25.9.20

Si nuestros dirigentes tuvieran que coger el transporte público para ir a su trabajo, las medidas serían mucho más contundentes para ayudar a que el virus no se expanda; ver el metro de Madrid en las horas punta, entre otros muchos ejemplos, ratifica el sinsentido de su gestión (o eso, o les da igual lo que ocurra)

 "(...) Ha ocurrido con la gestión de la pandemia: probablemente si nuestros dirigentes tuvieran que coger el transporte público para ir a su trabajo, las medidas serían mucho más contundentes para ayudar a que el virus no se expanda; ver el metro de Madrid en las horas punta, entre otros muchos ejemplos, ratifica el sinsentido de su gestión (o eso, o les da igual lo que ocurra); medidas como instalar aparatos de dispensa de gel hidroalcohólico muchos meses después del inicio de la pandemia para que la gente tenga las manos limpias en vagones atestados en horas punta suena a chanza. 

Llegó la desescalada y las medidas que se tomaron fueron tan torpes y escasas que parecían estar pensando que el virus no existía. La ausencia de personal sanitario justo cuando más se necesita es abominable. Se puede insistir en que la vuelta al colegio es segura, pero las medidas que se han tomado distan mucho de ser las mejores, y su desarrollo es caótico. En fin, por citar solo unas cuantas cosas respecto de la gestión de esta época, llevada a cabo por gobiernos de todos los colores. Viven en un mundo que dista mucho del nuestro.

 De modo que todos los defectos que se ven reflejados en las fotos de Irene Montero y en su desconexión de la realidad lo son de un sistema, no de la ministra decorativa de la parte minoritaria de un gobierno que carece de mayoría absoluta. 

Podemos aquí juega un papel útil, porque sirve de muñeco al que disparar: se han convertido en una caricatura de los vicios generales. Las pertinentes críticas deberían elevar la mirada y constatar que la desconexión de las élites políticas (pero también las económicas e intelectuales) españolas es mucho más preocupante que unas fotografías de lucimiento personal. Ojalá solo fuera eso."                  (Esteban Hernández, El Confidencial, 23/09/20)

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