizando la aplicación de medidas por parte del sector público para recuperar parte de los fondos públicos que ha recibido del Estado. De nuevo, ejemplos hay miles. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho propuestas en el sentido de recuperar el dinero público gastado en ayudar a la banca (como han hecho muchos gobiernos europeos, incluyendo el conservador británico), pero ello no ha ocurrido en España. Antes del gobierno de coalición de izquierdas actual, el primer gobierno Sánchez estuvo a favor de un impuesto a la banca con este fin, pero finalmente se distanció de esta idea.

Tal poder se ejerce también a través de su enorme influencia sobre los partidos políticos, pues la gran mayoría están endeudados con la banca privada. Y un tanto igual ocurre con los medios de comunicación, pues gran parte de sus fondos provienen de o están vehiculizados por la banca. El gran dominio del pensamiento neoliberal en los medios de comunicación es una consecuencia de ello. (...)

 El silencio en tales medios sobre los desmanes de la banca en España es ensordecedor. Mientras, según la Autoridad Bancaria Europea, los 125 ejecutivos españoles mejor pagados del sector financiero consiguieron, como promedio, unos ingresos anuales de 2,4 millones de euros por ejecutivo (ya en 2012), mientras que el usuario de la banca española es el que recibe más abusos y peores servicios entre los usuarios de los sistemas financieros europeos.  

(...) la banca privada no existiría sin la ayuda constante y fundamental del Estado. La garantía que el Estado ofrece de garantizar 100.000 euros por cliente en caso de quiebra es esencial para la subsistencia del sistema bancario español, a la cual contribuyen también las enormes ventajas fiscales que el Estado ofrece, ventajas que incluyen fondos públicos en forma de subsidios que el Estado no recupera.

Las consecuencias negativas de privatizaciones anteriores

En España tenemos amplia experiencia en privatizaciones. La privatización de empresas públicas altamente rentables tales como Telefónica, Tabacalera, Repsol, Gas Natural y Endesa (entre otras), que tuvieron lugar durante los años noventa mientras gobernaba el PP, empobreció notablemente al Estado español. Las pérdidas de los fondos del Estado han sido enormes, con el agravante de que el Estado perdió gran capacidad de decisión para poder influenciar en tales instituciones para el bien común. La ciudadanía no es plenamente consciente de esta realidad debido al silencio mediático sobre estas pérdidas. 

Más recientemente, se intentó privatizar las Loterías y Apuestas del Estado, que en el año anterior a que se explorara esta posibilidad (2010), proveía unos beneficios al Estado de 2.594 millones de euros, que es una cantidad mayor que la que se consiguió congelando las pensiones y reduciendo los salarios de los empleados públicos, la predecible receta neoliberal, promovida por la banca y su lobby, el Banco de España.

Y una situación semejante ha ocurrido con las privatizaciones de las instituciones financieras Argentaria, Banco de Crédito Industrial y Banco de Crédito Agrícola (hoy parte del BBVA), todas ellas altamente rentables cuando fueron privatizadas. Y a la pérdida de fondos al Estado se añadió un mal incluso peor: la privatización del crédito ha dificultado enormemente la provisión de crédito público necesaria para mantener y estimular la actividad económica. (...)

Hoy la necesidad de bancos públicos es fundamental para poder realizar la transformación industrial del país (y otros sectores productivos de la economía). El New Deal Verde (al cual habría que añadir el New Deal Social) requiere una gran inversión, urgente y necesaria, para la propia supervivencia de la sociedad y el bienestar de la población. Este New Deal Social y Verde requiere una banca pública que anteponga los intereses del bien común sobre los intereses partidistas de los accionistas de la banca privada. 

Las insuficiencias de la banca privada son hoy claramente visibles. Si se desea una muy necesaria reforma profunda de la economía española, hay que impulsar los instrumentos (como la banca pública) que la faciliten. Privatizar Bankia ahora va en la dirección contraria, significando el fin de la posibilidad de una banca pública estatal, lo cual ya ocurrió en la década de los años noventa con la creación de Argentaria y su absorción por parte del BBV, resultando como producto final el BBVA.

 Tales privatizaciones han convertido España en el país de la UE donde el Estado tiene menor capacidad de incidencia en el sector financiero y, por lo tanto, en la economía del país. Ello explica muchos fenómenos, incluyendo la profundidad que alcanzan las recesiones económicas en el Estado, al no haber instrumentos que permitan incidir en los enormes vaivenes que caracterizan el sector financiero español.

Centrarse, como están haciendo la mayoría de medios de información, en cómo se haría tal privatización es olvidar las enormes consecuencias negativas de esta, mostrando un sesgo neoliberal, reproduciendo una ideología -la neoliberal- en la cultura económica y financiera del país que, repito, ha hecho un enorme daño al bienestar de la población en general, y al de las clases populares en particular. El programa del nuevo gobierno de coalición de izquierdas en España incluye la creación de una banca pública.

 La privatización de Bankia no ayuda a ir en esa dirección. Todo lo contrario, lo dificulta. Hay que insistir, pues, en la necesidad de una movilización popular que resalte que para defender los intereses de tales clases así como para mejorar la eficiencia económica del país, la promesa del gobierno debe cumplirse, no permitiendo que la banca privada de siempre gane una vez más a costa de la pública."                 

(Vicenç Navarro. Profesor de Public Policy, The Johns Hopkins University, Público, 17/09/20)

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