28.10.20

Casi la mitad de los hospitales privados, el 43%, tiene suscrito algún tipo de concierto con las administraciones públicas, de donde reciben cerca del 25% de su facturación. En otras palabras, sin la sanidad pública estos negocios no serían tan rentables

Eduardo Garzón @edugaresp 

A pesar del mensaje machacón que nos llega por muchos canales, lo cierto es que la sanidad privada, lejos de descongestionar la sanidad pública, contribuye a su congestión. Hago hilo para explicar por qué:

En primer lugar hay que recordar que el sector sanitario privado compite directamente con el público (salvo en algunos servicios). Y como no puede competir en precio (porque lo público es gratuito) no le queda otra que competir en calidad.

Si el sistema público ofreciese un servicio de calidad excelente, con listas de espera reducidas y con resultados difícilmente mejorables, entonces la sanidad privada no tendría ninguna posibilidad en esa competencia y se vería abocada a su desaparición.

De ahí que la única forma de éxito de la sanidad privada sea ocupando aquellos huecos que deja la sanidad pública. Esto lo sabe muy bien la patronal de la sanidad, y por eso buena parte de su estrategia de negocio pasa por perseguir el deterioro de la sanidad pública.

Cuanto peor le vaya a la sanidad pública, mejor le irá a esta patronal. Por eso la sanidad privada necesita que la sanidad pública sea débil, que no llegue a todos los ámbitos sanitarios, que tenga una baja calidad, que tenga largas listas de espera, que pague pocos salarios…

Hay varias formas de reducir la calidad de la sanidad pública pero la principal pasa por los recortes presupuestarios. Y eso es precisamente lo que han hecho siempre los defensores de la sanidad privada, representados por los partidos de derechas, siendo el protagonista el PP.

Es bien conocido el vínculo que existe entre los dirigentes del PP y los intereses de la patronal sanitaria. Son también bien conocidas las privatizaciones y los recortes presupuestarios en comunidades como la valenciana y la madrileña, gobernadas durante mucho tiempo por el PP.

Pero también ha ocurrido lo mismo en todo el Estado. Durante el gobierno de Rajoy la plantilla pública de sanitarios fue drásticamente reducida. Tuvimos que esperar a que Rajoy fuese expulsado de la Moncloa para que la plantilla volviese a aumentar con fuerza.

¿Que ocurre cuando reduces la plantilla de trabajadores? Que tardas más en atender a los mismos pacientes. Así que se va produciendo un cuello de botella que va incrementando las listas de espera y aumentando la congestión del sistema.

No es casualidad que cuando el PP se puso a recortar en plantilla el número de personas en lista de espera para intervenciones quirúrgicas se disparara, hasta llegar a más que duplicarse.

Para evitar largas esperas, a muchos ciudadanos no les quedó más remedio que acogerse a seguros privados de salud para ser atendidos en el sector privado, aunque tuviesen que pagar por ello. El número de seguros contratados se disparó tras los recortes del PP.

Los años en los que el gasto sanitario público se recortó, el gasto sanitario privado creció, a pesar de estar en crisis económica. La sanidad privada creció sobre los escombros de la pública. Y también en los últimos años el gasto sanitario privado sigue creciendo fuertemente

Por lo tanto, no es que la sanidad privada esté ahí y le venga bien al Estado cuando la sanidad pública se congestiona, es que la sanidad privada no podría estar ahí si no hubiese congestión en el sistema público.

Por eso la sanidad privada es la principal interesada en que ese atasco en el sistema público se produzca y por eso hay partidos políticos, con intereses en dicho sector, que se dedican a recortar y a privatizar cuando están en el poder.

Y no hemos hablado de otro tipo de conflictos de interés como los que se producen cuando un profesional sanitario trabaja a la vez en los dos sistemas, en el público y en el privado.

Hay estudios que revelan que muchos médicos escatiman horas de trabajo en lo público para centrarse en su negocio privado, que realizan un uso inadecuado de los recursos públicos, y que trasladan a sus pacientes del ámbito privado a hospitales públicos... 'Policy and regulatory responses to dual practice in the health sector'

Tampoco hemos hablado de que parte del negocio sanitario privado se nutre directamente de recursos públicos. El 11,6% de todo el presupuesto público para sanidad se destina a conciertos y por lo tanto a lucrar a la sanidad privada.

Casi la mitad de los hospitales privados, el 43%, tiene suscrito algún tipo de concierto con las administraciones públicas, de donde reciben cerca del 25% de su facturación. En otras palabras, sin la sanidad pública estos negocios no serían tan rentables.

Y estas formas de colaboración público-privadas no suponen un ahorro económico, sino todo lo contrario. La Comisión Nacional de la Competencia señala que externalizar el servicio sanitario suele salir más caro que llevarlo a cabo directamente https://cnmc.es/sites/default/

En resumen, la sanidad privada, lejos de descongestionar la sanidad pública, contribuye a su congestión. Si el negocio de la sanidad privada no existiera, tampoco habría incentivos a deteriorar la calidad del sistema público y a congestionarlo.

Lo que descongestiona la sanidad pública no es la sanidad privada, sino el incremento del presupuesto público y la contratación de más profesionales sanitarios. Algo de lo que la derecha no quiere ni oír hablar porque pone en riesgo el negocio sanitario.

Desarrollo este tema en mi canal de Youtube: https://youtu.be/qloXgu2B0_8 

8:55 a. m. · 27 oct. 2020
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